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La víctima acosada

Pocas cosas hay más mezquinas que revictimizar a una víctima. Y, sin embargo, en este país nuestro tan avanzado sucede mucho más a menudo de lo que es aceptable. Volvió a ocurrir ayer

ÁLEX SALDAÑA

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La víctima acosada

La víctima acosada

Pocas cosas hay más mezquinas que revictimizar a una víctima. Y, sin embargo, en este país nuestro tan avanzado sucede mucho más a menudo no solo de lo que sería deseable, sino también de lo que es aceptable. Volvió a ocurrir ayer, en el juicio a la víctima de la denominada ‘manada de Sabadell’.

La joven, que en el momento de los hechos –las 6 de la madrugada del 3 de febrero de 2019– tenía 18 años, se enfrentó ayer a todos sus fantasmas, al tener que recordar cómo fue agredida sexualmente por tres hombres, uno tras otro. Su testimonio fue aterrador: «Se abalanzó sobre mí por detrás y me puso contra la esquina. A la fuerza, contra mi voluntad. Me empezó a besar de forma violenta y brusca. Me quedé parada y bloqueada. Tenía mucho miedo». Poco después, el agresor la llevó a una nave abandonada, donde estaba el resto de sospechosos. «Me tiró contra el sofá y me violó. Cuando él termina, se levanta, sale de la habitación y me quedo quieta en el sofá, atemorizada y sin tiempo de reacción, y entró otro individuo. Les suplicaba que no hicieran nada. Lloraba y temblaba. Temía por mi vida, no sabía si iban a matarme», contó la chica, que no pudo evitar orinarse encima. La violaron repetidas veces hasta que, sobre las 7:30 horas, consiguió escapar al ver que un coche salía de un garaje. En su interior iba un matrimonio al que contó lo ocurrido.

Pero si duro fue revivir este infierno, no menos humillante fue soportar al fiscal, que en varias ocasiones la interrumpió para poner en duda su versión: «¿Está segura de esto?», «¿intentó escapar?», «¿podía percibir con claridad a las personas?», «¿pidió ayuda en algún momento?». Por Dios, cuánto queda por hacer...

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