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Los precios del crudo y de la gasolina

No hay razón alguna para que no haya correspondencia proporcional entre los precios del crudo y de los combustibles.
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El barril de petróleo cuesta ahora en torno a 70 dólares, tras una bajada del 35% en los últimos cinco meses. Los consumidores estamos acostumbrados a ser víctimas de la llamada ‘regla del cohete y la pluma’: cuando el precio del crudo sube, se repercute inmediatamente, como un cohete, en el usuario final. En cambio, cuando baja, desciende con una lentitud exasperante, como una pluma. Y ahora estamos comprobando que, además, la repercusión del descenso sobre los precios es parcial e incompleta: en los surtidores, las gasolinas han bajado menos del 11% y el gasóleo poco más del 8%. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha llamado la atención a los distribuidores sobre esta situación, que sugiere un poco disimulado pacto de precios, y la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos ha respondido airadamente, mostrando diversas coartadas. Más tarde se ha sabido que se ha realizado un informe sobre el particular que el ministro Soria habría llevado a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos y que supuestamente exime a los distribuidores de responsabilidad. Es incluso posible que los operadores hayan actuado bien y que las rebajas sean las que deben producirse. Pero en cualquier caso algo falla porque no se pueden frustrar impunemente las expectativas de los ciudadanos / consumidores. No hay razón para que no haya correspondencia proporcional entre los precios del crudo y de los combustibles.

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