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Opinion EDITORIAL

Más apoyos a la reforma horaria

La negatividad de los horarios españoles no ha calado en la población. Seguimos orgullosos de comer tarde, de la siesta y del ‘resopó’. ¡A ver quién cambia estos hábitos!
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La Generalitat de Catalunya se adhirió ayer al Pacto para la Reforma Horaria y se ha comprometido a alcanzar el Objetivo 2025, un acuerdo para conseguir que las personas puedan vivir con unos horarios más racionales y saludables y que Catalunya se equipare con los indicadores europeos. Curiosamente, los grupos parlamentarios han asistido al anuncio del compromiso de la Generaliat, pero no lo han suscrito porque consideran que el objetivo del 2015 queda muy alejado de las aspiraciones del ciudadano. Ni siquiera el grupo parlamentario del Junst pel Sí, que apoya al Govern, ha suscrito la iniciativa en estos términos. Está claro que costará alcanzar el deseo del cambio horario en Catalunya y en España. La carta de compromisos hacia el Objetivo 2025 contempla como propósitos, entre otros, recuperar las dos horas de desfase horario en relación en el resto de países occidentales, impulsar una nueva cultura del tiempo en las empresas y organizaciones «a favor de modelos más eficientes y más flexibles para atender las nuevas necesidades sociales, y consolidar el factor tiempo como nueva medida de libertad, equidad y bienestar». El Pacto para la Reforma Horaria, que cuenta con el apoyo de más de cien entidades e instituciones de todo el país, es el resultado de tres años y medio de  trabajos de expertos y del acuerdo de todos los agentes implicados: el comercio, la Administración, el trabajo, la sanidad, la cultura y la educación. Sin embargo, el gran problema es conseguir su implementación. Se trata, nada más y nada menos, que cambiar hábitos sociales muy arraigados, tradiciones seculares de forma de vivir que siguen gozando de buena fama. Los españoles en general hacemos gala de nuestras largas sobremesas, de nuestras cenas hasta las tantas y, en el caso de Catalunya tenemos instituido el resopó que todavía permite alargar más la velada. Cierto, como se argumenta, que se ha conseguido dar la vuelta a hábitos tan arraigados como lo fueron el consumo de tabaco en público, pero son muchos los ámbitos que requiere coordinar para que el cambio prospere.

 

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