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Opinion Editorial

Mazazo a la red clientelar del PSOE andaluz

Algún día debe acabarse con la milonga del cabeza de turco. La sentencia de los ERE no se ha tragado la evasiva. Ya era hora.

 

Diari de Tarragona

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Chaves entra en la Audiencia de Sevilla. EFE

Chaves entra en la Audiencia de Sevilla. EFE

La mayor espada de Damocles que pesaba sobre el PSOE andaluz era la sentencia de los ERE. El escándalo del desvío de fondos públicos para alimentar una red clientelar de empresas y trabajadores ya se había llevado por delante a dos pesos pesados del partido, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Como era previsible, la sentencia ha confirmado el castigo, que deja muy tocada a la formación de Pedro Sánchez, si bien el todavía presidente en funciones salva los muebles por la lejanía en el tiempo de los hechos juzgados. El tribunal ha condenado al grueso de los 21 ex altos cargos por los delitos de prevaricación y malversación. Entre ellos se encuentran los dos expresidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, que recibe una condena de 9 años de inhabilitación por un delito de prevaricación, y José Antonio Griñán, que recibe una condena de seis años de cárcel y otra de 15 años de inhabilitación por los delitos de malversación y prevaricación continuada. La sentencia es recurrible y por tanto no es firme. Tanto Chaves como Griñán disfrutan de la presunción de inocencia, si bien el precio político ya lo pagaron con creces. El tribunal considera que Chaves era «plenamente consciente» de la «ilegalidad» del sistema para pagar las ayudas y de su implantación. Todas las modificaciones presupuestarias que se derivaron de ese descontrol de gasto también pasaron por el Consejo de Gobierno, de ahí que se le considere autor de un delito de prevaricación. En el caso de Griñán, la Audiencia rebate su defensa de que desconocía el detalle de lo que ocurría. Ya es hora de que los máximos responsables políticos acaben con el cuento de que no saben lo que sucede en los partidos y en las instituciones donde gobiernan. Algún día debe acabarse con la milonga del cabeza de turco. La sentencia de los ERE no se ha tragado la evasiva. Ya era hora.

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