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Opinion EDITORIAL

No podemos perder más tiempo

La escenificación a mayor gloria de Puigdemont no debe retrasar ni un segundo la formación de un Govern efectivo

 

Diari de Tarragona

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Reunión semanal de la Mesa del Parlament. EFE

Reunión semanal de la Mesa del Parlament. EFE

El artículo 155 de la Constitución que pesa sobre Catalunya es una losa que conviene retirar cuanto antes. Como no podía ser de otra manera, su aplicación ha servido exclusivamente para destituir al Govern de la Generalitat que impulsó el procés y para convocar elecciones. Por lo demás, el hecho de situar las conselleries a las órdenes directas de los ministerios de Madrid ha servido estrictamente para garantizar el funcionamiento legal del día a día de la administración, pero desde que el 155 está en vigor no ha sido tomada ninguna decisión que afecta  la administración catalana que vaya más allá del funcionamiento rutinario de las instituciones públicas. El Gobierno central era consciente de que no podía hacer otra cosa con un aparato administrativo ajeno y que forzar la situación con decisiones de calado sin el aval de las urnas era temerario. Hasta ahí, Mariano Rajoy ha obrado con suma prudencia, incluyendo los medios de comunicación públicos que siguen funcionando como cuando eran gobernados por los partidos independentistas. La rutina en la gestión pública puede soportarse durante un tiempo, pero no puede eternizarse o se corre el riesgo de generar una paralización del país. Nadie decide nada en la Generalitat que no corresponda a la mera rueda de los cotidiano. La responsabilidad de romper esta perversa inacción corresponde a las formaciones que pueden configurar una mayoría parlamentaria, es decir Junts per Catalunya y ERC. Y deben hacerlo de manera efectiva, sin forzar situaciones que no conducirán a nada que no sea seguir prolongando la anemia administrativa. La reformar la ley de la Presidència de la Generalitat para dar cabida a una posible reelección de Carles Puigdemont pese a que el expresidente reside en Bruselas es una sublime pérdida de tiempo, porque será inmediatamente recurrida por el Gobierno central. La escenificación que quiera hacerse a mayor gloria de la legitimidad de Puigdemont no debe retrasar ni un segundo más la formación de un Govern que se ponga a trabajar por Catalunya.

 

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