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Otras puertas giratorias

Resulta inquietante para la ciudadanía que un personaje tan contaminado como Daniel de Alfonso vuelva a impartir justicia

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Daniel de Alfonso, exdirector de la Oficina Antifrau de Catalunya, que fue fulminantemente destituido del cargo por el Parlament después de que se conociera la grabación de unas nauseabundas conversaciones con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el despacho de éste, ha reingresado en la carrera judicial por decisión de la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial, que ha atendido su petición de reincorporación. La ley vigente prevé que los jueces reingresen de forma automática a la carrera después de desempeñar durante una etapa servicios especiales. Y ello se cumple también esta vez a pesar de que de Alfonso esté actualmente sometido a investigación de la fiscalía para indagar su hipotética responsabilidad en las grabaciones que sacaron a la luz la conspiración que mantenía con el ministro del Interior para desacreditar a políticos soberanistas. Si estuviera sometido a un proceso penal, el automatismo no hubiera funcionado. En cualquier caso, resulta inquietante para la ciudadanía que quien ha protagonizado la peripecia que todos hemos presenciado vuelva a impartir justicia, situado en ese plano superior que ocupa el juzgador y que lo sitúa por encima del bien y del mal. Las puertas giratorias, tan criticadas cuando de políticos se trata, deberían ser también revisadas cuando son los jueces los que regresan a la tarea jurisdiccional después de haberse contaminado en otras ocupaciones.

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