Ponga un filósofo en su pueblo

Además de Artieda (Huesca), solo hay en toda Europa otro municipio con un filósofo municipal: Corigliano d’Otranto, en la ‘Grecia salentina’
 

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ

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ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ, Periodista. Exjefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón

ÁNGEL PÉREZ GIMÉNEZ, Periodista. Exjefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón

¡Hola vecinos! Hay un programa de colaboración entre la Universidad y la Diputación Provincial de Zaragoza al que se ha titulado: Erasmus Rural Desafío y tiene como objetivo fomentar la movilidad interna de los estudiantes cuando están finalizando sus carreras, a punto ya de alcanzar la licenciatura. Gracias a esa iniciativa, diversos municipios han podido gestionar la colaboración en proyectos locales de universitarios que, en lugar de irse a Polonia de Erasmus, están trabajando en pueblines de la redolada, dándolo todo contra la «España vaciada». Las localidades que se han acogido al proyecto han pedido en su mayoría estudiantes de ciencias. Solo una, Artieda, ha solicitado un filósofo. Para que filosofe, claro.

Artieda se enmarca en la comarca oscense de la Jacetania y en el partido judicial zaragozano de Ejea de los Caballeros. Lo que viene siendo un pie aquí y otro allá en pleno Camino de Santiago por Aragón. Su censo en 2019 era de 80 habitantes, aunque en verano la población se dispara porque aquello es bien bonito. Hay hasta camping. Bueno, pues como un vecino más, en Artieda presta sus servicios ahora Miguel Mariñoso, filósofo en ciernes.

Los primeros días, Miguel los pasó tratando de explicar a los artiedanos qué es y para qué cojona sirve la filosofía. Y cuando ya se coscaron de los principios fundamentales del pensamiento filosófico, les empezó a hablar del estoicismo de Séneca el Joven, el conceptismo de Baltasar Gracián, el krausismo de Giner de los Ríos o el existencialismo cristiano de Unamuno. Les descubrió palabros como epicúreo, materialismo dialéctico o epistemología. Vas al bar de Artieda y no se habla del clima, de la siembra del cereal o del desastre del Real Zaragoza que lleva ocho empates en lo que va de Liga. Las conversaciones alcanzan niveles superiores:

-Creo que, en sí mismo, el existencialismo critica el uso de la razón matematizante para la comprensión de la realidad humana, Pascual.

-Podría ser, no digo que no. Pero soy más del humanismo cristiano que reivindica la renovación de la cultura a partir de los ideales morales y vitales de la antigüedad clásica. Hablando de antigüedad clásica: ¿echamos unos huevos con panceta o los prefieres con morro?

-Con torreznos, que hoy me siento de la Escuela Cirenaica, de la práctica hedonista, del placer fundamentalmente sensual. Como Aristipo de Cirene, ya me entiendes.

-Vale, pues dos de huevos con torreznos y una poquica morcilla. ¡Y tinto con gaseosa!

Vamos, que los coge José Luis Cuerda para Amanece, que no es poco y dejan pequeño al genial equipo de actores de la peli cuando hacen de sencillos pueblerinos, aunque adoradores de Faulkner. El filósofo lo pidió Empenta Artieda, un proyecto de desarrollo local que se inició hace cinco años en este municipio para luchar contra la despoblación. El ayuntamiento llevaba tiempo planteándose la importancia que merecen las ciencias humanas en el medio rural, así como la necesidad de trabajar todo el ámbito del pensamiento crítico en la cotidianeidad de los pueblos.

Miguel Mariñoso estudia la memoria histórica del lugar realizando entrevistas a los más mayores acerca de cómo era la vida de Artieda en la primera mitad del siglo XX. Y pasa consulta como filósofo de atención primaria. Solo hay otro municipio en toda Europa con un filósofo municipal: Corigliano d’Otranto, en la ‘Grecia salentina’, una región situada en la península de Salento, al extremo sureste de Italia, conocida por ser una zona en la que se habla grecocalabrés o griko, una variante del griego. Grecia, ya sabéis: origen de la filosofía militante.

Un filósofo indio, Amartya Sen, ha sido distinguido con el premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales. No pudo recogerlo el viernes en persona, por problemas de salud. Otro filósofo, Ángel Gabilondo, es el nuevo Defensor del Pueblo y podía haber sido más preparado, culto y mejor presidente de la comunidad autónoma de Madrid que ese despiporre verbal y pepero de Díaz Ayuso y su libertad de barra libre. Un ministro de Sanidad que afrontó sabiamente la pandemia fue otro filósofo: el catalán Salvador Illa, candidato a la Generalitat de Catalunya, alguien de mayor calado humanístico que Pere Aragonès aunque Aragonès se apellide Aragonès. Ganó las elecciones, pero los indepes hicieron peña para dejar al filósofo Illa en la oposición.

La filosofía ha venido, nadie sabe cómo ha sido. Se necesita más filosofía. Mayor percepción intelectual de la realidad verdadera. Más esencia, reflexión, Humanidades. Y menos vocerío. O voxerío.

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