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Que te meto con el mechero

Puede uno estar muy a gusto en la conspiración y creer ciertas cosas que lee en su burbuja, pero un político debería estar en otro sitio

ROSA BELMONTE

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Que te meto con el mechero

Que te meto con el mechero

Lambán no sólo parece una adaptación española de Lanvin, también un tipo que confunde el humo con el asado. «A la vista de las imágenes que nos deja Filomena, no parece que el cambio climático vaya a suponer necesariamente la desaparición de la nieve...». Tócate. Churras y merinas. Tiempo y témporas. El catálogo completo de asociaciones tan absurdas como manoseadas. Si un político dice esas cosas propias de no tener ni idea de lo que habla, cómo van a extrañarnos los que hacen bolas de nieve, les meten con el mechero (Sole) y concluyen, por el negror, que eso no es nieve sino plástico.

Philipp Blom, en su libro ‘El motín de la naturaleza’ (Anagrama), recuerda la pequeña edad de hielo que se vivió entre 1570 y 1685. Todos esos inviernos tremendos, granizadas o sequías acabaron transformando la vida europea, dando lugar a la sociedad moderna. Al capitalismo, el colonialismo, el esclavismo, la ciencia, la ilustración... Pues ni ese libro tan accesible parece haberse leído Lambán. Puede uno estar muy a gusto en la conspiración y creer ciertas cosas que lee en su burbuja pero, demonios, un político del montón (o ‘mainstream’) debería estar en otro sitio. No digo en Parler, donde Abascal ha abierto cuenta. A mí esto de Parler me parece cosa de Baccara. «Il me dit: Parlez vous français? Mais cette nuit laissez moi prier. De voir les lumières de une jolie manière. De faire l’amour en un jolie français». Y me imagino a Mayte y María con ese francés tan perfecto como el inglés de Las Seventies. Las Baccara y Las Seventies pueden pronunciar como quieran. Pero los políticos que mandan no pueden pronunciar según qué melonadas. O sí, yo qué sé. Para eso están.

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