Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Sumarios judiciales y libertad de prensa

Da buena cuenta de la dimensión del disparate del ministro Catalá que el propio Gobierno le haya obligado a rectificar
Whatsapp

Si no se puede evitar la catarata de casos de corrupción que cada día llegan a las portadas de los periódicos, pues habrá que obligar a la prensa a no contarlo. Si con esto no es suficiente, pues habrá que sancionar a los medios que se atrevan a informar a los ciudadanos. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, cree que su propuesta para amordazar a los medios de comunicación abre «un debate muy bonito». Habría que pedirle a Catalá que persiga al filtrador y no mate al mensajero. Da buena cuenta de la dimensión del disparate del ministro que tras los reproches de la prensa, del mundo judicial y de todas las fuerzas políticas, el propio Gobierno le obligase a rectificar su idea de sancionar a los medios por difundir sumarios judiciales. Viene la propuesta de Catalá cuando aún los ciudadanos no se han repuesto del caso Rato y cuando queda por delante un carrusel electoral de incierto resultado. Las palabras de Catalá coinciden, en el tiempo y en la idea, con las de Montoro, que ha caricaturizado en el Congreso a las televisiones privadas, acusándolas de falta de objetividad. En cualquier caso, la «bonita idea» de Catalá ha sonado a aquel planteamiento de que si no se puede modificar la realidad o si ésta no se amolda al gusto del gobernante, pues hay que intentar silenciar a los que informan de la misma. Entre las muchas derivas de este Gobierno, sólo faltaba la de considerar a los medios de comunicación como enemigos si no son sus propagandistas.

Temas

  • EDITORIAL

Comentarios

Lea También