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Todos los caminos llevan a Grozny: los viajeros (1)

Un cartelito advierte en inglés que es un delito dar dinero al policía para acortar los trámites
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Por qué va usted a trabajar un año a Grozny?”, dice el policía ruso de fronteras perplejo ante el visado del pasaporte. “Creo que se equivoca, voy a un Congreso y lo que dice el visado es que tiene una duración de un año”, le contesta el viajero. El policía sigue sin entender, tiene que llamar, no sabemos dónde, ni a quién. Le apartan de la cola. Mala cosa cuando te apartan. Un cartelito también en inglés advierte que según el artículo tal del Código Penal ruso es un delito dar dinero al policía para acortar los trámites.

Pero empecemos desde el principio. Kolja Spöri, un loco de los viajes y de algo más, autor de un libro “Ich ware überall” (“Yo estuve en todas partes”), ha organizado en Grozny un encuentro de viajeros bajo el pomposo título de “ Extreme Traveller Internacional Congres” (ETIC), ha creado una web, y ha conseguido un par de docenas de participantes muy diversos de catorce nacionalidades, entre los que se encuentran Charles Veley y Ken Parrish.

Charles Veley se convirtió con treinta y siete años en la persona más joven que había completado toda la lista del Travelers´Century Club (un club americano creado hace más de sesenta años que requiere para ser miembro haber visitado al menos 100 sitios de una lista actual de 323, que incluye todos los Estados del mundo). Veley fue considerado por el Libro Guinness de los Récords “la persona más viajera del mundo” hasta que desapareció este epígrafe. No contento con eso, decidió crear su propia selección (con 872 lugares) llamada “MostTrevalelPeople” y empezar a completarla: Ken Parrish le ha ganado, por poco, pero de momento le ha ganado. “Para mi Charles es una especie de superhéroe”, dice Ken Jennigs, en un libro recomendable (“Un mapa en la cabeza. Anécdotas, historias y curiosidades de la geografía”).

“Puede pasar”, dice el policía. El viajero ha tenido suerte porque este puesto fronterizo entre Georgia y Osetia del Norte es el único abierto en el Cáucaso para entrar en Rusia y de vez en cuando lo cierran y es imposible pasar.

El Congreso se celebra en el último piso del Grozny City, un hotel de 30 pisos y un centro comercial, justo delante de la mezquita mayor de Europa con lámparas de Swarovsky dedicada a Ajmad Jadzhi Kadírov (padre del actual presidente de Chechenia). Un muftí que declaró la guerra santa contra Rusia en la primera guerra de Chechenia y que está en todas partes. Bueno, su fotografía, porque como a la mayoría de los dirigentes chechenos lo asesinaron hace unos años, quizás con cierta justificación porque cambió de bando y se pasó a los federales.

Sí, Chechenia, aunque a ustedes como a mi nos parezca lo contrario, está en Europa.

El 5 de octubre del 2011 por la noche, el día de la ciudad y del cumpleaños de Kadírov (hijo), se inauguraron las instalaciones del Grozny City con numerosas estrellas y artistas de Hollywood que habían acudido en masa al espectáculo.

Grozny, considerada la ciudad más destruida de Europa después de la II Guerra Mundial, consecuencia de las dos guerras de Chechenia, se ha convertido en los últimos años en un lugar parecido a Ashjaad y ha elevado a Kadírov (hijo) a la categoría de un visionario. Todo es nuevo y espectacular en esta ciudad. Dicen que están construyendo la sinagoga mayor de Europa o quizás del mundo…

Kolja Spöri asegura que ya no hay atentados en Grozny y que la situación está controlada. Quizás venga Kadírov a inaugurar el Congreso. Nunca se sabe; aunque el domingo anterior (también un 5 de octubre, el día de su cumpleaños) cuatro policías han muerto al interceptar a una persona que se dirigía al sitio donde estaba dando un discurso.

Todo está vacío, pero el régimen tiene sus recursos. El enero de este año centenares de miles de personas (350.000 según la BBC y un millón según los organizadores, muchos en un país que tiene 1,3 millones) llenaron la plaza de la mezquita en una protesta. Kadírov se refirió al atentado de la revista Charlie Hebdo de Paris y criticó a los periodistas y políticos europeos de la manifestación de Paris que debieron “condenar a los que dispararon y a los que dieron motivos para ello en sus caricaturas“. La multitud le interrumpió varias veces y profirió gritos de “Alá es grande”.

Al final Kadírov no viene y a los viajeros les recibe el Ministro de Turismo seguido de un grupo de periodistas y de cámaras mayor que el de participantes. Al régimen le interesa dejar claro ante los viajeros que “todo está tranquilo en Chechenia”.

Quizás no tanto. Pocos días después, el cuatro de diciembre del año pasado, un grupo de milicianos rebeldes se atrincheraron en la Casa de la Prensa en Grozny, mataron a diez policías y fueron rápidamente abatidos. Kadírov aseguró: “ni un solo bandido ha podido escapar. Yo dirijo la operación personalmente”. El Presidente ruso ha añadido: “Estoy seguro que los chicos locales, la fuerzas de seguridad locales, podrán con ellos. Apoyémoslos”.

El Ministro es generoso con los viajeros. Sabe que les gusta beber. Los altavoces de la gran mezquita llaman a rezar. Cuesta pensar que estemos en Europa, pero quizás ahí está la clave, que el centro de Europa no está en Lübeck, como yo les engañaba en una tribuna, sino a pocos kilómetros de Vilnius, concretamente en las coordenadas 54º 54´ Norte y 25º 19´ de longitud, como ha dictaminado el Instituto Geográfico Nacional de Francia. Vamos, que hay varias Europas o, si quieren, varias ideas de Europa.

Mañana será otro día.

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