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Triple empate, Rivera presidente

La posibilidad de C´s de pactar tanto por babor como por estribor le permite aliarse con quien prefiera

Antonio Papell

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Si la encuesta del CIS del pasado julio parecía consolidar la tesis del resurgimiento del bipartidismo, con PP y PSOE en cabeza (28,2% y 24,9% respectivamente), frente a unos partidos emergentes reducidos a una posición secundaria (Podemos con el 15,7% y Ciudadanos con el 11,1%), la encuesta de Metroscopia publicada este pasado domingo confirma la tendencia al triple empate en las elecciones generales del 20 de diciembre, con una gran movilización del voto ya que, frente a una participación del 71,7% en 2011, ahora se prevé que irá a las urnas el 76-77% del censo electoral.

En efecto, según el referido sondeo realizado entre el 7 y el 8 de octubre sobre una muestra de 1.200 entrevistas en todo el Estado, PSOE, PP y Ciudadanos se sitúan por este orden en una horquilla entre el 21,5% y el 23,5%. El PSOE ganaría, pues, las elecciones con el 23,5% -se mantiene en primer lugar desde julio aunque han bajado un punto con relación a septiembre-, seguido por el PP a una décima de punto y por Ciudadanos a apenas dos puntos de distancia. Ello significa una subida de Ciudadanos de casi cinco puntos en apenas un mes, impulsada a todas luces por la campaña y las elecciones catalanas, en las que la organización de Albert Rivera ha conseguido ser la fuerza constitucionalista más votada, con el 18% de los votos, dejando muy atrás a Podemos, que se estrellaba definitivamente en dicha consulta autonómica en que, en coalición con ICV, obtenía menos escaños que este partido en solitario en 2012. La referida encuesta de Metroscopia relega seriamente a Podemos (14,1%), que ya obtuvo un resonante fracaso en las elecciones autonómicas catalanas, en las que “Catalunya Si que es Pot”, básicamente una alianza entre Podemos e ICV, obtuvo dos escaños menos que los que había logrado ICV en solitario en las autonómicas de 2012.

En los poco más de dos meses que faltan para las elecciones generales del 20D pueden producirse todavía cambios en la intención de voto de la ciudadanía dada la alta volatilidad que recogen todas las series de encuestas. Sin embargo, no está previsto en estas semanas acontecimiento alguno que pueda incidir de forma relevante en la opinión pública, por lo que en principio no sería previsible una gran mudanza. Lo que sugiere la elevada probabilidad de que nos enfrentemos realmente a esta situación inédita del triple empate, sin precedentes en el marco estatal en toda la etapa democrática.

En la hipótesis de que el 20D arroje un resultado de tres partidos -PP, PSOE, C’s- en posición semejante, con apoyos similares entre el 20% y el 25% de los votos, el desenlace más probable -obtenido mediante la aplicación de la teoría de juegos a la racionalidad política- sería un gobierno formado por la bisagra C’s, con Albert Rivera de presidente, apoyado por el PP o por el PSOE. Descartada la otra opción lógica, la ‘gran coalición’ PP-PSOE, por razones políticas fáciles de entender (sobre todo, por el rechazo de la ciudadanía a este ‘pasteleo’, que pasaría después factura), la posibilidad de C’s de pactar tanto por babor como estribor le permite aliarse a la formación que prefiera tocar poder, aunque sea en minoría, frente a la otra.

Si, por el contrario, se mantuviese la hegemonía clara del binomio bipartidista, con C’s y Podemos a respetable distancia de PP y PSOE, serían las afinidades políticas las que decidirían el signo del nuevo Ejecutivo. En concreto, Ciudadanos debería decantarse por una de las dos organizaciones clásicas, valorando tanto los resultados reales cuanto la propia cercanía de C’s a los dos grandes partidos.

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