Andalucía da aire al PSOE

Esta victoria del PSOE anima los decaídos ánimos del PSC catalán que está bajo mínimos

| Actualizado a 24 diciembre 2019 17:00
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Las elecciones de Andalucía han dado una mayoría sólida al PSOE de Susana Díaz. Se ha cumplido el objetivo prefijado: ganarlas con mayoría suficiente. El PP ha recibido un duro correctivo a causa de que sus votos han volado hacia Ciudadanos, por lo que parece que se inicia el declive del Partido Popular. Ciudadanos también se ha comido los votos de UPyD de Rosa Díez. Peor le han ido las cosas a Izquierda Unida, cuyos votos han ido a Podemos, partido este que ha quedado tercero, por debajo de sus expectativas a pesar de haber arañado votos socialistas. Ciudadanos ha abierto una brecha entre el PP y el PSOE y puede afianzarse como partido bisagra.

Susana Díaz, a pesar de tener los peores resultados del socialismo andaluz, ha tenido un resultado holgado que le permitirá incluso gobernar en solitario, al menos hasta los próximos presupuestos andaluces, pactando ora con Ciudadanos, ora con Podemos o incluso con el Partido Popular determinadas leyes y medidas gubernamentales. La victoria del PSOE andaluz ha sido una victoria personal de Susana Díaz que con su cercanía al electorado, especialmente rural, su popularidad y un cierto populismo, ha conseguido que los andaluces nuevamente den el poder al socialismo del que no se ha apeado en los últimos 35 años.

El mérito de Susana Díez es revalidar una mayoría sólida, aunque relativa, a pesar del altísimo paro en esa región (un 34 por ciento), la fuerte inmigración especialmente de África, los casos de corrupción manifiestos y enorme dimensión. Los andaluces han votado por la continuidad, por querer mantener el modo de vida de los andaluces, que ni el PP ni Podemos garantizaban a causa de sus planteamientos contrarios al sistema de subsidios (PP) o al cambio radical de política económica (Podemos). El PSOE de Andalucía ha sabido en estos años a crear una clientela reticular y compacta con un planteamiento basado en el subsidio y siendo un baluarte frente a los nacionalismos e independentismos vasco y catalán.

El éxito de Susana Díaz también ha sido la decisión de adelantar las elecciones: ha pillado a Podemos desorganizado y con un liderazgo crítico en Andalucía; con un electorado resentido con el PP a causa de las reformas, y con una Izquierda Unida tambaleante y muy debilitada. El gobierno PSOE-IU ya no podrá repetirse, no suman.

Del PP no se fían los andaluces, como se ha visto. Han perdido 14 puntos porcentuales, a causa de haber subido el IRPF, de amenazar los subsidios y de aplazar la aprobación de los presupuestos generales del Estado de 2012 hasta esperar el resultado de las elecciones andaluzas. El hecho de que la candidata del PSOE sea mujer –y además está embarazada– ha convocado el voto femenino tradicionalmente más cercano al PSOE, pues por sí duplicaba el porcentaje del voto femenino sobre el PP. El PP deberá mirar qué hacer con el voto rural, o qué política rural seguir, porque ahí no pesca votos ni con un imán.

Dijimos en estas mismas páginas que las elecciones anticipadas andaluzas se cocinaron en La Moncloa, con la entrevista entre el presidente Mariano Rajoy y la presidenta Susana Díaz a finales de diciembre pasado. Rajoy y Díaz estaban preocupados por el auge de Podemos que bien podría –se creía entonces– quedarse con una gran parte de los votos del socialismo español. Rajoy no quería la desaparición del PSOE, convencido como estaba de que no ganará las próximas elecciones generales, y tener entonces a Podemos como partido de alternativa al gobierno. Era muy peligroso.

Ahora, entre los errores propios y los éxitos del socialismo andaluz, se pone en cuestión que el PP gane las elecciones generales a fin de año dado que se le resiste fuertemente el voto andaluz y el catalán. Por este motivo, cobran gran expectación las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo y ver qué pactos se harán, pues no habrá mayorías absolutas.

Por otro lado, el voto andaluz ha alejado la perspectiva de un posible pacto entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, que hubiera sido posible si la alternativa fuera un gobierno contrario a la Constitución.

En lo que respecta a Catalunya, la victoria amplia de Susana Díaz y la entrada con fuerza del Podemos y Ciudadanos no beneficia a los soberanistas. Además, esta victoria del PSOE anima los decaídos ánimos del PSC catalán que está bajo mínimos ahora que ha marcado una línea no soberanista, y es posible que recupere una parte del voto inmigrante del sur.

En cualquier caso, el análisis que se podrá hacer en Catalunya será después de las municipales de mayo, donde se verá la correlación de fuerzas entre los partidos y los pactos posteriores a las elecciones.

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