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Agua

El antes y el después de Riudecanyes: Cómo le sienta la vuelta del agua

La imagen que se ha recuperado en el pantano lleno esta semana no se veía desde hace seis años

Paula Montalvo

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El pantano de Riudecanyes ha vivido en los últimos años una transformación tan extrema que su imagen actual contrasta radicalmente con la que ofrecía durante los peores momentos de la sequía. El embalse, clave para el abastecimiento y el riego en el Baix Camp, se ha convertido en un claro ejemplo de cómo la falta (y el regreso) del agua altera por completo el paisaje.

De un embalse lleno a un paisaje casi desértico

Tras el temporal Gloria, a principios de 2020, Riudecanyes mostraba una estampa poco habitual en la última década: niveles elevados de agua y una lámina continua que cubría buena parte del valle. Aquella imagen fue desapareciendo de forma progresiva con la entrada en un largo periodo de sequía.

A partir de 2022, el descenso del nivel fue constante y especialmente durante 2023, cuando el pantano llegó a situarse por debajo del 5% de su capacidad, alcanzando mínimos históricos. Visualmente, el cambio fue drástico: el agua se retiró cientos de metros, dejando al descubierto grandes extensiones de terreno agrietado, antiguas estructuras sumergidas y las marcas del nivel del agua en las laderas.

El embalse pasó a parecer un cauce seco, con caminos de tierra donde antes había agua y un paisaje dominado por tonos marrones y grises. Estas imágenes se convirtieron en uno de los símbolos más impactantes de la sequía en el Camp de Tarragona.

En Riudecanyes la imagen fue desoladora durante meses, pero también lo fue en otros pantanos de la demarcación. Siurana llegó a situarse por debajo del 1%, igual que Els Guiamets, que llegó a estar en cifras preocupantes. 

El regreso del agua y un paisaje que vuelve a transformarse

La situación empezó a cambiar con los episodios de lluvias más persistentes registrados a lo largo de 2024 y 2025, que han permitido una recuperación rápida del nivel del pantano. En los últimos meses, Riudecanyes ha experimentado una subida continuada que lo ha llevado a rozar el 90% de su capacidad, un valor que no se alcanzaba desde hacía cinco años.

El antes y el después de Riudecanyes es, en definitiva, un relato visual de la crisis hídrica vivida en los últimos años y de la capacidad de recuperación del territorio cuando vuelven las lluvias. 

Aunque el problema se sigue viendo en los campos del territorio: centenares de hectáreas de avellano se han quedado por el camino después de la sequía y los payeses piden ayudas para poder salir de la crisis.

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