Agua
El pantano de Riudecanyes llega al 90% tras cinco años bajo mínimos
Para ver cifras similares tenemos que remontarnos al año 2020, cuando el temporal Gloria llenó el pantano hasta el 100%

El pantano de Riudecanyes ha llegado este jueves al 90% después de las lluvias de estos últimos días.
El pantano de Riudecanyes vuelve a mostrar una imagen impensable hace apenas dos años. El embalse ha alcanzado el 90% de su capacidad, un nivel que no se registraba desde principios de 2020, cuando el temporal Gloria llenó los pantanos del país y marcó el último gran episodio de abundancia hídrica en la zona.
La recuperación actual contrasta de forma contundente con la situación vivida durante los años más duros de la sequía. En 2023, Riudecanyes llegó a situarse por debajo del 5% de su capacidad, entrando en mínimos históricos y convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles de la crisis hídrica en el Camp de Tarragona. Las imágenes del pantano prácticamente vacío dieron la vuelta a Catalunya y evidenciaron la gravedad de la falta de lluvias prolongada.
Durante 2022, 2023 y buena parte de 2024, el embalse se mantuvo en niveles extremadamente bajos, en muchos momentos por debajo del 10%, lo que obligó a aplicar restricciones severas y a gestionar el recurso con máxima prudencia. La situación no empezó a revertirse hasta finales de 2024 y, sobre todo, a lo largo de 2025 y principios de 2026, gracias a una sucesión de episodios de lluvias persistentes.
Este aumento progresivo ha permitido que Riudecanyes pase, en apenas dos años, de rozar el colapso hídrico a recuperar valores que no se veían desde hace cinco años. El salto es especialmente significativo si se tiene en cuenta la rapidez de la subida: de un pantano casi seco a uno que vuelve a acercarse a su capacidad máxima.
Pese a la mejora, los expertos recuerdan que la recuperación actual no elimina el riesgo estructural de sequía y que la gestión responsable del agua seguirá siendo clave en los próximos meses. Aun así, el nivel alcanzado supone un alivio evidente a los principales interesados y un punto de inflexión tras uno de los periodos más críticos que se recuerdan en la historia reciente del pantano de Riudecanyes.
Guiamets, una de las remontadas más espectaculares
El pantano de Guiamets se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de recuperación tras la sequía extrema. El embalse llegó a situarse alrededor del 5% de su capacidad en los momentos más críticos de la crisis hídrica, pero la situación ha dado un giro radical en los últimos meses.
Según los datos más recientes, Guiamets ha alcanzado en torno al 72% de su capacidad, protagonizando una de las remontadas más pronunciadas de los pantanos del entorno. El aumento sostenido de las aportaciones de agua, favorecido por episodios de lluvia continuados, ha permitido dejar atrás los mínimos históricos y recuperar una situación mucho más próxima a la normalidad.
Siurana sigue en la cola, aunque abandona los mínimos extremos
El caso del pantano de Siurana presenta una evolución más contenida. Aunque también ha experimentado una remontada respecto a los valores más bajos de la sequía, sigue situándose entre los embalses con menores niveles de agua.
Tras haber permanecido durante largos periodos en cifras extremadamente bajas, el embalse ha iniciado una recuperación progresiva que, si bien supone una mejora clara, no alcanza aún niveles elevados ni comparables a los de otros pantanos cercanos como Riudecanyes o Guiamets. Siurana continúa, por tanto, en la parte baja de la clasificación, aunque con una tendencia ascendente que apunta a una lenta salida de la situación más crítica.
El contraste entre ambos embalses pone de manifiesto que la recuperación hídrica no es homogénea y depende tanto de las características de cada cuenca como de las aportaciones recibidas en los últimos episodios de lluvia.