Absuelta tras atropellar mortalmente a un motorista accidentado

Los hechos ocurrieron en el término municipal de Vilanova d'Escornalbou de noche y en el casco urbano y la acusada no se detuvo

Àngel Juanpere

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La decisión del Juzgado de lo Penal número 1 de Reus ha sido confirmada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La decisión del Juzgado de lo Penal número 1 de Reus ha sido confirmada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Una mujer que atropelló mortalmente a un motorista accidentado en el término municipal de Vilanova d’Escornalbou ha sido absuelta penalmente de un delito de homicidio por imprudencia grave y otro de omisión del deber de socorro. La decisión tomada inicialmente por el Juzgado de lo Penal número 1 de Reus ha sido ahora confirmada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona, que ha rechazado el recurso de apelación presentado por el fiscal y al que se adhirió la acusación particular. 

Los hechos ocurrieron el 14 de febrero de 2015 en la carretera local T-321. La víctima conducía una motocicleta Kymco con las luces activadas y con el casco puesto, si bien bajo la influencia de bebidas alcohólicas, con una tasa que triplicaba el límite permitido. Cuando el motorista circulaba en dirección a Mont-roig del Camp invadió el sentido contrario de la circulación al trazar en línea recta un giro suave a la derecha, rozó la cuneta y volvió a entrar en la calzada, si bien no recuperó el control de la motocicleta. Se encontraba tendido de forma perpendicular a la vía y alcanzaba parte de los dos carriles.

La víctima conducía con el casco puesto pero bajo la influencia de bebidas alcohólicas 

Cuando el motorista todavía estaba vivo, la acusada circulaba por la misma vía pero en sentido Vilanova d’Escornalbou en un turismo Skoda Octavia, en plena oscuridad, pero con las luces activadas, a la velocidad normal de la vía. Y pese a que a unos metros se encontraba una mujer al lado del carril efectuando señales con los brazos de aminorar la marcha, la conductora del turismo no paró ni frenó, pese a que el cuerpo en la vía podía verse a unos 30 metros de distancia, «sin que haya resultado acreditado que pudiera distinguirse si era un humano o un animal, por la oscuridad de la noche y porque el Sr. (...) estaba tumbado en el suelo e iba vestido con pantalón y camisa oscuro”. 

El turismo pasó por encima del motorista, lo atropelló y lo arrastró 1,70 metros. A continuación, la conductora del Skoda siguió con la marcha del vehículo hasta llegar al pueblo, sin dar ningún aviso del accidente, si bien la víctima estaba siendo atendida. Pero las lesiones del motorista le provocaron la muerte. La víctima tenía 46 años y era vecina de Reus.

Una hora después de los hechos, los Mossos d’Esquadra localizaron el turismo que había atropellado a la víctima porque encontró un protector del parachoques que se correspondía con el que faltaba en el vehículo propiedad de la encausada, turismo que además tenía daños en el radiador.

En su recurso de apelación, la Fiscalía consideraba que una persona, a una distancia de 30 metros con las luces de cruce, debió ver un bulto en el suelo y adaptar su conducción a este hecho, desacelerando como además le indicaba el testigo o incluso desviando el coche hacía la izquierda, invadiendo el carril contrario, dado que no venía ningún vehículo. Asimismo, el Ministerio Público recordaba que después del atropello la conductora no se paró. 

Los magistrados de la Audiencia no niegan que el resultado final vino precedido por la distracción en la conducción por parte de la acusada y que ello debe ser calificado como un incumplimiento del deber normativo de cuidado que le vinculaba. Pero ello «no se traduce, de forma necesaria, en fuente de imputación penal» después de la entrada en vigor de la reforma del Código Penal en 2015.

La conductora, según la Sala, pudo no estar extremadamente atenta a todas las circunstancias viarias. Pero no se ha declarado probado que la misma viera que había un bulto en la calzada, sin que pudiera distinguirse si se trataba de un ser humano o de un animal. Tampoco quedó probado que la conductora viera a la mujer hacer señales para que aminorara su velocidad.

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