Reus Entrevista

Andreu Buenafuente: «A la política no le veo ninguna gracia»

El humorista reusense publica su diario más personal, ‘Reír es la única salida’, escrito y dibujado durante dos temporadas del programa ‘Late Motiv’

Gloria Aznar

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El humorista reusense Andreu Buenafuente en 'Late Motiv'.

El humorista reusense Andreu Buenafuente en 'Late Motiv'.

Andreu Buenafuente (Reus, 1965) es un mediático comunicador con una larga trayectoria, sobre todo en la televisión. Además, de su productora El Terrat han salido series de éxito como Malalts de tele o Plats bruts entre otras. Desde 2016 presenta el programa Late motiv, ahora en Movistar+. Durante dos temporadas de este show nocturno, Buenafuente escribió y dibujó su diario más personal. El resultado es Reír es la única salida (Editado por Haper Collins).

¿Por qué este ejercicio de sinceridad?
Es casi una necesidad. Son unas ganas de que quede constancia del proceso de trabajo y de vivir un programa como este. Al final también es por el amor que le tienes. A mí no me duele decir que sigo enamorado de este oficio de la comunicación y de la tele. 

En el libro dice que el éxito es raro para quien no lo busca. ¿Se acuerda de cuando no era famoso, en Reus?
Sí hombre, claro que me acuerdo. Lo de famoso es un concepto un poquito raro, pero cuando te dedicas a esto empiezas a tener cierta repercusión, que quizás es lo más parecido a la popularidad. Empecé muy joven, con 18 años. Rápidamente en la radio, no era famoseo, pero se me reconocía. Aunque el subidón llegó con la televisión, en Barcelona, en los 90.

Igual deberíamos empezar a hablar claro y decir que no todo lo que se hace es periodismo

Tiene palabras para Oriol Grau.
A Oriol Grau y Fermí Fernández les tengo muchísimo cariño porque son mis primeros compañeros. Además, sinceramente creo que Oriol es uno de los compañeros más brillantes con los que he trabajado.

El título ‘Reír es la única salida’ es de antes de la pandemia. ¿Aún lo mantiene?
Sí, sí. Nunca, en la peor de mis pesadillas, podía imaginar que el título aguantaría carros y carretas. Pero es como una declaración de principios. Es muy poético. Riendo no vas a salir de una pandemia pero hay que plantearse la comedia como una manera de aligerar los males del mundo, que desgraciadamente son muchos. A mí me ha funcionado y me ha dado trabajo. Debo decir que lo que me ha sorprendido mucho es la repercusión de este dibujito de la portada.

Cuente...
Me gusta dibujar. Lo hice en un iPad, lo pasé a póster y un poco con arrojo de mi parte, pensé en regalárselo a los invitados porque siempre me gusta agradecerles. Hicimos una tirada y es mi éxito gráfico. Todo el mundo se lo cuelga, me manda fotos. Estoy desbordado.

¿Se ha planteado exponerlos?
No. Tampoco nadie se ha interesado demasiado. Es algo muy bonito, mío, que no está sometido a ninguna presión ni juicio de nadie. Yo regalo mucho. 

Lo sé. Habla de momentos del programa, ¿se queda con alguno?
Hay tantos que es imposible. Pero sí que me gustaría destacar el momento en que decidimos seguir con el programa desde casa. Hemos hecho 40, algo que me parece una barbaridad. Fue muy emocionante cuando empezó a salir por el ordenador. 

¿Después de tantos años, existen los nervios frente a algún personaje?
Sí, claro. Más que nervios es una inquietud por conectar, por que salga bien. Entrevistar es un género dificilísimo, es un minicombate sin víctimas.

Su mujer e hija son clave en ‘Reír es la única salida’.
Está buscado y disfrutado. En esa época se agrupa la familia y a mí realmente me dan un empujón que necesitaba. No puedes vender que eres un lobo solitario cuando eres un tipo que vive en familia y luego por la tarde va a hacer un programa.



¿Qué quiere decir con que contar verdades se lo debe a los hijos?
Que me gustaría pensar que nuestro recuerdo va a ser digno para ellos y que haces un mundo mejor con la verdad, aunque sea a través de la broma. Es un compromiso con el mundo mismo. Vamos a ser más empáticos, a decir la verdad, a reír más, esos valores que buscas siempre.

El compromiso lo tienen en Madagascar con Yamuna.
Yo colaboraba con muchas ONG y lo sigo haciendo, pero me quise concentrar en una para vivir más el proceso. Hemos hecho muy buena relación, hemos viajado un par de veces, hemos ayudado a hacer una escuela. Es muy bonito y emocionante el contacto con la realidad africana, pero también la dignidad de una gente como Yamuna, que hace que las cosas pasen y se mejoren.


Dispara contra un tipo de periodismo, el del clic fácil, el del no contraste. Y ensalza otro, como el de Revista 5W.
Por decirlo rápidamente, no es periodismo. Igual deberíamos empezar a hablar claro y decir que no todo es periodismo. A mí lo que me emociona es ver cómo hay gente que está haciendo un trabajo maravilloso, como los de 5W. Por ejemplo, soy muy fan de Diario.es. Más que fan, es que me los creo y valoro su curro, cuando arriesgan e incomodan. Ahí cada uno con su ideología porque por encima de las ideologías está la profesionalidad. Y a veces, como en otros sectores, ves poca.

También dice que un cómico con miedo es medio cómico. Pero, ¿en algún momento del ‘Procés’ se ha autocensurado?
Todos nos autocensuramos, quien diga que no, miente porque eres consciente de donde estás y de la repercusión de tus palabras. Llámalo autocensura o seleccionar bien lo que dices, lo que me parece más exacto. Ha sido y está siendo un proceso incómodo, que nos enfrenta como ciudadanos, a nosotros mismos contra otros. Es un fuego cruzado terrorífico en muchos momentos. Y ha sido una de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer en mi carrera. Y todo esto hacerlo desde Madrid.



Y desde el humor
A veces, para ser sinceros, no hay humor. Después de las cargas policial, por poner un ejemplo, ¿qué humor vas a hacer? Si eres una persona sensata, ves que no hay broma. El dolor, la tensión anula la comedia. Luego, cuando se relaja un poco, vuelve a brotar. Entonces, hemos ido adaptando nuestra voz. Y cuando creíamos que este era el mayor reto, llegó la pandemia.

Si le digo Pau Donés, ¿qué me responde?
La constatación de la fragilidad de la vida y la tristeza por la pérdida. Un buen tipo de conocí, que valoré y que quise. Y que ya no está.

El 'Procés' ha sido y está siendo, porque aún no ha terminado, una de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer. Y hacerlo desde Madrid


Además de a Joana Biarnés, ¿le ha pedido autógrafos a alguien?
No muchos. Pero me gusta tocar la guitarra y ahora la hago firmar por grandes nombres de la música que vienen al programa y que en algún caso son amigos. Luego le pasaré un barniz. Es un capricho.

¿Se le han caído muchos mitos?
Sí, pero por respeto no lo voy a decir. Hay que decir que también me he encontrado muy buena gente, muy profesionales. El que viene, quiere venir y por lo tanto, todo va bien. Es cierto que en algún momento y con tantos años, alguna cosa ha pasado. Pero fíjate que no le doy demasiada importancia. Lo considero parte del viaje.



¿Sabe Juan José Millás que le quiere meter en un monólogo?
Sí lo sabe, cosa que me ha hecho muy feliz. Me lo comentó a raíz del libro. Lo chulo, y ahora voy a ser un poco ñoño, es que como el libro es tan sincero, genera que pasen cosas bonitas, tiene cierta repercusión. Yo soy muy fan de Juanjo Millás. Siempre he dicho que podría ser un gran escritor de comedia.

¿Ha pensado en dar clases de cómico a los políticos?
No, nunca. Y mira que pienso cosas raras. Me has matado.

Para que cambiaran la perspectiva.
Lo que te puedo decir es que ahora mismo, a la política no le veo ninguna gracia. Carece de sentido del humor, pero a toneladas. Humor cero.

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