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Benjamín Band, productor ejecutivo, del film 'El Pacto de Adriana': 'La memoria es importante para avanzar como sociedad'

La película chilena inaugura este martes la XII edición del Festival Internacional de Cinema de Reus

Sílvia Fornós

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Imagen del documental 'El Pacto de Adriana'. FOTO: CEDIDA

Imagen del documental 'El Pacto de Adriana'. FOTO: CEDIDA

Benjamín Band es comunicador audiovisual y guionista en la Universidad de Uniacc (Chile) y diplomado en Producción Ejecutiva Audiovisual por la Universidad Católica de Chile. Profesionalmente, ha dedicado los últimos cinco años a coordinar el guion y contenido del Canal 13 (Chile) y en paralelo, a gestionar la producción ejecutiva del documental El pacto de Adriana, film con el que hoy (21 horas) se inaugura el Memorimage 2017 en el Teatre Bartrina de Reus.

Verdad, mentira, traición, confesiones, confianza... ¿Cómo consigue transmitir estas emociones y sentimientos ‘El pacto de Adriana’?
Todas esas emociones son motores constantes de la película y pienso que se logran transmitir por la estrecha relación que tiene Lissette (directora) con su tía Adriana. Sumaría además el cariño, ya que gracias a éste es que todos los demás sentimientos se disparan en la película y especialmente entre ellas dos. Sin cariño entre ellas, probablemente ninguno de los demás sentimientos importaría ni ocurrirían. Esas sensaciones van de la mano con el argumento central de la película, que son los secretos familiares, y cómo éstos pueden poner en conflicto a dos personas que se quieren mucho.

¿Qué discursos confluyen en el documental?
El argumento más importante de El pacto de Adriana son los secretos familiares, y bajo ese gran tema nace una reflexión que está muy bien tratada por Lissette, como directora y guionista, que es la memoria. Es muy bonito cómo ella trata la memoria de un país entero a través de su familia. De ahí también podemos llegar a la reflexión sobre cómo los secretos de una familia pueden ser también los secretos de un país, sobre todo uno como Chile, que tuvo que sufrir mucho para recuperar su democracia. En Chile, como en muchos países donde hubo dictaduras, la memoria es muy importante para poder avanzar como sociedad.

El guion, ¿cómo plantea el dilema entre la historia personal y la trama que afecta a un país?
Eso es uno de los grandes méritos de Lissette y el equipo. Cómo una historia personal crece y pasa a tomar un interés social. Todas las familias tienen secretos y cuando éstos salen a la luz pueden causar diferentes consecuencias. La forma en que El pacto de Adriana expone este secreto y lo investiga, de manera muy responsable, nos hace creer como equipo que aporta un pequeño grano de arena a la historia de un país que está inconclusa, llena de ocultamientos y falta de justicia.

¿Un documental como este requiere de mucha preparación?
Sí, tanto personal como profesional. Como decía, la investigación está realizada de manera responsable y absolutamente en línea con la verdad, que a veces puede doler o dañar a muchas personas, especialmente a Lissette y a su tía Adriana. Fueron cinco años de investigación y rodaje, lo cual entregó un resultado muy rico en cuanto a la información que antes no había y ahora sí la hay, y que está a disposición del espectador. 

¿Cómo fueron las horas que pasó con Lissette en el rodaje?
De mucha conversación, reflexión y contención. Fue un desafío hacer esta película ya que siempre se trabajó en una línea de respeto hacia una historia personal que pasa a ser de interés público. Siempre cuidamos que el morbo y el exceso de información no se apoderara de la historia central, y que el cariño de Lissette a su tía nunca pasara a segundo plano, cuestión que surgió de manera natural. Al tratar temáticas crudas como éstas siempre tiene que haber un respeto hacia las víctimas y un compromiso total con la verdad de un país. 

¿Qué supone abordar a través de la gran pantalla todo lo que conlleva un proceso judicial?
Supone una gran responsabilidad y respeto hacia todos los involucrados. El pacto de Adriana no busca hacer lo que en un juicio no se ha hecho, pero sí contar una historia que aporta verdad y justicia. Hay muchas personas que se sienten identificadas con la película, muchas personas que han pasado por lo mismo, o bien, que han tenido que enfrentar secretos familiares dolorosos.

¿Qué reacciones ha percibido entre el público que ya ha visto el documental?
Uno de los objetivos principales cuando iniciamos este proyecto junto a Lissette, fue generar emociones en el público. En todas las salas donde se ha exhibido El pacto de Adriana, que se ha presentado en muchos países, se ha generado un debate, una conversación y una discusión al término de la película, que seguro aporta a cada uno de los espectadores y por supuesto a nosotros como equipo. Es una película que no ha dejado a nadie indiferente y que ha puesto temas importantes sobre la mesa. Lo más enriquecedor ha sido escuchar al público y hacernos parte de su emoción. 

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