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Comercios del Raval Santa Anna de Reus piden reducir los días de peatonalización

Dan por hecho que la prueba piloto, que finaliza esta semana, será definitiva y reclaman un replanteamiento

Montse Plana

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Un cartel en el Raval Santa Anna donde se anuncia la prueba piloto como zona de viandantes hasta este sábado. FOTO: Alfredo González

Un cartel en el Raval Santa Anna donde se anuncia la prueba piloto como zona de viandantes hasta este sábado. FOTO: Alfredo González

Han pasado prácticamente tres meses desde que entró en funcionamiento la prueba piloto de peatonalización del Raval Santa Anna, convirtiéndose en zona de viandantes los viernes, sábados, festivos y vigilias, de 11 a 21 horas. El objetivo era dinamizar esta zona, próxima al eje de las calles Llovera y Monterols. No obstante, la iniciativa ha levantado críticas  entre comerciantes, incluso antes de su puesta en marcha, el 29 de noviembre. Pasados tres meses, y encarando ya la última semana de prueba piloto, que finaliza este sábado, las opiniones se han reafirmado.

«Es un desastre». Así de contundente se expresa Antonio Cabestany, de la Matalasseria La Glòria. A la espera de que el consistorio haga una valoración, Cabestany y otros comerciantes han asumido que la peatonalización será definitiva y, ante este escenario, creen que se podría replantear el proyecto. «Este tramo de calle está totalmente muerto los fines de semana. No pasa nadie. Así que, en todo caso, quizás podría ser peatonal sólo los sábados por la tarde», opina Cabestany. 

«Ha sido un desastre. El arrabal está totalmente muerto los fines de semana. No pasa nadie», explica Antonio Cabestany de la Matalasseria La Glòria

Así también lo cree Pere Duesaigües, desde electrodomésticos Mi Electro. «De un extremo a otro hay muchos matices. Esta semana tenemos previstas un par de reuniones con el Ayuntamiento, pero la sensación es que se acabará aplicando de forma definitiva. Así que, si se tiene que hacer, al menos apliquemos el sentido común y hablemos de cómo hacerlo», opina Duesaigües. Explica que, en su caso, no ha tenido pérdidas en cuestión de volumen de negocio, «pero sí que han aumentado los gastos». En este sentido, detalla que, desde que se aplica la prueba piloto, muchos clientes optan por el servicio de reparto a domicilio. «Antes pasaban con el coche, paraban un momento aquí delante y cargaban el electrodoméstico. Ahora no lo pueden hacer», recuerda.

A quien sí que le ha repercutido negativamente en las ventas es a la tienda de elementos del hogar Crack. Jose Alférez explica que la campaña de Navidad fue similar a otros años, «pero enero y febrero han ido a la baja. Sobre todo lo hemos notado los viernes». Igual que le sucede a Mi Electro, en la tienda Crack tienen artículos voluminosos, como butacas o muebles, «y algunos clientes se han quejado». Señala que se trata de vecinos de pueblos cercanos que suelen comprar los fines de semana, cuando tienen fiesta, «y se encuentran que no tienen opciones».

«Las ventas han sido las mismas, pero ahora la clientela opta más por el reparto a domicilio», asegura Pere Duesaigües de Mi Electro

Así también lo critica Antonio Cabestany, quien recuerda que no hay prácticamente plazas de aparcamiento en los alrededores. Además, se queja de los problemas de las zonas de carga y descarga. Por un lado, en la calle únicamente hay dos espacios habilitados, «y mayoritariamente están ocupados con vehículos que se pasan horas aparcados y nadie les dice nada», detalla. A esto, ahora se le suma el problema de la peatonalización, con lo que no pueden descargar las mercancías. «A algunos quizás no les afecta porque sus productos son pequeños, pero en nuestro caso, que tenemos electrodomésticos, o el de

La Glòria, con colchones, poder descargar cerca de la tienda es algo esencial», señala Pere Duesaigües.

«En enero y febrero hemos bajado ventas. Algunos clientes se quejan de no poder pasar con el coche a recoger sus compras» dice Jose Alférez
 de Crack

En la zona del Raval de Santa Anna más próxima a plaza Prim, la visión es algo diferente, y mucho señalan que se ha notado un mayor volumen de gente paseando por la calle, aunque no tienen claro si ha repercutido en las ventas. La prueba piloto finalizará este sábado y será entonces cuando se evaluará el proyecto y se decidirá si, definitivamente, se peatonaliza el arrabal.

La redacción del proyecto ejecutivo, a licitación

A la espera de la valoración definitiva de la prueba piloto de peatonalización del Raval Santa Anna, el proyecto ya está en proceso de licitación. Se trata de uno de los lotes bajo el paraguas de ‘Servicios de redacción de proyectos ejecutivos vinculados a la vía pública’, donde también se engloba  la urbanización del paseo Norte, la plaza Compte de Reus y trabajos en la acera de la avenida Sant Jordi. Una de las preocupaciones de los comerciantes del Raval Santa Anna es que si la peatonalización se acaba materializando es: «Si se tienen que hacer obras, ¿quién las pagará?».

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