Dar voz a los jóvenes en Reus, otra forma de conectar

Los adolescentes combinan deporte y tecnologías y piden que la ciudad esté a la altura de sus necesidades

CRISTINA VALLS

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Las actividades deportivas son prácticas populares entre los jóvenes. FOTO: A. GONZÁLEZ

Las actividades deportivas son prácticas populares entre los jóvenes. FOTO: A. GONZÁLEZ

U n domingo cualquiera, con la mayoría de comercios cerrados, convierte La Fira Centre Comercial (CC) en un punto de encuentro para adolescentes. Se encuentran a varios con teléfono, con el que habitualmente escuchan música a través del altavoz. Es interesante conocer con qué se entretienen y qué los atrae de un sitio u otro. Dar voz a los jóvenes es una forma de conocer sus inquietudes para, así, articular unas políticas activas útiles y satisfactorias. Los escuchamos.

«Cuando no hay tiendas abiertas, lo primero que hago es llamar a los amigos para quedar. Generalmente, escogemos La Fira CC, porque tiene zona de juegos recreativos con bolera y también cine. En Reus hay muchas cosas que hacer», asegura Olesia Nykolyshyn (16). La joven acota que el Salting, es otra opción «muy entretenida para hacer actividad física».

Por su parte, David Fernández (13) suele optar por el deporte, precisamente. «El día que no, quedo con amigos para dar una vuelta o, tal vez, me quedo en casa y juego online con ellos», dice. Tanto Nykolyshyn como Fernández estudian en el Institut Roseta Mauri y coinciden en que, «a diferencia de nuestros padres, tenemos muchas más alternativas con las que entretenernos». A veces, el padre de Nykolyshyn le propone alternativas que la alejen de las tecnologías y Fernández explica que sus padres, a menudo, le cuentan cómo pasaban el tiempo de jóvenes: «Se sentaban en un banco y, así, pasaban horas».

Preguntados sobre si sienten ansiedad sin móvil tercian que «no siempre es así con todos los jóvenes». «Yo no he sufrido por no estar conectada. Siendo más joven, incluso, rehuía el teléfono. Cuando llegué a la adolescencia, las redes sociales me permitieron estar al corriente de todo lo que pasaba en mi círculo social, pero siempre que puedo, desconecto», recalca ella.

Fernández observa que las tecnologías ocupan «mucho de nuestro tiempo». «Hay familias que no hablan entre ellas por el mero hecho de estar conectadas y es una lástima», manifiesta el joven.

El móvil, «el juguete favorito»

No todos los jóvenes, aun así, saben encontrar este buen equilibrio. Según el antropólogo, profesor agregado del Departament d’Antropologia, Filosofia i Treball Social de la URV e investigador del Grup d’Antropologia Social (GAS), Gaspar Maza, el teléfono móvil se ha convertido «en el educador, en el juguete favorito de los jóvenes». Permite comunicarse, «pero las aplicaciones han mulitplicado su abanico de funciones y éstas condicionan el comportamiento», resume.

Llevarlo todo en el bolsillo, alerta, conlleva tener precaución y actuar con responsabilidad, señala Maza. «Desde muy jóvenes, tienen acceso a una gran cantidad de información e imágenes. A menudo, todos estos datos, sin un bagaje previo pueden llegar a confundir», expresa.

A través de la imagen, prosigue, «el capitalismo ha seguido buscándose la vida y el teléfono móvil es su gasolina». Las tecnologías prometen «un paraíso» a los jóvenes y, «no son solo ellos; en este espiral, también han caído los adultos», distingue. «Hay varias plataformas disfrazadas de creatividad y gratuitas mediante las cuales se accede a nuestra geolocalización y otros datos», avisa. Maza no se cree un apocalíptico y valora positivamente las ventajas del teléfono móvil, pero como todo tiene «dos caras». «Lo importante es desarrollar el pensamiento crítico», resuelve. Tal vez con el tiempo, dice, «los jóvenes empiecen a aburrirse de la tecnología y reaccionen a tanto control», completa.

Optar por otros municipios

Nykolyshyn recuerda que, en la ciudad, también está el Casal de Joves de La Palma, donde «se organizan actividades desde Joventut». «En verano, que tienes más tiempo libre, tienes a tu disposición gente que te orienta en diferentes campos, como el laboral», nombra ella.

Un poco más mayor, Guillem Figueras (19) encuentra que el asunto cambia cuando empiezas a tener algo más de independencia y pasas de los 18. «Cuando ya te lo conoces todo, empiezas a frecuentar lugares y a hacer las mismas actividades. En mi caso, lo que más hago es salir con amigos a tomar algo, por la plaza del Mercadal o el Passeig Prim y Sunyer. En numerosas ocasiones, ir hacia el centro comercial nos queda lejos», valora.

Encuentra que, más allá de las calles donde hay restauración, «lo que realmente echamos en falta son locales recreativos para gente joven, la mayoría están dirigidos a gente más mayor. Al final, optamos por marcharnos hacia otros municipios», anuncia.

En este sentido, el concejal de Salut i Ciutadania –en el marco del Área de Joventut–, Òscar Subirats, explica que, «evindentemente, no podemos llegar a todo el mundo, nuestro objetivo es que así sea, pero es complicado». Recuerda que, desde la concejalía, promueven el ocio saludable a través de la iniciativa Planet Reus, en la que defienden la idea de «un mundo hecho y pensado para y por jóvenes». «Planet Web, como continuación de Planet Reus, fomentaba un tipo de ocio y de recreo que no está vinculado al mero consumo, sino a un ocio diferente», completa.

El concejal destaca las jornadas EDHack, de este pasado octubre, en las que los jóvenes trasladaron sus valoraciones respecto a las políticas de juventud activas. Crear un ‘pasaporte’ juvenil con descuentos para proyectos de ocio fue la propuesta ganadora.

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