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De Reus a Milán... y de cuarentena en Memphis

Adela Martín, doctora en Biomedicina por la URV, trabaja desde casa, en Estados Unidos, por haber viajado recientemente a Italia

Raúl Cosano

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Adela Martín, en su laboratorio. Ella trabaja, además, con enfermedades infecciosas.  Foto: DT

Adela Martín, en su laboratorio. Ella trabaja, además, con enfermedades infecciosas. Foto: DT

Adela Martín, de 29 años, licenciada en biotecnología y doctora en Biomedicina por la URV, es un ejemplo perfecto de víctima de la globalización y el cosmopolitismo y, en segundo plano, de la emergencia mundial del COVID-19. Esta reusense que vive en Memphis (Tennessee) permanece en cuarentena después de haber viajado recientemente a Suiza e Italia.

«Fuimos a un congreso internacional de micología en Lugano (Suiza), y el aeropuerto más cercano era Milán, por lo que decidimos pasar un par de días antes de ir al congreso y hacer un poco de turismo. Llegamos a Milán el 24 de febrero y estuvimos hasta el 26. Luego fuimos a Lugano y el 1 de marzo volvimos a Memphis, pasando por el aeropuerto de Milán otra vez», explica Adela.

Durante esos días, el Centre for Disease Control and Prevention (CDC) norteamericano así como el Departamento de Estado de EEUU fueron subiendo el nivel de alerta por coronavirus en diferentes países y regiones. «Justamente la región de Lombardía ya había acumulado más de 1.000 casos el día en que volvíamos, por lo que mi universidad empezó a preocuparse», relata Adela, que reside en Memphis hace tres años, cuando acabó su doctorado en Reus. En Estados Unidos trabaja como ‘postdoc’ en un laboratorio de micología molecular de la University of Tennessee Health Science Center.

Así, Adela, al aterrizar en Norteamérica, recibió la indicación de que no podría acudir a la universidad durante dos semanas, adaptándose así a una de las medidas de prevención de posibles contagios a otros trabajadores o estudiantes, en caso de que hubiera contraído el virus.

Baja administrativa

«En mi expediente, estas dos semanas son consideradas como ‘baja administrativa’», cuenta ella. En esa situación está tanto Adela como un compañero y su jefe, sus acompañantes en el congreso. Ya hace 11 días que regresaron de Italia. Vive una situación normal, dentro de lo excepcional de las medidas que se están tomando en todo el mundo: «Ninguno hemos mostrado ningún síntoma de infección hasta el momento. Y por ahora no conozco a nadie que haya tenido el virus, pero ya se han reportado algunos casos en el estado de Tennessee y en la ciudad de Memphis».

El sistema, llamado ‘self-quarantine’, implica básicamente permanecer en casa durante 14 días. «No puedes ir a trabajar o a clase, ni a eventos sociales donde haya mucha gente. Debes limitar el contacto con otras personas lo máximo posible. A nivel de modo de vida, simplemente se hace un poco duro y aburrido estar todo el día en casa. Pero dentro de lo malo, podemos estar en nuestra casa y trabajar desde aquí, y no encerrados en instalaciones militares u hospitales. Así que no me puedo quejar...», cuenta la reusense, especializada en el estudio de las bases genéticas relacionadas con la virulencia del hongo patógeno Aspergillus fumigatus.

«Estoy sin síntomas»

Adela, esmerada ahora en el teletrabajo, tira de paciencia en ese día a día en calma y con escasísima actividad social, y llama a la serenidad. «Por ahora no he tenido ningún síntoma, estoy bien. Pero nunca me ha preocupado excesivamente la posibilidad de coger el coronavirus y creo que se está exagerando un poco la situación». Adela, precisamente habituada a trabajar con enfermedades infecciosas, aclara que «es un virus que, aunque posee una capacidad de contagio muy elevada, los síntomas que te causa son como los de la gripe, y no debería preocuparnos al no estar en uno de los grupos de riesgo: gente con enfermedades respiratorias graves de base o personas mayores».

No es el único ciudadano de la provincia en el extranjero obligado a estar en cuarentena. También Víctor Díez, un tarraconense en Ginebra (Suiza), se ha visto obligado a recluirse y trabajar desde casa cuando se detectó un caso de coronavirus en el centro de European Broadcasting Union en el que tiene su empleo.

Desde su reclusión en su domicilio, en Estados Unidos Adela hace una invitación a la prudencia, a pesar del incremento de contagios de las últimas horas: «No me preocupa la pandemia del coronavirus, me preocupa la pandemia de miedo que se está creando».

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