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El Ayuntamiento de Reus quiere que el Raval de Santa Anna sea peatonal de forma definitiva

Licitará en breve la redacción de un proyecto para que la medida sea estable. A partir del 29 de noviembre el tráfico quedará cortado para potenciar el comercio durante la Navidad

F. Gras / J. Salvat

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Imagen del arrabal Santa Anna. Foto: A. Mariné

Imagen del arrabal Santa Anna. Foto: A. Mariné

El Ayuntamiento de Reus ha explicado este jueves una de las principales novedades que tendrá la campaña de Navidad y que consistirá en la peatonalización del Raval Santa Anna con un doble objetivo: mejorar la sostenibilidad y promover la dinamización comercial. Tal y como ya adelantó el Diari, se cortará el tráfico los fines de semana, viernes y festivos del 29 de noviembre hasta el 29 de febrero. Ahora bien, desde el propio consistorio aseguraron que la iniciativa actuará de prueba piloto, ya que su voluntad es que el arrabal sea de uso para los peatones de forma definitiva. 

Con estas palabras se expresó el alcalde de Reus, Carles Pellicer, quien explicó que «ya están en marcha los trámites de redacción del proyecto urbanístico para la transformación definitiva del Raval Santa Anna en zona peatonal». Ésta podría ser de uso exclusivo para los viandantes o apostar por un modelo de uso compartido. En este sentido, la concejal de Urbanisme, Marina Berasategui, manifestó que la voluntad es poder alternar la redacción del proyecto con el desarrollo de la medida para extraer mejores conclusiones. 

La conversión del arrabal Santa Anna en zona peatonal surgió hace meses de sus propios comerciantes. Fueron ellos los que trasladaron sus inquietudes al consistorio y le plantearon un proyecto concreto detallando acciones tanto desde el punto de vista comercial como de la movilidad. Maica López, representante de las tiendas del arrabal Santa Anna, se mostraba ayer convencida de que la medida les favorecerá de cara a la campaña de Navidad.

Además, también defendía que el comercio «forma parte del patrimonio de la ciudad». De los 58 establecimientos que integran el arrabal Santa Anna, la mayoría estarían de acuerdo con la medida. No obstante, su peatonalización es interpretada desde varios puntos de vista y genera opiniones y puntos de vista de todos los colores. 

Por un lado, hay los que consideran que convertir el arrabal en una calle peatonal ayudará en mayor o menor medida. En esta línea opina Carolin Morgtale, vecina del barrio, que considera la medida perfecta: «esta zona de la ciudad está un poco abandonada y esto quizás ayude a su revitalización». A María Jesús Aguilar, otra residente, le preocupa el caos que se pueda llegar a generar con la gente que vaya en coche. «Para el tráfico será un horror», añade. También considera que la medida no logrará potenciar el comercio: «No creo que funcione, el que quiere ir a comprar ya se las arregla. La gente va a la Fira o a la calle Monterols y Llovera y listos». 

«Me parece perfecto, esta parte está un poco abandonada y quizás esto ayude a revitalizar el comercio»
Carolin Morgtale

La calle Salvador Espriu ha sido la primera que ha notado las consecuencias de la peatonalización del Raval de Santa Anna. En esta calle, unidireccional y con acceso desde el mismo arrabal, ya se están haciendo obras de adecuación de la zona. 

«A mí me quita visibilidad y me supone un problema por los clientes que vienen en coche»
Abel Gil 

El Colmado Giner es uno de los negocios ubicado en esta calle. A su encargado, Abel Gil, no le ha hecho mucha gracia la noticia, ya que considera que «nos hará perder visibilidad. Además, muchos de mis clientes vienen a comprar en coche y ya no lo tendrán tan fácil». El propio Gil subraya que este cambio no va a potenciar el comercio. 

«No creo que sirva para nada, al revés, perjudicará a aquellos que quieren ir al centro en coche»
Maria Jesús Aguilar

Por otro lado está Miquel Eloi Fernàndez, de la tienda de muebles y decoración TCInterior. Fernández tiene una posición ambivalente, por un lado porque considera que «el hecho de que la calle sea peatonal, hará que más gente se acerque aquí paseando». Los cambios urbanísticos que se están desarrollando en su calle permitirán que no haya contenedores delante del escaparate de la tienda, pero a la vez, le quitarán una zona de carga y descarga, cosa que considera que puede perjudicar el normal desarrollo del negocio. 

«Nos irá bien porque invita a que la gente pasee, pero perderemos zonas de carga y descarga»
Miquel Eloi Fernández

El caso del Simonet

Sin embargo, la mayoría de negocios de la calle Salvador Espriu apuntan al parking Simonet como el gran damnificado de cerrar el acceso de los coches en el arrabal Santa Anna. Su gerente, Josep Giralt explica a este medio que navidades son muy buenas fechas para el parking, y este proyecto puede que le perjudique mucho. «Creemos que no va a incentivar al pequeño comercio, sino al contrario. 
Cuanto más lejos del centro aparque la gente, más cómodo lo tendrán para ir a las grandes superficies y no desplazarse a comprar al centro», señala Giralt.

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