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El Juzgado de Familia de Reus, al borde del colapso tres años después de arrancar

La espera se ha duplicado y llega a 8 meses. La revisión de pensiones alimenticias por la Covid es uno de los factores

MÓNICA PÉREZ

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La entrada principal al edificio judicial de Reus, en una imagen de archivo. FOTO: ALBA MARINÉ

La entrada principal al edificio judicial de Reus, en una imagen de archivo. FOTO: ALBA MARINÉ

El nuevo Juzgado de Familia de Reus, que entró en funcionamiento en septiembre de 2018, ya ha llegado al límite de su capacidad y se acerca, con ello, al colapso. Así lo recoge la última memoria de la Audiencia Provincial de Tarragona, que especifica que el órgano asume «una carga de trabajo que se encuentra en 2020 prácticamente en el módulo legalmente previsto –lo rebasa en un 5%– y que ha empeorado notablemente su situación respecto al año anterior».

En detalle, el Juzgado de Familia está preparado para recibir un máximo de 1.323 asuntos al año, incluyendo también los que se deriven de la jurisdicción voluntaria y ejecución. Pero el año pasado los asuntos que entraron fueron 1.320, además de 204 ejecutorias nuevas. En este escenario, el tiempo máximo de respuesta se fija en 8,2 meses, casi el doble de los 4,9 meses que había que esperar en 2019.

La decana del Col·legi de l’Advocacia de Reus, Encarna Orduna, valora que la situación «demuestra que un Juzgado de Familia específico era una verdadera necesidad en Reus». Los juzgados de Familia abordan, en general, separaciones, divorcios, filiaciones o adopciones, entre otros temas de esta índole y similares. Orduna apunta que la rápida evolución que ha tenido la carga de este órgano «evidencia la falta de recursos de todo tipo para agilizar la justicia», aunque indica que «puede existir aquí una influencia de la pandemia de la Covid-19, porque el año pasado estuvimos tres meses parados y eso lo retrasó todo, además de que entraron muchos más casos y procedimientos».

Todo ello «es como una rueda, como una bola que se va haciendo grande y que provoca, finalmente, que haya un colapso». «En Reus, siempre venimos reclamando más medios», añade, y afirma que «a menudo decimos que si la justicia no es ágil entonces no puede haber justicia».

Antes de que Reus contase con su Juzgado de Familia –que se corresponde con el Juzgado de Primera Instancia número 7, pero está especializado en este ámbito–, «el resto de los de Primera Instancia colapsaban y, por eso, se pretendió crear este para poder extraer así los temas de Familia de los otros juzgados». Su activación, «sumada a la de Primera Instancia número 8 –que se estrenó en septiembre del pasado 2020–, ha ayudado a que todo quedase un poco más repartido y a distribuir algo más las tareas», explica la decana del Col·legi de l’Advocacia de Reus.

En Familia, «puede haberse dado también recientemente la novedad de más interposiciones de modificaciones de medidas de divorcio y custodia», apunta Orduna, que precisa que «si, por ejemplo, alguien está en un ERTE o ha perdido el trabajo por la Covid-19, puede que quiera modificar la medida de la pensión de alimentos y que esto suponga un incremento de cuestiones para el juzgado».

La memoria de la Audiencia Provincial de Tarragona apunta que la pendencia –la cantidad de asuntos pendientes– del Juzgado de Familia de Reus a finales de 2020 fue de 735 asuntos frente a los 496 del año anterior, lo que supone un incremento del 48%. El resto de juzgados de Primera Instancia de los que dispone el partido «también superan el módulo de entrada legalmente previsto», pero se espera que el número 8 «aliviará notablemente la situación».

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