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El Sant Joan tendrá un protocolo ético para los pacientes que van a morir

Pretende definir conceptos como la limitación terapéutica o las consecuencias psicológicas que sufre la familia del paciente
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Eduard Prats y Anna Lafuerza, miembros del Comité de Ética Asistencial del Hospital Sant Joan.  Foto: Pere Ferré

Eduard Prats y Anna Lafuerza, miembros del Comité de Ética Asistencial del Hospital Sant Joan. Foto: Pere Ferré

El Comité de Ética Asistencia del Hospital Sant Joan de Reus está trabajando en la elaboración de un protocolo ético sobre cómo morir en este centro hospitalario, en las mejores condiciones posibles tanto para el paciente como para sus familiares. Aunque el Sant Joan hace muchos años que trabaja en este campo -de hecho fue de los primeros hospitales de Catalunya en crear un comité de ética asistencial- ahora ha creído necesario protocolizar y universalizar todas estas actuaciones para «sea el día que sea, o lo haga el profesional que lo haga, siempre se apliquen de la misma manera», explica Eduard Prats, miembro del Comité de Ética Asistencial del centro hospitalario reusense.

Entre las situaciones que más se repiten cuando llegan los momentos finales de la vida de un paciente, estaría por ejemplo «la limitación terapéutica. Definir dónde está el límite», asegura Anna Lafuerza, también miembro de este comité. En este sentido, el doctor Prats recuerda que «a veces está muy clara esta limitación terapéutica hacia una persona que se está muriendo, pero otras no está tan claro. Por ejemplo, ¿se le pueden dar antibióticos?». Anna Lafuerza también pone el ejemplo de «la sedación, que no está protocolizada». En definitiva se trata de «mejorar las maneras de actuación para mejorar la atención del paciente en sus últimos momentos de vida».

Otra situación que es necesario definir en este protocolo es cómo actuar con la familia del paciente y las consecuencias psicológicas que se producen en estas personas por la enfermedad irreversible de su ser querido. En este sentido, el doctor Prats considera que «la empatía del profesional sanitario hacia la familia es importantísima. Saber cómo dar las malas noticias o cómo intentar que vivan esos momentos como una evolución normal de la vida», y a la vez es un poco crítico con los hospitales «que a veces están muy avanzados desde un punto de vista tecnológico, pero no saben cómo gestionar situaciones de trato directo y humano con familiares de pacientes». Prats incide en estos conceptos y añade que «algunos médicos pueden ser muy capaces de registrar los datos clínicos (fiebre, anemia, etc...), pero en cambio no son capaces de registrar situaciones de la atención de las emociones y los sentimientos».

Precisamente, durante la IX Jornada dels Comitès d’Ètica Assistencial del Grup Sagessa, celebrada la semana pasada en el Hospital Sant Joan, uno de los temas que se trató fue el de este protocolo que se está redactando. El Grup Sagessa cuenta con un comité de ética asistencial en cada uno de sus hospitales y centros, así como uno común para las cinco áreas básicas de salud que gestiona en diferentes municipios.

El área básica de salud de La Selva del Camp está trabajando en los aspectos éticos en la atención al paciente con riesgo de suicidio, a raíz de un caso que tuvieron.

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