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El concurso para gestionar el centro de arte Cal Massó de Reus queda desierto

El equipamiento cultural cierra puertas tras finalizar sin candidatos el proceso de licitación. El Ayuntamiento abre ahora un proceso negociado ya que, como mínimo, tiene conocimiento de un interesado

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Imagen de archivo del espectáculo inaugural del Trapezi celebrado en Cal Massó. Foto: A.M.

Imagen de archivo del espectáculo inaugural del Trapezi celebrado en Cal Massó. Foto: A.M.

El Centre d'Art Cal Massó de Reus cierra puertas después de que el concurso público impulsado por el Ayuntamiento de Reus haya quedado desierto. No obstante, el gobierno municipal tiene intención de iniciar ahora un proceso negociado dirigido a todos los interesados en hacerse cargo de la gestión del equipamiento para que reabra bajo la misma fórmula público-privado. El consistorio, y según fuentes municipales, ya tiene conocimiento de un interesado en gestionar el espacio cultural de la calle Pròsper de Bofarull. Éste, durante los últimos cuatro años, ha estado gestionado por Isaac Albesa, quien finalmente no se ha presentado a la nueva adjudicación.

El proceso negociado que se abre ahora no varia las bases iniciales del concurso que se publicó el pasado 2 de octubre. Éstas contemplaban que Cal Massó debe de ejercer como espacio de experimentación en cualquiera de las disciplinas artísticas, con criterios de contemporaneidad tanto desde el punto de vista técnico como conceptual. Además, deberá continuar siendo un lugar donde dar a conocer las nuevas generaciones de artistas. Otra de las cláusulas mantienen que el adjudicatario deberá realizar programaciones de cualquiera de las finalidades del centro 120 días como mínimo, al año. Por su parte, el Ayuntamiento de Reus dispondrá de 50 días anuales para realizar actos propios que organizará por su cuenta. 

El concurso inicial, entre ortos, también señalaba una duración de dos años (y la posibilidad de prorrogarse dos años más) con un presupuesto de 2.400 euros: 100 euros mensuales a satisfacer por el adjudicatario. El modelo público-privado aplicado los últimos cuatro años ha facilitado el resurgir del equipamiento como motor cultural de la ciudad después de que estuviera cerrado durante un tiempo.

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