El despoblamiento afecta a varios municipios del Baix Camp

El proyecto Pobles Abandonats, además de inventariar asentamientos, ahonda en el porqué de su despoblamiento

CRISTINA VALLS

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Les Irles, perteneciente a Riudecols, es un Bé Cultural d’Interès local. FOTO: E. CABRÉ

Les Irles, perteneciente a Riudecols, es un Bé Cultural d’Interès local. FOTO: E. CABRÉ

La comarca del Baix Camp cuenta con 19 núcleos de población de menos de 30 habitantes o despoblados. Los municipios que acogen más núcleos de este tipo son Alforja –con Cortiella, Domenys y El Mas de l’Aleu– y Vandellòs i L’Hospitalet de l’Infant –con Fatges, Castelló de Vandellòs y Remullà–. Todo este inventario se enmarca en el proyecto Pobles Abandonats, cuyo extenso equipo de trabajo pone el foco en el estudio de pueblos abandonados de Catalunya, ahondando en el porqué de su despoblamiento, entre otros ítems. Recientemente, la iniciativa fue presentada en el local de Carrutxa, en Reus.

En el Priorat, por otro lado, hay inventariados muchos menos: tan sólo cinco, y se concentran en el municipio de Falset –con Altafalla o Les Torres y Les Quimeres–. Si observamos el territorio en global, en el Alt Camp es donde concentran más núcleos de población con las características comentadas: hasta un total de 28 y se concentran, sobre todo, en Aiguamúrcia –con Selma, L’Albà Vell, L’Albà, Masbarrat, Les Destres y Les Ordres– y en el municipio de Querol –con La Planella, Albereda, Bonany, Esblada, Montagut, Quadra de Valdossera y Mas de Valldecerves–.

«El inicio de este proyecto se remonta al 2018 en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el objetivo es estudiar la herencia del patrimonio del territorio. También están implicados el Institut Ramon Muntaner y la Coordinadora de Centres d’Estudis de Parla Catalana», hace saber la directora del ya mencionado centro educativo, M. Carme Jiménez.

De hecho, informa que el equipo que se encuentra investigando es extenso y está repartido por diferentes zonas de Catalunya. «Estos núcleos de población se examinan desde muchas vertientes, como la de carácter histórico, demográfico, sociológico y arqueológico», añade. El proyecto, acota, está «pilotado por Òscar Jané, coordinamos el proyecto de forma conjunta» y cuentan, también, con la colaboración de otras instituciones, investigadores y universidades.

Jiménez explica que el tema del abandono les ha abierto un abanico de información. «La despoblación se ha convertido en una herramienta de investigación que nos ha aportado mucho. Tenemos diferentes grupos de trabajo que se van modificando a medida que avanza el proyecto. Según se va evolucionando, vamos realizando un registro de todos los pueblos que estudiados», indica. Este octubre estrenaron la web poblesabandonats.cat, en la que figuran algunos de los núcleos de población en los que han ido trabajando. Aporta, por otra parte, que en Catalunya hay «350 pueblos documentados como abandonados, otros 350 de menos de 10 habitantes y más de 500 por debajo de los 30».

Primera fase del inventariado

Especifica que cuando hablan de pueblos se refieren «no sólo a núcleos de población, sino también a unidades de población, como lo sería una masía y una comunidad o una parroquia, o colonias industriales donde vivía gente». También señala que profundizan en las dinámicas que han propiciado el abandono.

«Tener en cuenta qué sucede en el marco territorial de habla catalana nos permitirá, también, hacer una comparativa interesante con lo que sucede a nivel estatal, así como internacional», completa. Y es que, como bien menciona, «hay una casuística muy diversa según los sitios».

El núcleo de Mascabrers, en L’Aleixar, está abandonado. FOTO: ERNEST CABRÉ

Ahora se encuentran en «la primera fase del inventario», dice Jiménez. «Nos detenemos a mirar qué nos dicen los datos recopilados, los cuales pueden convertirse en indicadores de qué sucede en cada territorio, si hay datos que den peso a la creación de una tendencia al despoblamiento y qué se puede hacer de cara al futuro», concreta. Expresa también, para demostrar que cada núcleo de población tiene unas características únicas, que «hay poblaciones que llevan tiempo con una treintena de habitantes y se mantienen a lo largo de los años; también abordamos en este proyecto intentos de repoblar los lugares, tanto los que fallaron como los que no».

En este caso, continúa, también observan las dinámicas que se dan al no funcionar un intento de repoblar. «Cuando han prosperado estas acciones en un lugar concreto, ha sido fruto de la actitud de una comunidad, de que está unida y que han querido seguir con ello, pero hay muchas pruebas piloto que no han tenido nigún recorrido. En el Baix Camp hay bastantes núcleos despoblados y en el Priorat no tantos», observa, secundando el inventario realizado hasta el momento.

Por poner un ejemplo de un núcleo inventariado, el equipo de Pobles Abandonats nos descubre el de Mascabrers, ubicado en L’Aleixar. Se encuentra abandonado y lo califican como «núcleo semidisperso sin red urbana». A pesar de pertenecer al ya mencionado municipio, se encuentra entre Vilaplana y La Selva del Camp. Su estado de conservación, indican, es «malo», pues está derribado totalmente y tan sólo se pueden observar un par de casas derrumbadas.

El origen de dicho asentamiento se remonta a la época bajo medieval, el periodo de abandono lo localizan en el 1910 y del fin del mismo en 1930. Intentos de recuperación, constatan, no ha habido.

Les Irles, por nombrar otro ejemplo, se trata de un «pueblo» de Riudecols reconocido como Bé Cultural d’Interès Local. Indican que se encuentra en un «buen» estado de conservación: 23 casas se encuentran en buen estado y hay tres derribadas. El origen de dicho asentamiento también lo ubican en la baja edad media.

Este núcleo se encuentra en la zona de poniente del municipio de Riudecols, recogen en el inventario, y está «prácticamente rodeado por tres corrientes de agua torrenciales que la aíslan por completo en todas las direcciones», característica que explicaría su fisonomía alargada, apuntan.

Les Irles, continúa la ficha explicativa, fue un municipio independiente hasta que se acabó la Guerra Civil en 1939, fue entonces cuando se adhirió a Riudecols. Y es que la mayoría de la población se trasladó allí porque tanto comercio como industria se encontraban más cerca.

Otro rasgo destacado es que, en los últimos años los habitantes que quedan (29 según IDESCAT, 2020) en Les Irles ha visto acercarse cada vez más la construcción de una cantera, la cual ha cambiado el entorno del lugar que nos ocupa y ha llegado a «hacer desaparecer una montaña».

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