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El fiscal acusa a un hombre de encerrar y violar a una menor en Reus

El procesado, de 54 años, vivió con la víctima –de 15 años y con discapacidad– en Reus, Barcelona y Girona, donde la insultaba continuamente. El fiscal le pide 27 años de prisión

Àngel Juanpere

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El Juzgado de Reus decretó  el 5 de julio de 2017 prisión preventiva para el sospechoso. FOTO: Alfredo González/DT

El Juzgado de Reus decretó el 5 de julio de 2017 prisión preventiva para el sospechoso. FOTO: Alfredo González/DT

Un hombre de 54 años comenzó en Reus una relación sentimental con una menor –que cuando ocurrieron los hechos tenía 15 años– e incluso posteriormente convivieron en un piso de Barcelona, donde retenía a la joven en contra de su voluntad, según asegura la Fiscalía. El Ministerio Público pide para este vecino de Reus casi 27 años de prisión: tres años por maltrato habitual –agravado por realizarse los hechos en el domicilio común–, dos más por dos delitos de maltrato en el ámbito de la violencia de género, seis y medio por detención ilegal,  catorce y medio por un delito continuado de agresión sexual con penetración a una persona especialmente vulnerable y finalmente nueve meses por amenazas en el ámbito de la violencia de género. El caso será juzgado el próximo 14 de marzo en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona. 

El acusado es un ciudadano español. Tiene antecedentes penales pero no por el tipo de hechos que ahora se le imputan. El fiscal asegura que el 30 de junio de 2015 el hombre comenzó una relación con una joven, que en aquellos momentos tenía 15 años. Vivía en Reus y tenía diagnosticada una discapacidad intelectual del 59 por ciento. 

Durante el primer año de relación, ella se escapaba de su domicilio para acudir al del acusado, en Salou. Durante este periodo de tiempo, el acusado comenzó a someter a la joven a constantes insultos y expresiones humillantes como «puta» y «cerda».

Fuga de un centro
En junio de 2016, durante la etapa en que ella contaba 16 años, ingresó en un centro de acogida de Tarragona. Unas semanas más tarde se fugó con el acusado a Barcelona, pasando a residir los dos en un domicilio próximo a la estación de Sants. 

La joven convivió con el procesado hasta enero de 2017. Durante todo este periodo fue sometida de forma diaria a constantes expresiones despectivas y humillantes, como «foca, gorda, que estás como una ballena, que me das asco, te voy a dejar mellada, te voy a dejar hecha un cristo».

Asimismo, el acusado la agredía habitualmente, dándole guantazos, patadas así como puñetazos.
Durante el periodo en el que permanecieron en Barcelona, el acusado impidió a la menor salir de la vivienda. Para ello la encerraba en el inmueble, privándole de las llaves del mismo así como de su teléfono móvil.

En enero de 2017, la pareja se trasladó a vivir a Massanes (La Selva), donde compartían vivienda con una pareja magrebí. Allí, el procesado la siguió encerrando de forma diaria en el interior de la habitación que compartían, desde las diez de la mañana a las ocho de la tarde, sin disponer siquiera y durante más de diez horas de lavabo para hacer sus necesidades. 

Durante este periodo de convivencia en tierras gerundenses, el acusado la siguió sometiendo a continuas agresiones físicas así como a constantes insultos. El 6 de marzo de 2017, encontrándose ambos en el domicilio, el encausado le propinó una serie de puñetazos en la zona de los pómulos y boca. La víctima sufrió fractura parcial de la corona de dos dientes incisivos. 

El 28 de mayo del mismo año, hallándose ambos en el domicilio, se inició un fuerte enfrentamiento verbal. En el transcurso del mismo, el acusado lanzó a la joven un tenedor, que quedó clavado en la pierna de la menor. A continuación la agarró para lanzarla al suelo, donde le propinó diversos golpes en la cara, al tiempo que le decía: «Si te vas a tu casa te mato». 

Tras dicha discusión, y aprovechando un descuido del acusado, la joven salió de la vivienda para dirigirse a la estación de tren en dirección a Salou, donde la esperaba su madre. 

Durante el periodo de convivencia en Barcelona y Massanes, «guiado por el ánimo de satisfacer su deseo sexual y con el ánimo de atentar contra la libertad sexual de la menor», el procesado la obligó en múltiples ocasiones a mantener relaciones sexuales con penetración. El hombre, ante la negativa de ella, le propinó guantazos así como se colocaba encima de ella, apretándola fuertemente y agarrándola de los brazos para doblegar su voluntad. 

Los mensajes
Cuando la adolescente estaba en el domicilio con sus padres, el acusado envió los días 18 y 21 de junio mensajes a su madre, con expresiones como «mañana la espero por la tarde, ya verás como sale, la voy a matar, le voy a quitar la vida», «mañana la mato, por mis pasados muertos le corto el cuello con un cuchillo, avisada quedad», «voy a por ella, le va a costar la vida haberme conocido».

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