El traslado del CMQ al viejo hospital de Reus se retrasa hasta después del verano

El nuevo edificio tendrá 1.000 m2 más que ahora y se incorporarán nuevos servicios como estética u odontología

Carla Bergadà

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Imagen de la visita de obras realizada este viernes. FOTO: Alba Mariné

Imagen de la visita de obras realizada este viernes. FOTO: Alba Mariné

«Hay un poco de retraso del calendario previsto inicialmente». Así lo anunciaba ayer la directora del Centre MQ, M. Àngels Rius. El traslado de la actividad del centro debería haber empezado en mayo, así lo fijó la concejal de Salut, Noemí Llauradó, en sesión plenaria. El cambio de edificio tendrá que esperar unos meses, hasta después del verano. «Esto es una rehabilitación de un espacio que ya estaba construido, no es un proyecto de cero, por lo que la previsión se puede ver afectada por lo que se encuentre, que puede ser inesperado. Justo lo que ha pasado en nuestro caso», justificaba la responsable de la conocida como Clínica Fàbregas durante una visita de obras para los medios de comunicación en el nuevo edificio, el que albergaba el antiguo Hospital Sant Joan. 

Cabe recordar que el cambio de imagen del equipamiento ha costado 1,2 millones de euros (sin IVA) que han sido asumidos por la cuenta de resultados del mismo centro. Hasta el bloque de delante del Mercat Central se moverá toda la actividad ambulatoria del CMQ; la de urgencias, consultas, cirugía menor ambulatoria y las exploraciones complementarias —pruebas por imagen incluidas. «Tendremos unas instalaciones completamente nuevas y novedosas con equipamiento correspondiente a la sanidad que actualmente requerimos», celebraba la directora. «También hay un cambio importante en superficie y ampliamos la oferta de servicios en especialidades que actualmente no tenemos y que pueden ser complementarias a las opciones de la sanidad pública como la estética, la odontología o la ortodoncia», añadió Rius.

La obra al detalle

El bloque tiene siete plantas, aunque para el traslado de la actividad sólo se ha actuado en seis. Con el cambio, el centro ganará 1.000 metros cuadrados de superficie, lo que se traduce en la ampliación de todos los dispensarios para consultas —habrá 25 en total— y el espacio de urgencias, que será tres veces más grande  que el que tienen ahora. El centro tendrá tres entradas, la principal en la calle Vapor Nou y otra por urgencias, que tendrá un acceso para las ambulancias y una puerta para la atención nocturna. 

Habrá dos plantas subterráneas, la primera para los servicios generales que ayudan a la asistencia como la farmacia, las historias clínicas o el almacén y la segunda  para la radiología y un área de personal con vestuarios y una sala de estar. 

A pie de calle, por donde se entrará, habrá admisiones —con un punto de información— y las urgencias. En la planta cero estará instalado todo el bloque quirúrgico y en la primera y en la segunda se encontrarán las consultas —el doble de las que tiene actualmente. El tercer piso se reservará para usos futuros y en la última habrá las instalaciones que dan servicio a todo el edificio. 
No hay cambios en la plantilla

«No hay ningún cambio sustancial a destacar. Continuarán siendo trabajadores del CMQ, sólo variarán las instalaciones en las que ejercerán». Fueron palabras de la directora de la clínica sobre los empleados. «Seguirán con la misma categoría profesional y harán lo que les toca», quiso dejar claro Rius, quien insistió: «En cuanto a horarios, desde la dirección estamos intentando ser el máximo de conservadores posible; los mantendremos». Ahora bien, no sucederá lo mismo en aquellas dependencias en las que se amplía la cartera de servicios, que ahora no existen. M. Àngels Rius recordó que hay una comisión que trabaja conjuntamente entre el comité de empresa y dirección para ir resolviendo las dudas al respecto.

Una segunda fase, en estudio

Una segunda fase debería incluir el bloque quirúrgico, la planta de hospitalización y la ampliación de los servicios que se trasladaran este año al antiguo hospital. Según explicó Rius, está «en estudio». «Se está trabajando en el proyecto arquitectónico, que está casi listo, el plan funcional y el estudio de viabilidad económica», reveló. Una vez esté preparado, será necesario aprobar el proyecto, disponer de las instalaciones y tener la primera fase consolidada y en pleno funcionamiento. 

La directora de la Clínica Fàbregas se aventuró a fijar un posible plazo para esta tercera fase: «Creemos que en dos o tres años podríamos tener todo listo para poderla ejecutar».

Buena sintonía de los trabajadores con la empresa

La plantilla se siente «tranquila». Si hace un par de meses reinaba el «desconcierto», ahora, según explicaba el portavoz del comité de empresa, Edu Mejías, el movimiento les ha dado seguridad. «Ahora sabemos que todo está avanzando. La gente ya está menos nerviosa», detallaba el representante laboral. No obstante, la parte de la plantilla que tendrá que moverse a las instalaciones del nuevo hospital no comparte el sentimiento. «Las áreas de hospitalización y cirugía sí que está preocupadas. Más que nada, es incertidumbre por cómo se organizará la actividad en el Sant Joan. Para Mejías, «ha costado pero desde la dirección nos mantienen informados de todo lo que pueden. Hay buena sintonía».

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