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El vino Clos Galena, a la conquista de Asia

Mariadaje. La bodega vende El Priorat, el Modernismo y la Casa Navàs en Shanghai, tras hacerlo en Nueva York, Estocolmo y Moscú

N. PÉREZ

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Merche Dalmau, propietaria de Clos Galena, junto a sus vinos Secrets de la Casa Navàs, obra de Domènech i Montaner. FOTO: ALBA MARINÉ

Merche Dalmau, propietaria de Clos Galena, junto a sus vinos Secrets de la Casa Navàs, obra de Domènech i Montaner. FOTO: ALBA MARINÉ

Maridar arte, vino y paisaje. Esa es una de las señas de identidad de la pequeña bodega prioratina de El Molar Clos Galena desde que Merche Dalmau cogiera sus riendas en 2013 tras el fallecimiento de su marido Miquel Pérez.

Desde entonces y en colaboración con la Galería Anquin’s de Reus, artistas de reconocido prestigio han convertido el packaging (las cajas) de las botellas Clos Galena y sus etiquetas auténticas obras de arte. En ellas los artistas han plasmado los paisajes, símbolos y tradiciones más emblemáticos del territorio, desde el patrimonio romano de Tarragona, al Modernismo de Gaudí o los castells.

Su última colección se llama Secrets de la Casa Navàs, obra de Josep Moscardó y ayer fue presentada oficialmente en hotel Saint Regis de Shanghái ante representantes del gobierno de la ciudad china, de la patronal, del consulado, de los directores de los museos más importantes, de coleccionistas de arte y sommeliers. La presentación ha de servir para potenciar aún más la presencia de Clos Galena en Asia, donde hace tiempo que exportan sus vinos y para lograrlo han unido dos de los ingredientes que tienen más potencial en este mercado: la sensibilidad que se tiene por los vinos del Priorat y el interés por el Modernismo, siendo la Casa Navàs de Reus, obra de Lluís Domènech i Montaner.

Clos Galena ya tiene una acreditada trayectoria como embajadora del territorio. Si ayer fue en Shanghái, antes la bodega hizo presentaciones en el New York City Museum, en el corazón de Manhattan, en el Marriot Royal Aurora de Moscú o en la embajada de España en Estocolmo. Pero, sin duda, el acontecimiento que ha marcado un antes y un después en la historia de esta bodega, creada en 1999 y que desde el principio ha apostado por vinos ecológicos, tuvo lugar ahora hace casi dos años, el 10 de diciembre de 2017, cuando por primera vez en 73 años un vino catalán, el Formiga de Vellut, se servía en el tradicional banquete que se hace en honor de los galardonados con el Premio Nobel. Solo en un mes, la bodega agotó las 25.000 botellas que le quedaban de la añada de 2014.

A raíz de ello, diversos premios, el último del Gremi de Pagesos de Sant Llorenç i Sant Isidre y menciones en medios tanto de ámbito estatal como internacional, la más reciente en The New York Times.

Más de dos años después de los Nobel, Clos Galena sigue teniendo más demanda que botellas pero, pese a ello, la bodega no se plantea aumentar la producción de Formiga de Vellut. «Seguimos elaborando 50.000 botellas anuales porque nuestra apuesta, por encima de todo, es mantener la calidad», asegura Merche Dalmau, que, añade que han dejado de exportar a determinados mercados para poder suministrar al mercado catalán.

Dalmau, farmacéutica de formación, se muestra también orgullosa de haber contribuido a la campaña solidaria impulsada por el Rotary de Tarragona con el vino Crossos End Polio Now para erradicar esta enfermedad.

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