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Indemnizado con 19.000==euro== uno de los afectados por las prótesis de Traiber

Francisco Niella fue operado en 2004 en Barcelona y en 2006 se le rompió el implante. Demostró un defecto de fabricación
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Francisco Niella fue operado en tres ocasiones más después de la rotura de la prótesis. Foto: Alba Mariné

Francisco Niella fue operado en tres ocasiones más después de la rotura de la prótesis. Foto: Alba Mariné

Han pasado once años desde que en febrero del año 2004 Francisco Niella, vecino de Sant Vicenç dels Horts, fuera intervenido quirúrgicamente para la colocación de una prótesis total en la cadera derecha fabricada por la empresa Traiber S.A en la Clínica Ntra. Sra. del Remei de Barcelona. Después de una década Francisco sufre las consecuencias de la que asegura «deficiente calidad del producto sanitario» comercializado por la empresa reusense, que se dedicaba a la fabricación productos sanitarios de ortopedia y traumatología.

Niella ha decidido explicar su caso después de que se conociera, la semana pasada, que el gerente de la empresa Traiber, Luís Márquez, es uno de los once imputados en la macrooperación policial del caso Innova que tuvo lugar el 28 de abril. En el auto del juez Diego Álvarez de Juan, se apuntaban indicios de delito contra la salud pública y falsedad por el mal estado y la baja calidad de las prótesis de Traiber, «ya que consta una denuncia ante la agencia española del medicamento».

«Después de dos años de colocarme la prótesis estaba tranquilamente en el comedor de mi casa y se rompió», asegura el afectado. Esto ocurrió en diciembre de 2006. A raíz de este suceso, Francisco fue intervenido quirúrgicamente en posteriores ocasiones para sustituir la prótesis malograda. «En una segunda operación me colocaron una nueva pieza pero tuve la mala suerte que se infectó, después vinieron una tercera y cuarta intervención en años posteriores», explica el afectado, quien añade que «la consecuencia de la rotura de la prótesis a causa de un defecto del material ha sido que tengo una minusvalía del 43% y una incapacidad permanente absoluta reconocida».

 

La denuncia

Este vecino de Sant Vicenç dels Horts decidió denunciar a la compañía reusense y a la entidad FIATC SA en el Juzgado de Primera Instancia Número 34 de Barcelona. En la sentencia, cuyo fallo se conoció hace tres años, la decisión del magistrado fue «condenar a la parte demandada a pagar la cantidad de 18.685 euros más los intereses legales». «El dinero con el que me han indemnizado no suple los gastos que he tenido durante todos estos años y que ascienden a 13.750 euros, de los que 4.150 euros son de la prótesis», asegura Francisco.

En el juicio, y según se recoge en la sentencia dictada por la juez, la parte demandada «negó que la prótesis que se implantó sufriera ningún defecto de fabricación ni de diseño». Además expuso «la posibilidad de que hubiera estado manipulada o tratada incorrectamente una vez vendida al distribuidor o que sufriese un golpe antes de ser implantada o que no fuese correctamente colocada». Incluso la empresa reusense sostuvo que «la prótesis que se utilizó de 12,5 mm no era adecuada para una persona de 90 kg y 170 cm de altura».

 

Informe pericial

Con el fin de demostrar el defecto del material que le colocaron, Francisco Niella aportó durante el juicio un informe pericial del Departament de Ciència dels materials i Enginyeria Metal·lúrgica de la Universitat Politècnica de Catalunya.

En dicho documento se concluye que «las marcas concéntricas semicirculares observadas en la superficie de fractura indican que el proceso de fractura se inició en una de las cifras grabadas con láser en la superficie de la prótesis para su identificación». Esto significa que «la rotura de la prótesis se produjo por un proceso de fatiga y que su inició es coincidente con las marcas creadas por el grabado láser para codificar la prótesis».

Después del fallo de la juez, la empresa Traiber presentó un recurso que fue desestimado por la Audiencia Provincial de Barcelona. Francisco Niella critica que nadie de la empresa haya contactado con él para interesarse por su estado de salud. «Desde el fatal suceso mi vida no es la misma, ahora tengo 62 años y tengo que sobrevivir con una pensión de 960 euros», explica el afectado, para quien «denunciar era la única salida para hacer pública las irregularidades de la empresa Traiber».

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