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La escuela de pilotos de Reus, con más demanda que nunca tras la pandemia

El Centro de Estudios Superiores de la Aviación (CESDA) ha decidido quedarse con los mejores estudiantes del último curso como profesores en la escuela por la falta de trabajo en el sector

ACN

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Uno de los alumnos del Cesda en el simulador de vuelo. ACN

Uno de los alumnos del Cesda en el simulador de vuelo. ACN

La escuela de pilotos de Reus contrata a los alumnos graduados que no encuentran trabajo por culpa de la pandemia. El Centro de Estudios Superiores de la Aviación (CESDA) ha decidido quedarse con los mejores estudiantes del último curso como profesores en la escuela, unos jóvenes a los que las compañías se rifaban, escenario muy diferente al actual, con un sector aéreo bajo mínimos.

"Esto les motiva y les hace madurar en vez de esperar en casa", dice la directora del centro, Cristina Casamitjana. Durante este año de covid el CESDA ha tenido más demanda que nunca. Visto el overbooking, la oferta se amplió en unas cuarenta plazas para el 1.º curso de esta carrera universitaria que cada vez atrae a más chicas. Ya representan un 25% del alumnado.

Paula, estudiante del grado de Piloto Comercial y Operaciones Aéreas que se imparte  en el CESDA, sube por primera vez a un simulador de una DA42, la avioneta con la cual aprenderá a pilotar. Antes de empezar la clase, revisa los apuntes bajo la supervisión de su instructor. Ahora está en segundo, pero cuando haga cuarto se entrenará con un simulador de vuelo más avanzado y realista, el del Airbus 320. De los 39 alumnos que se inscribieron el septiembre pasado, una decena son chicas -un 25% de los estudiantes, cuando el año anterior representaban el 10%. "Volar es vocacional, no tiene nada que ver con el género, todo el mundo puede soñar y conseguirlo, los aviones no entienden si los lleva un hombre o una mujer, sino si los pilota un buen o mal profesional", manifiesta Casamitjana.

Imagen de una de las clases en el Cesda de Reus. ACN

La pandemia ha obligado a adaptar las instalaciones del CESDA, ubicadas junto al aeropuerto de Reus. Se doblaron las clases con dos itinerarios -el A y el B. Se mantiene un máximo del 30% de la presencialidad en todos los cursos. Incluso se han colocado cámaras en el techo de las aulas para garantizar el seguimiento de las clases desde casa para los estudiantes que así lo deseen. Hay mucha señalética, dos cafeterías y una zona de picnic para que los jóvenes puedan relajarse. La pandemia ha cambiado la reorganización del espacio, pero no el ritmo formativo. Es más, las matriculaciones en este centro adscrito a la URV tienden al alza. Actualmente se forman unos 130 futuros pilotos -39 jóvenes inscritos en 1.º curso, 33 hacen 2.º, 30 están en 3.º, y 26, en el 4.º y último curso.

De alumno a profesor

A pesar de ser de los estudios universitarios más caros de Catalunya -los estudiantes que acceden tienen que pagar el primer año unos 26.000 euros-, el interés es creciente, asegura la directora. Otra cuestión, pero, es la carencia de oferta laboral por la parada de la actividad aérea. Por eso el CESDA, gestionado por un patronato sin ánimo de lucro, hizo una selección entre los ocho mejores alumnos titulados de la promoción 2019/2020 para incorporarlos como profesores, un cambio de rol motivador para unos jóvenes con las expectativas truncadas. "Habían empezado el curso con muchas expectativas, esperando el momento en que vendrían las compañías aéreas a buscarles, pero, de repente, pasamos a estar confinados, y ya no se quisieron más pilotos", recuerda Casamitjana.

La escuela ha querido absorber parte de este grueso de jóvenes sin posibilidades de encontrar trabajo, una estrategia que acaba siendo un favor mutuo, puesto que el CESDA también necesitaba reforzar su plantilla de profesores -hasta llegar a la cuarentena-, a raíz del desdoblamiento de clases por la pandemia.

"Y hasta que no se reactive el sector aéreo lo seguiremos haciendo porque la experiencia es muy buena y, de este modo, cuando se abra el mercado, estarán mucho más preparados", manifiesta la directora del centro. En comparación a cursos pasados, el centro, que en septiembre cumplirá veinte años, también nota un incremento de jóvenes procedentes de todo el estado español. Uno de cada cuatro proviene del Estado, si bien predomina el alumnado catalán, en un 75% -la mayoría, de Barcelona.

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