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La fruta y verdura que no encontrarás en los mercados

La Fundació Espigoladors ya ha recogido 95 toneladas de alimentos en su primer año de implantación en el Baix Camp

Carles Bardou Ciurana

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Los voluntarios durante una espigolada, este jueves. FOTO: Alfredo González

Los voluntarios durante una espigolada, este jueves. FOTO: Alfredo González

La Fundació Espigoladors empezó su trabajo en el Baix Camp en mayo del año pasado. «La pandemia generó más necesidad y, por otra parte, creció el movimiento ciudadano de voluntariado», explica Marc, uno de los miembros de la Fundació. Desde entonces, ya llevan 95.000 kilos de alimentos recogidos en campos de productores de la comarca.

Un voluntariado que está ya muy implementado en zonas como el Baix Llobregat, donde hace más de seis años que trabajan. En total, cuentan con una base de voluntarios formada por 2.000 personas en Catalunya, de las cuales 150 colaboran en Reus y sus alrededores.

La iniciativa cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de la capital. En este sentido, los ‘espigoladors’ forman parte del programa de gestión alimentaria de Reus. Esto implica que colaboran con otras entidades de la ciudad, como las parroquias, los comedores sociales o el Taller Baix Camp. Estas entidades se encargan de la distribución de los alimentos ‘espigolados’.

La buena climatología de la comarca, comenta Marc, permite que puedan «recoger alimentos de temporada durante todo el año» y de esta forma garantizar una atención continuada a los usuarios.

Visibilizar el campo

Este proyecto tiene, también, su parte formativa, de inserción y de acercar el campo a la ciudadanía. Uno de los objetivos es «romper las barreras estéticas y culturales que hacen que una manzana con una mancha ya no pueda ser vendida», dice Marc. Y es que una parte muy importante de los productos que recogen son frutas o verduras que por detalles, como su peso o su aspecto, no son aceptadas por el mercado convencional y, por lo tanto, los agricultores no pueden venderlas, a pesar de que estén en perfectas condiciones de consumo.

En el ámbito de la inserción, se acerca a los usuarios de los productos que recogen y a colectivos como los menores no acompañados, pero también a la ciudadanía en general, a las huertas para conectar con el sector primario y darles oportunidades formativas y laborales que permitan asegurar el relevo generacional que hace falta en el sector de la payesía.

Toda esta acción social que promueven desde la Fundació Espigoladors requiere de «más recursos» para poder llegar a un mayor número de gente, explican los responsables.

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