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La lucha por poder repatriar el cuerpo de su padre

Un calvario. La familia del exfutbolista del CF Reus, Pepe Pérez, quien falleció hace unos días en Tánger, quieren darle el último adiós y necesitan el permiso del cónsul

CARLA POMEROL

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El exfutbolista del CF Reus, Pepe Pérez, junto a su hija y su mujer. FOTO: Cedida

El exfutbolista del CF Reus, Pepe Pérez, junto a su hija y su mujer. FOTO: Cedida

Clàudia Pérez pide ayuda a gritos. Necesita que el consulado español en Tánger dé el permiso para que el cadáver de su padre pueda volver a su Reus natal. El tiempo corre en su contra. El viernes sale el barco que debe trasladar el cuerpo del exjugador del CF Reus, Pepe Pérez. Pero por el momento, la autorización no está lista. La angustia está poniendo al límite a esta familia de la capital del Baix Camp, que necesita la complicidad de las autoridades para dar el último adiós a su ser querido.

Empecemos por el principio. El que fue jugador del equipo rojinegro, Pepe Pérez, junto con su familia, dejó Reus hace diez años y se mudó a Tánger, donde emprendió un nuevo proyecto laboral. El pasado 10 de mayo, un desafortunado accidente doméstico acababa con la vida del exfutbolista, a los 62 años de edad. Pérez vivía con su mujer en Tánger.

A partir de entonces, empezaron los trámites burocráticos para repatriar el cuerpo de este vecino de Reus. En un principio, parecía que todo sería fácil. Después de una semana de papeleo, el pasado domingo, la familia recibe la llamada de la secretaria del cónsul, quien ofrece que la mujer de Pérez viajar en un barco hasta Málaga este viernes. La parte negativa de la historia es que el cuerpo sin vida de su marido no podía ser trasladado en este buque.

«Le dijeron a mi madre que el motivo era que el cadáver de mi padre tenía que ir en un coche fúnebre marroquí y que, claro, el barco que iba a Málaga no volvía a Tánger. No querían dejar perder el coche», explica Clàudia Pérez, su hija de 21 años, quien añade que «las opciones que nos daban eran que el féretro viajara no sabemos cuándo en un barco de mercancías o que lo enterrásemos en Marruecos».

Después de llamar a mil puertas sin apenas respuestas, la familia cuenta con el visto bueno de la aseguradora y del gobierno marroquí para que una ambulancia o un coche español viaje en el barco hasta Tánger. De esta manera, el féretro podrá cambiar de vehículo. «Para poder hacerlo, necesitamos el permiso del cónsul español. Por el momento, no nos han contestado y tenemos prisa. El barco sale el viernes», apunta la hija de Pérez, quien hace un llamamiento desesperado a las autoridades del país para que esta pesadilla se acabe pronto.

«Actualmente, el cuerpo de mi padre se encuentra en una cámara frigorífica de un tanatorio marroquí. La opción que nos dan es tenerlo allí hasta poder enviarlo en un buque de mercancías, como si de un trasto se tratase», explica Clàudia, quien alerta de que «mi madre no piensa irse de Tánger sin mi padre». La familia quiere despedir a Pérez acompañada de sus amigos y allegados, en Reus.

El coronavirus pilló a la hija de Pérez realizando el Erasmus en Birmingham. Su intención era reunirse con sus padres en Tánger, pero la situación no lo permitió y decidió viajar a Reus con el resto de la familia. Hace diez días, llegaba la inesperada noticia. «Estoy cabreada, aunque con mucha fuerza para luchar por mi padre», dice Clàudia, quien se pregunta: «¿Si esto le hubiera pasado a algún famoso o al hijo del rey, también hubiera pasado lo mismo?».

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