«La obesidad infantil debe combatirse a nivel global»

Médicos y nutricionistas aplauden la propuesta del Ministerio de Consumo de prohibir la publicidad de productos insanos dirigida a niños y adolescentes pero recuerdan que esta ley, por sí sola, es insuficiente

JOAN MORALES

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Imagen de archivo. Cedida

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La lucha contra la obesidad infantil en España dará un paso más con la prohibición de publicidad de alimentos insanos (entre los que se incluyen chocolates, dulces, bollería, galletas, postres, zumos y helados) dirigida a niños y adolescentes a través de televisión, radio, redes sociales, páginas web, aplicaciones, cine y periódicos.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, confirmaba la semana pasada que el Gobierno español aprobará un decreto que servirá para regular los productos que se pueden anunciar en horario infantil, enfocados a menores de 16 años, tomando como referencia los perfiles nutricionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La noticia ha sido muy bien recibida por médicos y nutricionistas, como una vuelta de tuerca más para intentar reducir las tasas de obesidad infantil. Unos números que en España se sitúan en unos índices elevadísimos. Según el estudio Aladino 2019, que se hace con encuestas a niños y niñas de entre seis y nueve años, un 40,6% de estos menores tiene exceso de peso, de los que el 23,3% está en niveles de sobrepeso y el 17,3% sufre obesidad. Jordi Salas, catedrático de Nutrición de la URV y miembro de la Xarxa d‘Experts de l’Agència de Salut Pública de Catalunya, define esta medida que implantará el Gobierno central como «fantástica, porque todo lo que sea legislar para intentar luchar contra la obesidad infantil es bueno».

«Todo lo que sea legislar para luchar contra la obesidad infantil es bueno»

Jordi Salas. Catedrático de Nutrición de la URV

Salas recuerda que «el hecho de prohibir la publicidad de alimentos y bebidas insanos dirigida a niños es algo que se habla desde hace tiempo. De hecho, desde hace tiempo existe el Código Paos, con el que el sector alimentario se autorregula. Pero ha quedado demostrado que es insuficiente, por lo que el ministro Garzón ahora ha dado prioridad a este decreto ley».

El catedrático de Nutrición de la Facultat de Medicina de Reus valora muy positivamente que esta ley que se pretende aprobar el próximo año «se base en principios nutricionales y en recomendaciones de la OMS, que en 2015 publicó un documento que marcaba los niveles máximos de azúcar, grasas y sal aceptables para anunciar un producto destinado a los niños. Se trata de unas recomendaciones muy rigurosas y bien especificadas. En definitiva, se trata de intentar que la población infantil consuma menos azúcares añadidos, menos grasas saturadas y menos sal».

Pero un problema de tanto calado necesita de un abordaje multidisciplinar para intentar combatirlo. Al menos así lo ve Jordi Salas. «Esta ley está muy bien, pero por sí sola no es suficiente. El problema de la obesidad infantil y de las enfermedades cardiovasculares hay que abordarlo desde una estrategia global, tanto a nivel individual como familiar, comunitario, escolar y, por supuesto, gubernamental», asegura este experto en nutrición.

A partir de aquí, Salas pone algunos ejemplos. Como que «los gobiernos intenten pactar con la industria alimentaria una reducción de la sal y las grasas saturadas en sus alimentos. Se ha avanzado mucho en los últimos años, pero no lo suficiente».

Otro aspecto importante a trabajar, según este experto, es el del etiquetaje nutricional, con sus respectivos perfiles nutricionales. «Ahora es imposible que el consumidor entienda este etiquetaje y la gente no sabe qué consume. Habría que buscar alternativas, como semáforos o símbolos de advertencias. El problema es que cada vez que se habla de este tema la industria alimentaria se posiciona en contra», se lamenta Jordi Salas.

«Es imposible que el consumidor entienda el etiquetaje de los alimentos. Habría que buscar alternativas como semáforos o símbolos de advertencia»
Jordi Salas. Catedrático de Nutrición de la URV

Por último, estaría «la obligatoriedad de endurecer la política fiscal en alimentación, que tendría que ser obligatoria porque estamos ante un problema de salud pública. Pero la industria no quiere».

Cinco categoría de productos

El decreto que el Gobierno de España prevé aprobar, posiblemente el próximo año, está basado en un documento que publicó la OMS hace seis años, donde se marcaban los niveles máximos de azúcar, grasas y sal aceptables para anunciar un producto destinado a los niños.

Para ello dividió los alimentos en 17 categorías y dijo que los más insanos no tendrían que anunciarse nunca, mientras que los demás sí podrían hacerlo si no se pasaban de la cantidad de azúcar, sal o grasa marcada por cada 100 gramos para cada uno de ellos.

La norma del Ministerio de Consumo, según publicaba hace pocos días el diario El País, toma como base esa división y asume que las cinco categorías de productos vetados por la OMS no podrán anunciarse en España cuando se dirijan a menores, independientemente de su contenido en nutrientes.

Tal y como se explica en el gráfico que acompaña esta información, la primera categoría es la de productos de confitería de chocolate y azúcar, barritas energéticas y coberturas dulces y postres. La segunda es la de alimentos que incluye pasteles, galletas, dulces y otros productos de pastelería. Las otras tres categorías que tampoco se podrán anunciar serán las de zumos, bebidas energéticas y helados. Por contra, otros alimentos que se consideran sanos sí que podrán publicitarse, como por ejemplo la carne fresca y congelada, el pescado, las aves de corral, los huevos, la fruta fresca y congelada, las verduras y legumbres.

Para el resto de categorías alimentarias se establece un límite de contenido en nutrientes por cada 100 gramos. Así, se podrán anunciar siempre y cuando las grasas totales y saturadas, el azúcar total y añadido y los niveles de sal se mantengan por debajo de los límites establecidos en cada producto.

Los anuncios de los productos insanos, una vez aprobado el decreto, quedarán prohibidos durante todo el día en los canales infantiles de televisión. En los programas de radio y televisión con una audiencia menor de 16 años, se restringirán antes y después de la emisión de espacios destinados al público infantil y en los horarios de protección reforzada (de 8 a 9 y de 17 a 20 horas en días laborables, y de 7.30 a 12 horas en sábados, domingos y festivos). En las redes sociales, aplicaciones, internet y medios impresos no se anunciarán en contenidos para menores de 16 años.

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