«La teleasistencia médica ha llegado para quedarse»

La pandemia ha cambiado la forma de trabajar de los médicos de familia y su relación con el paciente. En algunos centros de salud, más de la mitad de las consultas no son presenciales

JOAN MORALES-EFE

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Pierre Arcelín, médico de familia del CAP Fortuny de Reus, en plena consulta telemática con un paciente. FOTO: ALBA MARINÉ

Pierre Arcelín, médico de familia del CAP Fortuny de Reus, en plena consulta telemática con un paciente. FOTO: ALBA MARINÉ

La irrupción de la pandemia del Covid-19 ha cambiado nuestras vidas de manera radical. El largo confinamiento nos ha obligado a relacionarnos con nuestro entorno desde casa, con la tecnología como una herramienta básica. Teletrabajo, videoconferencias familiares, clases online, compras por Internet… Cualquier gestión la hemos hecho desde el ordenador o el mismo teléfono móvil, incluidas también las consultas médicas.

Pero ahora, con la fase de desescalada prácticamente concluida, y a las puertas de la nueva normalidad, parece que nos hemos acostumbrado a echar mano de la tecnología para gestionar nuestro día a día, al menos el que está relacionado con la salud. Un claro ejemplo lo encontramos en el Centre d’Assistència Primària Fortuny de Reus, donde el médico de familia Pierre Arcelín explica al Diari que «más de la mitad de las consultas que hacemos diarias, unas 30, son no presenciales. Cuando hablo por teléfono o por e-mail con el paciente, si no le puedo solucionar el problema, le cito para el mismo día o para el siguiente».

Antes de la crisis sanitaria, en el CAP Fortuny ya se hacían algunas llamadas telefónicas a los pacientes, pero sólo cuando eran de urgencia, para saber si éste podía desplazarse hasta el centro de salud o tenía que ir el médico a visitarlo a su casa. Además, hace un par de años que el Departament de Salut impulsó la consulta electrónica, a través de intercambios de e-mails entre médico y paciente, «pero se hacía con cuentagotas, sobre todo gente joven que quería hacer alguna consulta administrativa o tenía alguna duda», comenta el doctor Arcelín.

Pero la crisis sanitaria ha cambiado radicalmente la forma de trabajar de los médicos de familia. En este sentido, Pierre Arcelín asegura que «desde que comenzó todo, y hasta hace dos semanas, se han hecho sobre todo consultas telefónicas. Cada día hacíamos más de 200. Las visitas presenciales sólo eran de los casos más urgentes (fuesen respiratorios como posibles covids o no) y también había alguna visita normal al médico por otros motivos, pero muy pocas». En la actualidad, y aunque se ha abierto la puerta a las visitas presenciales, con un cupo máximo de ocho y de 15 minutos, los médicos de familia del CAP Fortuny atienden entre 30 y 40 visitas no presenciales.

Desbordados

Paradójicamente, la teleasistencia médica no está ayudando a desahogar la elevada carga de trabajo de los médicos. Todo lo contrario. «El problema es que la visita no presencial (teléfono, e-mail, videollamada, etc.. ) parece que no es trabajo, pero también hay que hacer gestiones, actas médicas, etc. La visita no presencial también es un acto médico, además al no tener al paciente delante te obliga a hacerle más preguntas», asegura Arcelín, quien incide en que «el problema es que seguimos desbordados porque somos los mismos. Las llamadas telefónicas y el trabajo electrónico también nos desborda y eso es un peligro. Habría que buscar una forma de hacer triaje».

La teleasistencia es una realidad que va a más, pero también es cierto que «acostumbrar a la población a la e-consulta es un poco difícil, porque la gente está muy acostumbrada a ir a su médico», explica este médico de familia. Sobre el perfil de los pacientes que utilizan esta herramienta, es lógico que se trate –mayoritariamente– de gente joven, aunque Pierre Arcelín puntualiza que «tengo un paciente de 90 años que ha aprendido a manejarse y comunicarse conmigo a través de internet y en cambio hay gente joven que no se entera».

Informe ‘E-salud’

El enorme impacto de la pandemia Covid-19 ha acelerado la implantación de la salud digital en el sistema sanitario y ha impulsado el uso de dispositivos móviles para videoconsultas y telemedicina.

Es una de las principales conclusiones del debate telemático ‘E-salud, cambio del modelo sanitario y Covid-19», organizado por la Agencia EFE, en colaboración con la Fundación Merck Salud y en el que los expertos asistentes subrayaron la necesidad de medir resultados en salud, a lo que también ayudan las tecnologías. En el debate se presentó el informe ‘E-Salud y cambio del modelo sanitario’, un trabajo en el que han participado 40 expertos en salud digital, un documento amplio y multidisciplinar que cobra valor añadido con la crisis del coronavirus.

Este documento analiza la situación y retos de la digitalización de la salud y su aplicación contra las enfermedades; examina herramientas como la Inteligencia Artificial, el Big Data, las videoconsultas, la teleasistencia y la telemedicina; estudia aspectos bioéticos y legales, y ofrece la visión de los pacientes.

Fernando Abellán, coordinador del documento, resalta que el informe es una fotografía de lo más innovador en e-salud y muestra el camino a seguir en los campos clínico, bioético y legal para generar consensos.

Procesos acelerados

¿Cómo afecta la Covid-19 a la salud digital? «Hay razones para pensar que los procesos y ritmos se van a acelerar. El riesgo de contagio va a permanecer un tiempo y se va a prolongar la necesidad de utilizar tecnologías que reduzcan la presencia de los pacientes en los centros sanitarios», valora.

La geriatra Salomé Martín, por su parte, defendió durante el debate la capacidad de los mayores para adaptarse a las tecnologías de la salud.

«Pensábamos que los mayores no iban a ser capaces de utilizar una tablet o un móvil y en la pandemia han sabido, y les ha permitido comunicarse con sus familiares; las personas solas han recibido apoyo social y psicológico. Ha quedado demostrado que, aunque la brecha por edad existe, no es insalvable», destacó.

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