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Las comunidades energéticas se expanden en Reus y se plantean cuatro proyectos

Existen dos iniciativas vecinales y el consistorio lo propone en el barrio Gaudí y Agro Reus

MONTSE PLANA

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La escuela Doctor Alberich i Casas es uno de los edificios públicos de Reus que ya tiene placas fotovoltaicas instaladas. FOTO: ALBA MARINÉ

La escuela Doctor Alberich i Casas es uno de los edificios públicos de Reus que ya tiene placas fotovoltaicas instaladas. FOTO: ALBA MARINÉ

Reus está apostando por la energía verde y muestra de ello es la proliferación de varios proyectos de futuras comunidades energéticas de autoconsumo en la ciudad. Es decir, «conjunto de personas, entidades o administraciones capaces de producir energía» independientemente de los mecanismos establecidos, define el coordinador de la Comissió d’Energia de la Cambra de Comerç de Reus, Marc Segura, también auditor energético y CEO del grupo Solcam Energia. Comenta que la figura de ‘comunidad energética’ administrativamente todavía no está regulada y que, aunque se habla de este concepto, lo que sí que ya se está dando es lo que se conoce como «autoconsumo compartido». «En una comunidad energética intervienen varios actores, como vecinos y administración, por ejemplo, mientras que el autoconsumo compartido es una comunidad que produce energía para el autoconsumo», distingue.

En Reus, concretamente se han planteado, hasta la fecha, cuatro proyectos: dos de municipales y dos de iniciativa vecinal. Las surgidas desde el Ayuntamiento de Reus son la comunidad energética del barrio Gaudí, que se prevé que sea una realidad este mismo 2021; y la que se plantea en el polígono Agro Reus, donde por el momento han mostrado su interés ocho empresas. En cuanto a las vecinales, se trata del barrio Sol i Vista y la surgida desde la recién recuperada Associació de Veïns la Mineta, que abarca la zona del paseo de la Boca de la Mina, el Passeig Nord y el Camí dels Cinc Ponts.

«Esto significa que el proyecto interesa», subraya el concejal de Recursos Humans i Medi Ambient, Daniel Rubio, respecto el surgimiento de iniciativas desde varias asociaciones vecinales. De hecho, cabe recordar que para incentivar la instalación de placas fotovoltaicas, el Ayuntamiento puso en marcha la bonificación del 50% del IBI a particulares y empresas que apuesten por esta energía. Una bonificación que, según anunció el consistorio el pasado mes de abril, sería para dos años, aunque Rubio detalla que se está trabajando para ampliar dicho periodo.

Este es uno de los incentivos que ha llevado, por ejemplo, a la asociación vecinal de La Mineta a plantearse la creación de una comunidad energética, un proyecto que, como destaca el presidente, Xavier Panisello, «parte del autoconsumo». De momento ya han expuesto la iniciativa a los vecinos en una reunión celebrada la semana pasada, y ahora dejarán pasar el verano para, posteriormente, saber exactamente cuántos se adhieren para, entonces, poder definir al detalla al proyecto y realizar una compra colectiva de placas. Según cuenta Panisello, la idea es aprovechar al máximo la energía y pone como ejemplo que «una casa tiene mucha superficie para instalar placas por la gente que vive en ella y en cambio un piso cuenta con poco espacio respecto la cantidad de vecinos. Así que la idea es poder aprovechar la energía sobrante de unas viviendas en zonas donde la producción es menor pero hay más demanda». Es decir, que la producción de energía y su consumo sea comunitario. Panisello también destaca que los vecinos pueden adherirse a la iniciativa en cualquier momento, «simplemente que para empezarlo, realizaremos una compra colectiva para que salga a mejor precio».

Ésta sería una primera fase de un proyecto que, según cuentan desde La Mineta, la intención sería acabar convirtiéndose en una comunidad energética en colaboración con la administración y en la que los vecinos se plantean relaciones energéticas con, por ejemplo, los centros educativos de la zona. «Una escuela, por ejemplo, está en pleno rendimiento por la mañana, cuando la mayoría de viviendas están vacías. Así pues, la energía que están produciendo en ese momento las viviendas podría destinarse a la escuela. Por la tarde, en cambio, la situación es a la inversa», pone como ejemplo. A pesar de todo, Xavier Panisello se muestra todavía muy prudente con esta segunda fase, y es que es consciente que las comunidades energéticas todavía no están reguladas.

Otro caso es el del barrio Sol i Vista, una iniciativa de la mano del laboratorio de innovación social Ciutat Sàvia CoLab. La presidenta vecinal, Ana Belén Castaño, explica que la iniciativa, más allá de poder crear una comunidad energética, pasa previamente por una fase educativa. «Queremos que alumnos de instituto que sean del barrio reciban cursos sobre eficiencia energética para, después, que sean ellos mismos los que expliquen a la gente del barrio el por qué es importante apostar por la energía verde», cuenta Castaño. Sería posteriormente, una vez realizada esta parte pedagógica, que se trabajaría en la creación de la comunidad energética. No obstante, el proyecto está en «standby», comenta la presidenta de la Associació de Veïns Sol i Vista. «Estamos esperando si conseguimos alguna subvención del Ayuntamiento para tirar adelante el proyecto», relata Ana Belén Castaño.

A nivel municipal, se está trabajando a corto plazo con la creación de la comunidad energética del barrio Gaudí. Según cuenta el concejal Daniel Rubio, las placas se instalarán en la cubierta del edificio de Mas Carandell y la energía producida se suministraría a viviendas ubicadas a 500 metros. Se prevé que el proyecto se licite en septiembre y que sea una realidad a finales de año. Aun así, todavía no está claro a cuántos vecinos se podrá abastecer. «La figura de comunidad energética es, todavía, muy nueva, y se está explorando la fórmula jurídica», recuerda.

Finalmente, el último gran proyecto anunciado es el de la futura comunidad energética de Agro Reus, impulsada por el Ayuntamiento de Reus y que cuenta, de momento, con ocho empresas interesadas. La previsión es alcanzar hasta los 6,2 MWp de potencia aprovechando las cubiertas de edificios públicos y privados para instalar placas fotovoltaicas. La energía podría suministrarse entre los edificios públicos y también entre las empresas instaladas en este polígono. Además, el planteamiento es aprovechar el excedente para producir hidrógeno verde. Así pues, el proyecto estudia la creación de una hidrogenera para producir hidrógeno destinado al transporte.

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