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Las mujeres que pararon a un autobús en Reus

La asociación de mujeres Blanca Almendro celebra sus 25 años de trayectoria con ilusión, nuevos proyectos y actividades

C. Valls

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Foto de familia de algunas de las integrantes de la asociación de mujeres Blanca Almendro, en el barrio Gaudí de Reus. FOTO: fabián acidres.

Foto de familia de algunas de las integrantes de la asociación de mujeres Blanca Almendro, en el barrio Gaudí de Reus. FOTO: fabián acidres.

Reunirse y pasar un buen rato, pero también fomentar buenos valores y reivindicar el papel de la mujer en la sociedad. Éstos y otros objetivos son los que han movido a las integrantes de la asociación de mujeres Blanca Almendro de Reus durante 25 años oficialmente, aunque llevan cerca de 30 en activo. Su trayectoria fue  distinguida este año en los Guardons de la Ciutat y la entidad fue abanderada por Completes en junio, por las fiestas de Sant Pere.

«Nuestras actividades empezaban cuando dejábamos a nuestros hijos e hijas en el colegio. Entonces nos íbamos a bailar al Mas Carandell. Allí fue donde empezamos a reunirnos, puesto que aún no había ningún centro cívico en el barrio Gaudí», rompe el hielo Ana García Pachón, presidenta de la asociación de mujeres Blanca Almendro de Reus. Ahora mismo, forman parte de la agrupación 37 mujeres. 

Con el tiempo, la entidad ha ido ampliando su abanico de actividades y lo ha implementado con talleres de manualidades, de punto y de cocina, exposiciones de setas y de flores, excursiones culturales y de ocio por el centro de la ciudad y algunas fuera de ella. Son además muy célebres las celebraciones por el Día de la Mujer, llegado el mes de marzo. Y es que organizan una gran comilona con sus características migas.

El baile como expresión de alegría es una de las actividades nucleares que más gusta entre las integrantes de la entidad. Entre ellas está Inés Díaz, quien enseñó a algunas diferentes tipos de baile, triunfando por encima de todos, las sevillanas. La asociación tiene un gran poder de convocatoria, según añade Pachón: «Estamos abiertas a todo el mundo, la gran mayoría de mujeres son de fuera del barrio y, las que se han incorporado años después, llevan como mínimo una década con nosotras.

Las más mayores superan los 80 años». Las integrantes se hacen mucha compañía y aprenden de las experiencias y habilidades de unas y otras al poner todo en común en los encuentros semanales. «Las mujeres de la agrupación nos tomamos muy en serio la asistencia y hacemos todo lo posible para estar presentes y contribuir con la entidad. Aquí dejamos a un lado las preocupaciones y socializamos con mucha gente», se añaden Rosa María e Inés Díaz, otras de las integrantes. 

Con motivo de la celebración de los 25 años, la asociación se plantea realizar una salida de un fin de semana llegada la primavera. Lo decidirán entre todas, por votación, «cómo se ha hecho siempre». Entre finales de mayo y principios de junio, organizarán una fiesta de cierre en la que se celebrará el aniversario con un audiovisual de fotografías de exsocias, entre otras sorpresas.  

La asociación está también llena de anécdotas. Una de las más populares tiene que ver con un autobús y la relata Marcela García: «Cuando nos vinimos a vivir al barrio, no llegaba el autobús hasta a la avenida Zaragoza, donde muchas vivíamos. Íbamos cargadas con la compra desde la parada, donde nos dejaba, hacia nuestras casas y nuestros pequeños». El trayecto se hacía pesado y, por aquel entonces eran «muy reivindicativas». «Llegó un día en que unas veinte mujeres nos pusimos delante del autobús, en huelga, para pedirle que nos llevara hasta donde queríamos. Nos subimos, se lo exigimos al conductor y éste llamó a la empresa», completa Marcela García. Desde aquel día, consiguieron la parada actual, que se detiene en la zona solicitada. 

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