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Las obras de peatonalización del Raval Santa Anna de Reus se retrasan a otoño

El inicio de los trabajos estaba previsto después de Semana Santa. También se instalarán cámaras de videovigilancia

C. MARSIÑACH / J.SALVAT

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La primera fase de peatonalización de la Raval Santa Anna se hará en el tramo de la calle Santa Anna hasta la plaza Prim. FOTO: ALBA MARINÉ

La primera fase de peatonalización de la Raval Santa Anna se hará en el tramo de la calle Santa Anna hasta la plaza Prim. FOTO: ALBA MARINÉ

Las obras de peatonalización del Raval Santa Anna se retrasan a otoño. Inicialmente estaba previsto que los trabajos de la primera fase, de la calle Santa Anna a la plaza Prim, empezaran después de Semana Santa.

De hecho, desde finales del 2019 y durante el 2020 se han llevado a cabo distintas pruebas piloto. Desde el 1 de agosto se restringió el acceso de vehículos desde la plaza Prim a la calle Santa Anna de las once de la mañana a las dos de la madrugada. Pero la pandemia, ha impedido poder hacer un balance de cómo ha funcionado.

En diciembre del año pasado el consistorio dio a conocer los principales detalles del proyecto. Ayer, el Ayuntamiento de Reus puso en exposición pública el proyecto definitivo de la primera fase. En este último documento, se ha dado a conocer que con la remodelación, también se instalarán cámaras de videovigilancia.

La transformación del Raval Santa Anna convertirá este tramo del vial en un paseo peatonal. Habrá una isla de peatones de plataforma única y se mantendrá el pavimento de las aceras actuales y entre ellas, se prevé un aglomerado asfáltico pulido.

También se mejorará el mobiliario urbano de la zona. Se instalarán cuatro parklets –elementos de madera con jardineras que funcionarán como bancos–, y se adquirirán diez sillas y tres bancos. Aun así, se mantendrá el arbolado actual.

Según fuentes municipales, los parklets permitirán cambiar la imagen del vial y «generar nuevos espacios de relación». Explican que «se crean así lugares de estancia y de convivencia, que se configuran como vestíbulos de los establecimientos comerciales y patrimoniales, y contribuyen a incentivar la actividad económica y promocionar el patrimonio arquitectónico. Estos espacios de estancia, se diseñan también con jardinería, lo que contribuye a naturalizar el entorno con el incremento de espacios verdes».

Para regular el paso de vehículos de forma ocasional, se instalará un pilón automática para desviar los coches hacía la calle Santa Anna. Se permitirá el acceso de vehículos de los vecinos y comercios de la zona que se identificarán a través de un lector automático de matrículas.

El proyecto también contempla la adquisición e instalación de otras cinco pilones, que en un futuro serán de utilidad para regular el paso de vehículos en otras fases del proyecto y en otros puntos de la ciudad. Una se ubicará en la esquina de la calle Santa Anna con Raval Santa Anna; dos más irán en la Plaça Catalunya; una en la esquina de la calle del Mar con la calle Hospital y finalmente una en la esquina de la calle Sant Lorenç y Raval de Jesús.

El proyecto, en última instancia también prevé mejorar la calidad ambiental con la instalación de lamparas led de bajo consumo, más eficientes y ecológicas. Además, según el documento se mejorará la iluminación con el objetivo de aumentar la seguridad y el confort de los ciudadanos.

Inicialmente el plan de inversiones municipales para el ejercicio 2021 contemplaba destinar 210.000 euros a esta primera fase del proyecto. Pero el presupuesto del actual proyecto de obras se ha doblado y asciende a unos 429.645, 42 euros, y las obras durarán cuatro meses.

Desde el Ayuntamiento apuntan que la partida prevista en un primer momento, era una estimación inicial que tan solo incluía la parte de las obras. Faltaban por incluir el IVA y otros elementos tecnológicos y de movilidad, como los pilones inteligentes, la cámaras de videovigilancia, el wifi público o los parklets.

El proyecto de esta primera fase de peatonalización se aprobará con carácter de urgencia, es por ello que se acorta el plazo de exposición pública, y será de 15 días. Una vez finalizado el plazo, se publicará la licitación de las obras. La previsión es que comiencen en otoño.

El Ayuntamiento ha adaptado el calendario de obras a la presentación del proyecto por parte de la empresa, teniendo en cuenta las adecuaciones a la pandemia; a los plazos de la exposición pública del documento y los procesos administrativos de licitación y adjudicación de las obras.

Está previsto que a segunda fase de peatonalización del arrabal hasta plaza Catalunya se materialice en 2022.

Cómo ha pasado en el caso de las grandes capitales, que cada vez apuestan más por la peatonalización del centro urbano, esta decisión tiene seguidores y detractores; como ocurrió, recientemente, en Barcelona. A nivel local, esta disputa ya tiene un bagaje de un año, fruto de la prueba piloto de peatonalización, que se ejecutó el año pasado; y que coincidió con la pasada campaña navideña: del 29 de noviembre al 29 de febrero.

La decisión implicó la movilización de negocios afectados, que reunieron una treintena de firmas en contra. Los cambios afectaban a cuestiones de movilidad, especialmente en el caso de la calle Salvador Espriu –que perdía un acceso– y a las tiendas con materiales pesados, ya que se eliminaban zonas de carga y descarga. Éstos se opusieron con aquellos que opinaban que la peatonalización y la reforma del vial daría paso a una nueva esperanza de revitalización de una calle que se estaba quedando, poco a poco, «vacía», según los comerciantes. Tras este test navideño, los afectados aseguraron que no habían notado «ningún cambio» respecto a las ventas del año anterior.

Posteriormente, el consistorio anunció que el arrabal pasaría a ser una zona peatonal provisional en el primer tramo (de las 11 horas a las 2 de la madrugada). Una clara muestra de intenciones de que la prueba piloto no era más que la primera piedra del futuro proyecto. Sin embargo, la pandemia del Covid lo aplazó todo. El pasado agosto, este tramo pasó a ser peatonal. También empezó el concurso público para la transformación definitiva.

Tras un año de los inicios de este test, la postura de los comerciantes es distinta. Asumen que la transformación no tiene marcha atrás y ya no se ve como una cuestión negativa, aunque en algunos casos se considere «innecesaria».

Cuando el Ayuntamiento presentó los presupuestos para este 2021, la oposición criticó que se invirtiera en la peatonalización del Raval Santa Anna. Consideran que es un gasto «superfluo», que se podría resolver con pilones.

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