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Las reservas de agua se agotan

Los embalses de Siurana y Riudecanyes están bajo mínimos y los ecologistas advierten de que peligra el regadío

Joan Morales

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Preocupante imagen del pantano de Siurana tomada este pasado jueves, al 12,3% de su capacidad. FOTO: Alba Mariné

Preocupante imagen del pantano de Siurana tomada este pasado jueves, al 12,3% de su capacidad. FOTO: Alba Mariné

Situación extremadamente delicada por la que atraviesan actualmente los pantanos y embalses del Camp de Tarragona, afectados por una sequía extrema que se encuentra en fase de prealerta. La imagen que ofrece el pantano de Siurana es desoladora, con un triste 12,3% de su capacidad. Este embalse a duras penas roza 1,5 hm3, cuando su capacidad total es de 12,22 y hace cinco años estaba en 9,98 hm3.

Si delicado es el estado del pantano de Siurana, no menos lo es el de Riudecanyes, embalse que se nutre del primero. Con una capacidad máxima de 5,32 hm3, actualmente está al 17,84%, mientras que hace tan solo un año estaba al 36,82%.

La sequía se ceba con la provincia de Tarragona

La provincia de Tarragona es la zona de todo el Estado que más está sufriendo la máxima anomalía negativa de lluvia acumulada en los dos últimos años. Si miramos el mapa de España que adjunta esta información -elaborado por la Agencia Estatal de Meteorología- puede verse que Tarragona y una pequeña zona de Galicia son los puntos desde la sequía ha hecho más daño. Aunque el gráfico incluye hasta el pasado mes de noviembre, desde la Agència Catalana de l’Aigua recuerdan que la situación ha persistido desde noviembre hasta el día de hoy y que incluso se ha intensificado durante el mes de diciembre de 2017.

Ante esta panorama, desde la Agència Catalana de l’Aigua reconocen que la situación es preocupante y advierten que «con las reservas actuales tenemos todas las demandas garantizadas hasta la primavera. A partir de aquí, habrá que analizar la situación de cada cuenca para ver las demandas de los próximos meses y qué dotaciones de agua se otorgarán en función de la disponibilidad de agua». En los próximos meses está previsto aprobar el Pla Especial de Sequera, que será la herramienta permitirá gestionar esta situación tan delicada.

Un 2017 muy seco

Desde el ACA también recuerdan que «los volúmenes actuales de los embalses de Siurana y Riudecanyes se deben a un 2017 muy seco. Aunque en la primavera se registraron lluvias que sirvieron para recargar el resto de embalses catalanes, en el caso de Siurana y Riudecanyes fueron insuficientes».

El pantano de Siurana tiene una capacidad máxima de 12,22 hm3. Actualmente está a 1,51 mh3, cuando hace 5 años estaba a 9,98

Desde este 1 de enero, y hasta el 30 de junio, la Agència Catalana de l’Aigua ha propuesto no trasvasar ni una gota de agua desde el pantano de Siurana al de Riudecanyes. Esta medida será revisada el próximo mes de abril por la Comissió de Dessembassament convocada por el ACA, por lo que -si la situación persiste- es probable que se siga prohibiendo este trasvase durante todo el año.

Desde el mundo ecologista, aún reconociendo la importancia que tiene la falta de lluvia en la escasez de agua, también son muy críticos con las políticas de gestión del agua que se están llevando a cabo desde las administraciones y con la Comunitat de Regants del Pantà de Riudecanyes. Fuentes del Gepec han explicado al Diari que «la mala política que se ha hecho del agua es evidente, porque en mayo de 2015 teníamos nuestros pantanos a tope y ahora están vacíos».

El pantano de Riudecanyes tiene una capacidad máxima de 5,32 hm3. Actualmente está a 0,95 mh3, cuando hace un año estaba a 1,96

Esta entidad ecologista también define el trasvase de Siurana a Riudecanyes como «anacrónico y desde el ACA no se están asumiendo las responsabilidades para velar por una buena administración del agua». El pasado mes de octubre, en un comunicado, el Gepec ya advertía de que Siurana estaba a punto de entrar en fase de emergencia y recordaba que «la legislación actual no permite los trasvases de cuenca como éste. El ridículo caudal ecológico que libera no deja correr ni un kilómetro el agua por su curso natural después del túnel del trasvase».

Posibles soluciones

Para evitar que peligre el regadío el próximo verano, desde el Gepec plantean que una posible solución podría pasar por «la concesión de agua de toda la zona del Baix Camp, que proviene del minitrasvase del Ebre, en invierno no se utiliza toda. Este excedente podría aprovecharse para el pantano de Siurana y así evitar que éste se quedase completamente vacío». Mientras llegan o no estas posibles soluciones, la lluvia se espera con los brazos abiertos. No obstante, no sirve que llueva unos pocos días, sino que desde el Agència Catalana de l’Aigua explican que «estamos condicionados por un clima mediterráneo, que alterna largos períodos de estiaje con episodios de intensas precipitaciones, pero de corta duración. Las lluvias efectivas para la recarga de los embalses deberían ser continuadas, abundantes y sobre todo que afectasen a las cabeceras de los ríos.

Actualmente se mantiene la sequía meteorológica y casi el 75% de los municipios de las cuencas internas se encuentran en sequía extrema. Desde la Agència Catalana de l’Aigua también recuerdan que el año pasado la pluviometría fue muy escasa y muy por debajo de la media de los últimos cinco años, lo que ha llevado a que nuestros embalses y pantanos ofrezcan una imagen tan preocupante.

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