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Las ventas en el Mercat del Camp caen un 40%

El mercado mayorista de fruta y verdura sólo suministra a los mercados municipales y tiendas pequeñas, tras el cierre de la restauración, hostelería y mercadillos ambulantes

JOAN MORALES

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Un trabajador del Mercat del Camp, ayer en una de sus paradas. FOTO: alba mariné

Un trabajador del Mercat del Camp, ayer en una de sus paradas. FOTO: alba mariné

La crisis sanitaria del coronavirus ha provocado que las ventas en el Mercat del Camp -el mercado mayorista de fruta y verdura ubicado junto a La Canonja, en término municipal de Reus- se hayan desplomado entre un 30% y un 40% en estas dos últimas semanas, desde que el Gobierno central decretase el estado de alarma. 

El presidente de esta instalación, Jordi Escrivà, explica al Diari que «las grandes cadenas tiendas y de supermercados se autoabastecen directamente ellas solas. Nosotros vendemos a las pequeñas tiendas, mercados municipales, mercadillos ambulantes y restaurante y hostelería. El problema es que, con el estado de alarma, sólo nos han quedado las pequeñas tiendas y los mercados municipales, por lo que las ventas han caído de forma considerable».

Desde que estallase la crisis sanitaria de la Covid-19, y a pesar del descenso de las ventas, la actividad no ha decaído en el Mercat del Camp. De hecho, ninguna de las 42 paradas de las 14 empresas que trabajan en este mercado han cerrado. Todas siguen al pie del cañón, cumpliendo con las medidas higiénico-sanitarias recomendadas, como el uso de guantes y mascarillas por parte de unos trabajadores a los que su presidente quiere «elogiar por el gran esfuerzo que están haciendo cada día en estas circunstancias tan complicadas».

Las ventas de los paradistas del Mercat del Camp se ciñen desde hace 15 días a los mercados municipales de muchas ciudades y pueblos de la provincia y a las pequeñas tiendas que hay esparcidas por el territorio. Se da la circunstancia de que «estos clientes nos compran ahora un poco más que antes porque ellos también han visto incrementadas sus ventas en algunos sitios», explica Escrivà, quien pone ejemplo de «mucha gente de los pueblos que, al no haber mercadillos ambulantes, va a comprar a las pequeñas tiendas de barrio o de pueblo».

Gran servicio

Hace días que en los medios de comunicación no para de hablarse de la gran labor que hacen los supermercados y sus trabajadores, pero -injustamente- a veces se olvidan también de los pequeños negocios que están sustentando la cadena alimentaria como último eslabón antes de que los productos lleguen a manos del consumidor. Es por ello que el presidente del Mercat del Camp aprovechar para destacar «el gran trabajo y la gran labor que están haciendo las pequeñas tiendas de barrio o de pueblo. La gente no puede salir, pero no todo el mundo tiene un supermercado cerca por lo que aprovecha y va a comprar a la tienda pequeña, que la tiene muy a mano. Estos negocios están haciendo un gran esfuerzo, incluso con reparto a domicilio para que la gente mayor no tenga que salir de casa, ofreciendo una atención más personalizada y con fruta y verdura recién cogida».

Por lo que respecta al género más vendido en esta época de confinamiento que nos está tocando vivir, Escrivà comenta que «los primeros días de la crisis se notó un aumento de la venta de patata y cebolla, dos productos que aguantan muchos y la gente se los llevaba como si no hubiese un mañana». En cambio, ahora -con el paso de los días y el hecho de haber asumido una cierta rutina y ver que esto va para largo- «todo está más normalizado. Ahora, por ejemplo, se venden un poco más productos como los limones o las naranjas, que llevan mucha vitamina C y dicen que es buena para las defensas» tan necesarias ante la amenaza de la Covid-19 asegura el presidente de los paradistas.
 

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