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Reus Vía pública

‘Llevamos 13 años esperando a que mejoren la plaza. Ya no me creo nada’

Comerciantes, restauradores y vecinos de la plaza Catalunya de Reus suspiran porque se finalice el proyecto 

Mònica Just

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Vista general de la plaza Catalunya, que dará prioridad a los peatones una vez culminadas las obras de mejora. Foto: Alfredo González

Vista general de la plaza Catalunya, que dará prioridad a los peatones una vez culminadas las obras de mejora. Foto: Alfredo González

Antonio Moral ya no se cree nada. Ha escuchado tantas promesas y procedentes de tantas bocas distintas que no confía en nadie. Es copropieatrio del restaurante Triant de la plaza Catalunya. Un local que puso en marcha hace trece años junto a Trini, su esposa. «Entonces, el proyecto de la plaza ya estaba en marcha y la peatonalización debía ser inminente», afirma. Eligieron la ubicación  precisamente por este motivo. Y ahora, más de una década después, se siente indignado. El Ayuntamiento ya desarrolló la primera fase y ha realizado varias mejoras. Ahora ha adjudicado la segunda y última fase, que contempla dar prioridad al fin a los peatones. «Pero no me lo creo. Hasta ahora todo han sido mentiras. Por eso no confío en ningún proyecto político, sea del color que sea. Solo en nuestro esfuerzo, que es el que nos ha llevado hasta aquí», insiste Antonio.

El negocio no les va mal. Tienen clientela fiel y, pese a ser una zona menos atractiva que otras, «ofrecemos calidad y precios competitivos», señala. Son sus herramientas. No han sido unos años fáciles. «La inversión casi nos lleva a la ruina. Porque además también nos pilló la crisis», recuerda.

Restaurante Triant de Reus (Plaça Catalunya)
Antonio Moral, copropietario del restaurante Triant, lleva más de una década esperando que mejoren la zona. Foto: Alfredo González

La plaza ofrece un mapa de actividad pobre. Muchos locales cerrados. Hay una tienda. Una zapatería, Calçats Peccary, que también anhela la mejora final. Ester, dependienta de este negocio, señala que «lo ideal sería que pasara más gente por aquí. Que mejoraran el ambiente de la calle y que hubiera más movimiento». Recuerda que el año pasado había también la terraza de algún restaurante en la plaza. «Pero este año ni la hemos visto. Está un poco muerto», añade. Justo delante suyo luce el letrero de una tienda que debía abrir, Bulthaup. Sería un nuevo reclamo para la zona. Pero de momento, está el cartel y poco más. Las persianas siguen cerradas. Ester espera que el proyecto de mejora de la plaza culmine lo antes posible, y remarca que «si es para mejorar, será bienvenido».

Calçats Peccary de Reus (Plaça Catalunya)
Ester trabaja en una tienda de calzado que hay en la plaza. Confía en que la reforma pueda llevar más movimiento a la zona. Foto: Alfredo González

En las afueras del centro

Tanto vecinos como comerciantes y restauradores afirman que  han recibido poca información. Pero, en general, coinciden en que sería bueno para todos que la mejora se culminara lo antes posible. Están los escépticos, los esperanzados y los pesimistas. Pero todos ellos piden que se dinamice una zona que, pese a estar bien ubicada y en el corazón de la ciudad, no atrae a la ciudadanía de Reus ni a los turistas. «Esto son las afueras del centro», comentan.

Los vecinos, por su parte, se muestran preocupados por la movilidad. «Todo ha empeorado. Habría que intentar buscar un equilibrio. Que al menos contemplen habilitar un sitio para carga y descarga», apunta Ferran, que vive allí desde hace años. Aun así, insiste en que «todas las mejoras son para sacar algo positivo. Pero ojalá hagan espacios más amables. No tan llenos de cemento. Porque Reus se está llenando de cemento».

Esta vez sí que todo va en marcha. Ya se han llevado a cabo varias actuaciones. Y el Ayuntamiento acaba de adjudicar a la empresa Agrovial SA los trabajos de la segunda y última fase. Las aceras y la zona de la plaza se pavimentarán con piedra natural de distintos tipos y formatos, sobre una base de hormigón. También se instalarán pilones fijos y móviles para evitar el aparcamiento «descontrolado» de vehículos. Y darán prioridad  a los peatones. Aun así, la gente de la zona insiste: «Hasta que no lo vea, no me lo creeré».

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