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Los fake news de los alimentos

Hábitos. Los dietistas recomiendan comer de todo, evitar los procesados, ir más a los mercados y hacer ejercicio

Glòria Aznar

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La dietista y nutricionista Cèlia Rodríguez en el Espai Prioral el pasado miércoles durante su charla. FOTO: Alba Mariné

La dietista y nutricionista Cèlia Rodríguez en el Espai Prioral el pasado miércoles durante su charla. FOTO: Alba Mariné

Comer fruta como postre después de las comidas engorda, somos los únicos animales que bebemos leche y su ingesta no es buena, evita las grasas, son lo peor y cuidado con los huevos, suben el colesterol. ¿Quién no ha oído en alguna ocasión estas recomendaciones? ¿Y de dónde han surgido? ¿Están científicamente probadas para que se puedan seguir a rajatabla? «No». 

De mitos alimenticios y de desmitificarlos habló el pasado miércoles Cèlia Rodríguez, dietista y nutricionista en el Hospital Sant Joan de Reus. Y lo hizo en el marco del festival Pint of Science, en un restaurante Espai Prioral en el que no cabía ni un alfiler. 

«¿Qué es hacer dieta?» fue la pregunta que lanzó a los asistentes. ¿Pasar hambre? ¿Sufrimiento, ansiedad, estrés? ¿Comer verdura hervida o cruda todos los días? «No», respondió. «Hacer dieta es variedad, es estar mucho más activo porque cuando uno come bien se encuentra mejor. Es estar mucho más sano y también sociabilizar ¿por qué no? Comer es divertido, es una forma que tenemos de quedar con los amigos, pero no hace falta atiborrarnos», puntualizó.

Para conseguir cambiar los hábitos alimenticios lo indicado es acudir a un especialista. Sin embargo, todos aquellos que lo quieran hacer por su cuenta, es mejor que no tomen en consideración muchas de las informaciones que corren por la red. ¿Qué hay de verdad y de mentira en lo que sabemos de los alimentos? Cèlia Rodríguez desgranó algunas de estas quimeras que afectan a la salud, de una manera sencilla, divertida y entendible para todos. 

Fruta versus zumos

«La fruta como postre después de una comida no engorda», afirmó. La dietista, no obstante, aclaró que también se puede ingerir previamente, aunque por una estrategia que tiene mucho que ver con la saciedad. «Cuando tenemos mucha hambre, una cosa que podemos hacer es comer una manzana antes, de tal manera que al sentarse a la mesa se está mucho más calmado».

Y ya que hablaba de fruta, no desperdició la ocasión para atacar a los zumos, «que es como si se engulleran «cuatro o cinco piezas de fruta en diez segundos. Además, parte de la fibra se queda enganchada y la lanzamos a la basura. Por lo tanto, algo no estamos haciendo bien», recalcó. Así las cosas, mejor una fruta que un zumo. «¿Queremos vitamina C? Pues una naranja. Masticamos y la cabeza sabe que estamos comiendo. Mucho mejor», comentó.

Grasas y lights

«Sentido común». A él apeló en varias ocasiones esta profesional, que también es miembro de @DivulgaTGN, la asociación de divulgación científica del Camp de Tarragona. No todas las grasas son nocivas y hay que tener en cuenta «la manera de cocinarlas». ¿Y qué ocurre con los lights? «Es preferible un yogur natural entero que otro desnatado». De nuevo, por el efecto saciante. Ejemplos de light los hay para aburrir. Esta especialista citó solo algunos que provocaron más de una carcajada. A saber, donuts lights, chorizo light, brownie light... «Es mejor comer un buen trozo de queso una vez a la semana que comprar todo light», sentenció.

El binomio huevos-colesterol tampoco escapó a la sesión «¿Habéis probado hacerlos a la plancha?», preguntó. Cèlia explicó que no todo el colesterol que se encuentra en la yema se absorbe y, de hecho, reveló que algunos estudios han comprobado que ingerir un huevo diario no aumenta el riesgo cardiovascular. «En la yema es donde hay mayor vitamina A, la proteína de más valor biológico. Pero no fritos», insistió. 

Por su parte, la lechuga ¿retiene líquidos? «Hay diferentes tipos de hoja y es cierto que si una persona no está acostumbrada a comer fibra y de pronto la ingiere a todas horas, le costará digerir», aclaró, al mismo tiempo que aportaba algunas soluciones. Así, los que no toleran la lechuga romana pueden probar los canónigos, la hoja de roble o la rúcula. 

El pan también surgió en la charla. «No es malo. Es la salsa el problema». En cuanto al integral, concretó que tiene las mismas kilocalorías que el blanco pero de nuevo la mayor saciedad que aporta acabará haciendo que se coma menos. Por lo que respeta al gluten, fue contundente. «El hecho de tener una enfermedad también lo hemos convertido en una moda y esto es un problema. Tenemos que ser críticos».

La leche, ‘enfant terrible’

A favor de la leche, manifestó que no hay ningún estudio demostrado, ni en cáncer ni en ninguna otra enfermedad, que diga que es mala. Y mejor la entera que la desnatada. «Por supuesto, hay personas a las que no les sienta bien, pero los problemas digestivos pueden aparecer por muchos motivos».

En cuanto a las bebidas vegetales alternativas, que no son leche, de avena, de arroz, de almendra, de soja... destacó que en algunos casos el amargor «lo matan con azúcar», por lo que recomendó «aprender a leer las etiquetas». No solo en estas bebidas sino en todo el conjunto de productos que se encuentran en un supermercado que, por cierto, salieron muy mal parados. «Por una parte, han hecho la vida mucho más fácil. Por otro, un 70% de lo que tienen son productos procesados», de los que hay que huir. 

En resumidas cuentas, aconsejó comer de todo, evitar los procesados, ir más al mercado a comprar alimentos y no productos, beber agua y hacer ejercicio. Y controlar a esas afectuosas abuelas que permiten todo y más a sus nietos y nietas y que no siempre va en beneficio de su salud. 

El festival Pint of Science, que se celebró de lunes a miércoles de esta semana en siete establecimientos de Tarragona y Reus, congregó a unas 2.000 personas que se acercaron a escuchar ciencia de una forma distendida y amena, de la mano de 68 investigadores e investigadoras de todos los ámbitos.

«Estamos muy contentos por la extraordinaria acogida que ha recibido. Hemos superado todas las expectativas y hemos comprobado que la sinergia Reus-Tarragona funciona», explicó Francisco Algaba, investigador del Hospital Joan XXIII y presidente de la Associació per a la Divulgació Científica al Camp de Tarragona, coordinadora del certamen en las dos ciudades.

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