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Los usuarios de pipicanes en Reus reclaman más servicios y mantenimiento

Los usuarios del Parc Sant Jordi emplean las linternas de sus móviles  para recoger los excrementos por falta de luz

M.P.

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El pipicán del Parc Sant Jordi está a oscuras. FOTO: Fabián Acidres

El pipicán del Parc Sant Jordi está a oscuras. FOTO: Fabián Acidres

En Reus hay censados unos 11.350 perros y un total de trece pipicanes. Esto incluye espacios de higiene (entre 20 y 50 metros cuadrados) y espacios de recreo (grandes zonas de más de 700 metros cuadrados). Los usuarios consideran que son pocos y dispersos, pero centran las reivindicaciones en que, los que hay, estén en condiciones. Entre los pipicanes que acumula más quejas hay el que está ubicado en el Parc Sant Jordi. «Está bien equipado, con fuente, elementos de juego, banco, gravilla... Hemos ganado en comparación al anterior pipicán que había en el parque», empiezan señalando los usuarios, pero hay una crítica unánime: no hay luz. 

«Sólo hay una farola que ilumina un poco el parque, pero nada más. Hay dos farolas más, pero que nunca han funcionado porque no les llega ni la electricidad», detallan un grupo de personas sentadas en el único banco iluminado del espacio. Son las ocho de la tarde, una de las horas de más afluencia. En el parque hay prácticamente una decena de perros y, ante la falta de luz, ni sus propietarios son capaces de distinguirlos.

«Cuando se dirigen a la zona de La Fira Centre Comercial, entre la falta de iluminación y el contraluz del centro comercial, somos incapaces de ver qué están haciendo, si se están mordiendo, si están defecando...», explican Maria Jassans y Cori López. Recuerdan que en invierno, a las seis de la tarde es de noche, «y es una lástima que un pipicán que está en condiciones, tengamos que ir con el móvil iluminando el suelo para recoger los excrementos».

«Está tan oscuro que si queremos ver algo tenemos que usar las linternas del móvil»
Maria y Cori. Usuarias del Parc Sant Jordi

Aseguran que han hecho reiteradas llamadas al Ayuntamiento para exponer el problema, «pero nos han dicho claramente que no hay ningún tipo de intención de hacer nada, que esta es la luz que hay y ya está», añaden los usuarios, que no únicamente se muestran preocupados por la falta de iluminación del pipicán, sino de todo el espacio. «El parque infantil también está a oscuras y, recordamos, a las 18 h es de noche. Los niños cuando salen del colegio van al parque a jugar...», dice Maria Jassans.

«Nos quitaron los elementos de juego que había antes. Además, el suelo está lleno de agujeros»
Pere Francesc y Marta. Usuarios del Velòdrom

Otro parque para perros que los usuarios consideran que tiene carencias es el de la plaza Joaquim Sorolla, en el barrio Pelai. «El suelo está lleno de piedras grandes y de surcos. Es un tipo de terreno muy incómodo para los perros. Es mejor la tierra o la gravilla», detallan usuarios de este parque, que también señalan que está demasiado a las afueras. «Poca gente veo aquí. Las veces que he venido he estado solo», detalla un joven. No obstante, remarca que se trata de un buen espacio de recreo por sus dimensiones (4.594 metros cuadrado), «por lo que es una lástima que el suelo no esté en condiciones», añade. 

En el Velòdrom no hay juegos

En el pipicán que hay en la zona del Velòdrom, los usuarios están contentos con su espacio. «Incluso dividieron el recinto en dos espacios: uno para los perros pequeños y otro para los grandes», destacan, pero hay una carencia: no hay elementos de juegos. «Antes sí que había, pero los quitaron y nos hemos quedado sin nada», dice Pere Francesc Julià, mientras juega con su perro Kira. Cristina, otra usuaria, añade otra reivindicación: «Faltarían algunos bancos. No hay ninguno que esté cara el sol y en invierno te quedas congelada». Cristina y Pere Francesc también señalan el suelo y muestran los agujeros que hacen los perros de gran profundidad. Consideran que faltaría más mantenimiento, y es que «cuesta mucho que alguien los arregle».

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