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Los vecinos de El Pinar de Reus insisten en que las líneas de alta tensión sean soterradas

Estan cansados de recibir negativas 'por falta de dinero'

Cristina Valls

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Josep Agramunt y Anton Sotorra, de la AAVV de El Pinar, señalando una torre de alta tensión . Foto: Alba Mariné

Josep Agramunt y Anton Sotorra, de la AAVV de El Pinar, señalando una torre de alta tensión . Foto: Alba Mariné

Hace más de 20 años que la Urbanización de El Pinar pasó de ser privada a ser de titularidad municipal. Desde entonces se han vivido muchos cambios en esta zona de las afueras de la ciudad. Según explica el vocal Josep Agramunt y el vicepresidente de la asociación de vecinos de la zona, Anton Sotorra, «tanto el alumbrado como algunas aceras lucen desmejoradas y no se han tocado desde hace ya tiempo». Aun así, la problemática histórica que arrastra la vecindad, ya cansada desde hace décadas, es la que provoca la hilera de torres de alta tensión que atraviesa la urbanización.

«Generan un riesgo de radiación que es evidente, hay que soterrarlas. No somos médicos, pero sabemos que son muy peligrosas. En los años que llevamos batallando el asunto, junto con la administración pública, el Institut Català de l’Energia y laGeneralitat, nos han hecho muchas promesas e incluso se elaboró un presupuesto, que con la llegada de la crisis, no se pudo sacar adelante por falta de dinero», explica Anton Sotorra. Una situación en la que también se barajó la idea de desplazar las torres, en lugar de soterrar las líneas. «Es decir, quitaríamos el problema de aquí y se lo pasaríamos a otros», se queja Agramunt. Y es que como añade por su parte Sotorra «no se eliminaría la radiación estando soterrado pero algo disminuiría». En este sentido, ambos recordaron el estudio que realizó un estudiante de la Universitat Rovira i Virgili puntualizando los riesgos de dichas torres para la salud y el soterramiento como alternativa.

‘Seguimos luchando’

Una vez desestimado el estudio por la Generalitat, la cuestión ha quedado paralizada. «Desde la junta seguimos luchando. Aun así, no realizaremos ninguna movilización, pues todos ya conocemos el talante de cada vecino y no quieren escándalos», señala Agramunt. A pesar de todo, desde la asociación vecinal también se celebran buenas acciones, como la que se realizó desde el Ayuntamiento construyendo un almacén, unpunto de reunión para la asociación y un lugar donde guardar pertenencias. «Hará un año que se inició y no está acabado todavía. No sabemos cuando se retomaran las obras tampoco», puntualizan los dos miembros de El Pinar. A la lista de mejoras añaden el acondicionamiento del campo de fútbol de la urbanización y el mantenimiento de los jardines, pues «únicamente hace falta una puesta a punto».

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