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Mal inicio de la peatonalización del arrabal Santa Anna para los comercios

Los negocios no notan aún un incremento de ventas, pero tienen la esperanza de que el proyecto impulsará la zona

Salvat Jordina

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La calle Santa Anna marca el inicio de la prohibición del paso de los vehículos en el arrabal. FOTO: ALBA MARINÉ

La calle Santa Anna marca el inicio de la prohibición del paso de los vehículos en el arrabal. FOTO: ALBA MARINÉ

El pasado sábado, 2 de agosto, parte del arrabal Santa Anna 
–desde la plaza del Prim hasta la calle Santa Anna– pasó a ser peatonal de 11 h de la mañana a 2 h de la madrugada. Una decisión tomada por el Ayuntamiento de Reus que no tiene marcha atrás y que se ampliará a todo el paseo. «Ojalá funcione, porque esta calle está muerta», valora la tienda Esther Martín, tras el primer fin de semana con el tramo de uso exclusivo para viandantes. «En facturación no he notado ninguna mejora, pero gente en la calle sí, bastante más», añade.

Lo que comenzó como un rumor en octubre del año pasado, se anunció como definitivo este 16 de julio. Una decisión poco sorprendente tras una prueba piloto de la operación que duró tres meses aprovechando la temporada comercial de las pasadas Navidades. A pesar de que los comercios no notaron un aumento de ventas, este ensayo permitió que la mayoría de propietarios de los locales directamente afectados aceptaran la idea. Del mismo modo ha pasado este fin de semana, que no ha dado ningún aumento sustancial en las cajas, pero sí un nuevo horizonte de oportunidades y dinamización.

Los negocios lo ven como una oportunidad de futuro para impulsar la restauración

«Creo que ha sido el peor fin de semana para empezar. No ha ido bien, quizás por el calor y el contexto actual, pero nos parece que la peatonalización va a ayudar a los negocios», opinan desde Santi Per. Un discurso que presenta tónica general en los negocios, salvo matices puntuales: restauración y movilidad.

Desde Burger Príncep, creen que esta acción debe ir de la mano de una ampliación del espacio destinado a las terrazas. Consideran que la restauración llenaría de vida «una calle amplia y agradable para sentarse a charlar». Por todo ello, ven con buenos ojos que se quiera remodelar el arrabal de Santa Anna a un solo nivel, tal y como prevé el consistorio. Además, el hecho que se haya prohibido el paso a los vehículos hasta las dos de la madrugada, como se hace en la plaza del Mercadal, les invita a pensar que esta idea no está nada alejada de la realidad.

Aunque acepte el cambio, desde Esther Martín señalan que el consistorio debería cuidar la zona como paseo comercial: «Este fin de semana esto parecía más un espacio de recreo que un paseo». Por ello pide que se vigile el uso del patinete y de los juegos con la pelota. «Está claro que estaba más lleno, pero en Navidad funcionó mejor, porque se entendió la diferencia», se añade desde Esther Martín.

Lío de coches

Con el desplazamiento de la pilona situada en la calle Salvador Espriu hasta la calle Santa Anna, el nuevo mapa de tráfico que deja esta peatonalización del arrabal implica dos cambios claves: por un lado, el cambio de movilidad, que afecta en la calle Santa Anna, que cambia de sentido para facilitar el acceso de los vehículos hacia la calle Amargura.

Se prohíbe el acceso a los vehículos de 11 a 02 h desde la calle Santa Anna hasta la plaza de Prim

Por otro, el «poco» margen horario para el acceso de proveedores de material, tal y como se señala desde distintos negocios de la zona. Roc y Sílvia, vecinos del arrabal, explican que el sábado tardaron una hora para poder llegar al parking Simonet: «Era un caos, un lío de calles y de coches que no sabían por dónde tirar». Es por ello que consideran que en los días claves tendría que haber «más Guàrdia Urbana para indicar, al menos, durante los primeros días».

Problemas con los pedidos

Algo que tampoco se tiene claro desde los negocios ubicados en el arrabal es la capacidad que tendrán de transportar y recibir pedidos. «Nos llegan bastantes paquetes por las tardes, y esta franja horaria imposibilita determinados movimientos», apuntan desde la tienda Terra Còmic, de la calle Santa Anna.

Esta ha sido la principal razón de los comercios que se situaron en contra de la peatonalización de esta zona, dado que el arrabal de Santa Anna tiene varias tiendas de electrodomésticos, informática o materiales pesados que necesitan zonas de carga y descarga para su transporte. Sin embargo, hasta que el proyecto no esté definido, no se conocerá si se pierden o no las zonas de carga o descarga.

Objetivo 2021

El cierre de acceso a los vehículos en este tramo ha sido el primer paso en una remodelación del arrabal Santa Anna que tiene la vista puesta en el próximo año 2021. Ahora, el consistorio ya está trabajando en la redacción del proyecto ejecutivo, que prevé un diseño de «crecimiento de la parte central» a pesar de que no quede descartado reformular completamente el vial. De guía sirve la calle Llovera y Monterols, o la más actualmente reformada plaza Catalunya. Una vez esté definido el diseño, las obras se harán en dos fases: la primera entre la calle Santa Anna y la plaza de Prim (calculada a inicios del año que viene), y la segunda des de la calle Santa Anna hasta la plaza Catalunya. 

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