Reus pierde una decena de supermercados en 4 años

En 2020 la ciudad sumaba 60 establecimientos. Una de las razones sería la tendencia por el producto de proximidad

MONTSE PLANA

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Muchas cadenas también tienden por establecimientos más pequeños. El Caprabo de Riera Miró abrió este año. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Muchas cadenas también tienden por establecimientos más pequeños. El Caprabo de Riera Miró abrió este año. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

«Las pautas de compra cambian continuamente y cada vez se valora más el producto diferenciado», comenta Josep Maria Arauzo, catedrático de Economía de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Este podría ser uno de los factores que explicaría por qué Reus ha perdido cerca de una decena de supermercados en los últimos años, pero no el único. Y es que, al final, todo se trata de una suma de factores.

Según el Anuari de la distribució comercial 2021, del Departament d’Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya –que analiza las 50 primeras empresas de distribución comercial que hay en el país–, había, el año pasado, 60 establecimientos de este tipo en Reus (40.938 metros cuadrados), mientras que en 2016 se contabilizaban 68. Se trata de ocho supermercados menos en cuatro años. Y no sólo se pierde en número, sino también en metros cuadrados: si en 2016 los supermercados sumaban 41.424 m2 en la capital del Baix Camp, en 2018 la cifra ascendió a los 42.170 (con 66 establecimientos), pero en 2020 se situaba a 40.935 metros cuadrados.

En los últimos años sí que han abierto en la ciudad varios nuevos súper. Entre los más recientes se encuentran el Caprabo de la Riera Aragó, el Mercadona de la avenida Marià Fortuny o un Charter (franquicia de Consum) en el Passeig Prim. Pero también han cerrado muchos otros y el balance final es negativo: las cifras señalan que ha habido más bajas que altas. En cambio, la ciudad de Tarragona ha perdido solamente un establecimiento en el mismo periodo. ¿Qué diferencia hay entre ambas ciudades?

Para Arauzo, esta diferencia podría responder a la estructura urbanística: «Reus es más compacta, con vasos comunicantes, mientras que Tarragona es más segregada». También señala otra cuestión más sociológica: la inmigración. «La procedencia es distinta entre la capital del Baix Camp y la del Tarragonès. La población inmigrante de Reus puede tender más a comprar en pequeños súper especializados, donde puede encontrar productos locales de su país de origen. Aquí se pierde parte importante de público para los supermercados. Una cuestión que no sucedería tanto en Tarragona por la procedencia de la población inmigrante, que es distinta», relata el catedrático de Economía de la URV.

Más allá de cuestiones urbanísticas y poblacionales, lo que estaría jugando un papel destacado son los cambios en los hábitos de compra. Mientras que años atrás se veían carros llenos hasta arriba en la denominada ‘compra semanal’, ahora las familias optarían por compras más pequeñas repartidas a lo largo de la semana, algo que respondería a una mayor apuesta por el producto fresco, como argumenta Josep Maria Arauzo. «De hecho, los supermercados han ido trabajando en esta línea. Antes eran todo productos envasados, pero en los últimos años se han ido incorporado apartados de alimentos gourmet, fresco o que se acaban de preparar in situ», recuerda.

Así pues, ¿la tendencia de una mayor preferencia por el producto fresco podría ser uno de los motivos que ha llevado a un descenso de supermercados en la ciudad? «Es cierto que desde hace un tiempo hay un tendencia generalizada hacia una sociedad más saludable, buscando el equilibro entre alimentación, salud mental y el deporte», explica el presidente de los paradistas del Mercat Central de Reus. A pesar de ello, «no sé hasta qué punto esto puede provocar el cierre de un súper. Son empresas que hacen muchísimos estudios y rápidamente captan cuando algo funciona y cuando no», añade Vidal.

Lo que sí detalla el presidente de los paradistas es que desde hace, aproximadamente, tres años, que en el mercado se nota un cambio en los clientes, buscando, cada vez, un producto más próximo. «Es por ello que los supermercados también han tendido hacia una alimentación más saludable e intentan ser más como los mercados, con la incorporación de productos frescos y menos envasados», argumenta Vidal.

A pesar de este intento de las grandes cadenas de adecuarse a la demanda, el presidente de los paradistas del Mercat Central de Reus explica que con esta tendencia healthy, los mercados han visto como en estos últimos años entraban nuevos clientes, «más jóvenes, con mayor concienciación, con la idea de alejarse del producto envasado y más procesado y optar por el de proximidad», expone. Como detalla Ildefons Vidal, se trata de gente joven, «y destaca que muchos empiezan a comprar al mercado cuando tienen el primer hijo, con la idea de dar alimentos más frescos a los pequeños».

A todo ello, se suma el lavado de cara que se ha hecho en los últimos meses –y se sigue trabajando– en el Mercat Central de Reus con, precisamente, la finalidad de acercarse al público más joven. «Y es que había el problema que la clientela se había envejecido», recuerda por su lado Josep Maria Arauzo. Así pues, durante el último año, se han renovado paradas, han abierto nuevos negocios, se ha apostado por la cocina in situ, se ha ampliado el horario –abriendo, ahora, todos los mediodías–, se han creado nuevos espacios de encuentro para la clientela, dando la opción de quedarse a comer a las mismas instalaciones. «Estamos muy contentos de los cambios que se han ido generando», valora Ildefons Vidal. A pesar de todo, recuerda que los hábitos no se cambian de un día para otro. «El resultado lo iremos viendo con el tiempo, en uno tres años, porque el nuevo público tiene que consolidarse», dice. Preguntado si ve los supermercados como una competencia, Vidal cree que son modelos que pueden ser complementarios, «porque hay productos de supermercado que no se encuentran al mercado, y al revés. El problema lo tenemos cuando el modelo de mercado quiere implementarse en un súper», analiza.

Barrios sin servicios

Mientras tanto, la realidad de muchos barrios de Reus es que se han quedado sin tiendas de barrio, como es el caso de, por ejemplo, Sol i Vista o Pelai. Se da en las zonas más periféricas de la ciudad, alejadas del centro más compacto y perjudica, especialmente, a los vecinos de edad más avanzada, que se quedan sin la autonomía de hacer las pequeñas compras. Es en estos puntos que se pide que se impulse la apertura de nuevos negocios.

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