Terror entre muros modernistas

La Casa Gasull se abre para dar miedo. Una treintena de jóvenes organizan la búsqueda de una chica que entró y no volvió

MÓNICA PÉREZ

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Personajes de todo tipo acompañaron a los cerca de 200 visitantes diarios. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Personajes de todo tipo acompañaron a los cerca de 200 visitantes diarios. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Una chica ha desaparecido tras acceder al interior de la histórica Casa Gasull. Al apoyarse en la puerta, cedió. Sus amigos la vieron entrar y ya no han vuelto a saber nada de ella. Existe una investigación en curso, la prensa se ha hecho eco del caso, la buscan. Pero, desde entonces, en el edificio ocurren cosas fuera de lo habitual. Un equipo de becarios de un instituto de parapsicología de Sabadell se interna en la construcción decidido a estudiarlas y, aunque seguramente hacerlo no sea lo más recomendable, pide a la gente que entre en la casa para avivar la actividad paranormal que ahora la envuelve.

Es la trama de ‘La Maledicció de la Casa Gasull’, la experiencia de terror que este año –y ya van unos cuantos– articularon una treintena de jóvenes y voluntarios del Casal de Joves de La Palma. A lo largo de cada uno de los tres días en los que se ha extendido la actividad, este fin de semana, cerca de 200 personas han visitado la Casa Gasull. Dentro de ella, el miedo. Más psicológico que ‘de susto’ y extraordinariamente envuelto en el valor patrimonial que le ha aportado tomar como escenario esta joya modernista, obra de Lluís Domènech i Montaner, privada y que tan solo se abre al público en contadas ocasiones. Las entradas se agotaron en muy poco tiempo.

Salas a oscuras, completamente en negro, donde se perdía la noción del espacio y un desfile de personajes a los que no les faltaba la ojera, el traje de novia o el camisón ensangrentado –el Bravium cedió vestuario y algunos de los jóvenes ya se han especializado en caracterización– acompañaban al entregado visitante en su recorrido.

Alguno hubo que prefirió salir antes de llegar a saber qué había pasado con la muchacha perdida. Y más de uno tuvo que hacer un serio esfuerzo para no queda atrapado del todo en el juego y disfrutar, a la vez, aunque fuera solo un poco, del privilegio que es poder ver desde dentro la Casa Gasull. Aún en la cola, entre quienes paseando se topaban con el montaje surgían interrogantes: «¿Será que ha desaparecido alguna chica de verdad? ¿Qué puede haber pasado?». Si coincidía que quedaran un par de invitaciones libres en los grupos, espontáneos se unían a la investigación.

La iniciativa tuvo también una vertiente solidaria. Para participar, igual que se ha hecho siempre, también este 2021 era requisito donar dos litros de leche al Banc dels Aliments. Aunque la mayoría de quienes se animaron a probar ‘La Maledicció de la Casa Gasull’ eran adolescentes y jóvenes, el público adulto no se cortó. Por primera vez, la experiencia estaba dotada de un claro hilo argumental que hasta este año no tuvo.

«También ha venido mucha gente, incluso algunas personas mayores, que, después de tanto tiempo pasando frente a la casa cerrada, han querido aprovechar y entrar para descubrirla; se ha formado toda una mezcla que al final nos parece maravillosa», explica Carme González, dinamizadora del Casal de Joves de La Palma. El actor y escenógrafo Álex Manríquez se ha hecho cargo de la creación del pasaje, que ha contado con el apoyo de varias entidades y ha podido llevarse a cabo gracias a la cesión de la Casa Gasull, ya que La Palma se encuentra en obras.

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