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"Vi despegar el primer cohete reciclado de la historia de la Nasa"

Anna Marín Ingeniera Química, premiada por la Fundación Universidad-Empresa. Visitó la Nasa, la NBA o los Universal Studios

Mònica Just

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Anna Marín  ya ha vuelto a Reus. En la imagen, con el campanario de la Prioral de Sant Pere de fondo. Foto: Alfredo González

Anna Marín ya ha vuelto a Reus. En la imagen, con el campanario de la Prioral de Sant Pere de fondo. Foto: Alfredo González

Anna Marín es de Reus y tiene 22 años. Es graduada en Ingeniería Química por la URV y realiza prácticas en la empresa Saint Gobain. La semana pasada estuvo en Florida. Fue de los 20 jóvenes españoles premiados por la Fundación Universidad-Empresa dentro del programa Movers by Fue. Fue elegida de entre 2.500 recién titulados. Visitó la Nasa, la NBA o los Universal Studios y recibió formación preparada específicamente para ellos.

– ¿Alguna vez imaginó que llegaría a la Nasa?

– No. Todo fue alucinante. Desde la Nasa hasta los Universal Studios. Y, por supuesto, por las clases que recibimos en la University of Central Florida, que fueron muy pero que muy interesantes... Fue una experiencia espectacular. Cuando me enteré de que era una de las seleccionadas, casi no me lo creía. Y cuando vi que teníamos un día dedicado a la Nasa, todavía menos. Primero piensas que quizás no será para tanto… Hasta que lo vives.

– ¿Y es para tanto?

– Lo es. Nos dio una conferencia un ingeniero de la Nasa y también hicimos un tour privado por las instalaciones. Nos llamó la atención que allí, cuando la gente se jubila, ya sean pilotos u otros profesionales, se quedan y desempeñan otras funciones.

– ¿Sí?

– Les gusta tanto lo que hace la Nasa y el tema aeroespacial que no son capaces de jubilarse del todo, así que luego se dedican a dar conferencias, realizar visitas guiadas… El hombre que nos hizo la ruta a nosotros, por ejemplo, era un expiloto. Era muy mayor, pero en sus explicaciones se veía la pasión que tenía por lo que hacía. Además de la parte técnica, más interna, que nos permitió conocer los entresijos de la organización, también visitamos el área turística, probamos las atracciones que muestran cómo despega un cohete... Combinamos ambas propuestas.

– ¿Le sorprendió lo que vio allí?

- Todo en general me sorprendió. Pero todavía más que precisamente aquel día despegaba el primer cohete reciclado de la historia, el Falcon 9. Ya se había lanzado al espacio y entonces lo volvían a hacer para ver si volvía, si aguantaba, si estaba preparado… Y yo estaba allí.

– ¿Vio despegar el cohete?

– Sí, y fue impresionante. Primero, durante la visita que hicimos por la mañana, vimos cómo lo preparaban. Por la tarde, para el lanzamiento, tuvimos que mantenernos lejos. No podíamos estar al lado, hay un perímetro de seguridad muy grande. Pero mientras veíamos cómo despegaba en directo, a través de una pantalla gigante en la misma Nasa, de fondo veíamos cómo el cohete alzaba el vuelo. En la pantalla y en vivo al mismo tiempo. El ruido hace al despegar es impresionante.

– Debió tener la sensación de estar viviendo un momento histórico…

– Realmente era algo histórico. Lo decía la gente de allí. Pudimos ver cómo lo vivía la gente de allí y compartir el momento con ellos. A nuestro lado había una mujer mayor, que era voluntaria. No dejaba de decir que era un evento único. Poder enviar al espacio cohetes reciclados es un gran avance.

– ¿Se siente afortunada?

– Tuvimos una suerte increíble. Todo salió bien. Hacía bastante viento y temíamos que al final no se pudiera realizar el despegue. Pero al final fue perfecto.

– Ya debe pensar en volver allí.

– Pero no solo a la Nasa. También a la universidad, porque todo fue genial, recibimos una formación alucinante de unos profesores y profesionales que son verdaderos cracks.

– También estuvieron en Universal Studios...

– Por la mañana recibíamos más formación y por la tarde realizábamos las actividades más lúdicas. Allí, en Florida, viven mucho del turismo de Universal Studios. Y al margen de aprender mucho, realmente lo disfrutamos. Es uno de los grandes motores de Florida. Otro día, por ejemplo, tuvimos una conferencia por la mañana de uno de los grandes responsables de Disney World. Un hombre de 78 años que tampoco perdía nunca las ganas. Con el mismo espíritu que vimos en los trabajadores de la Nasa. ¡Ah! Y también estuvimos en la NBA.

– ¿En la NBA?

– Fuimos a ver un partido donde pudimos vivir el ambiente, cómo vive el deporte la gente de allí y conocerlo desde dentro. ¡Incluso ganamos un concurso de baile!

– ¿En serio?

– Sí, era uno de aquellos concursos que hacen allí, tan típicos de la NBA, donde graban a gente del público bailando y puede verse en las pantallas gigantes…

– ¿Qué bailaron?

– Bailamos la Macarena y ganamos uno de los premios.

– ¿Con la Macarena?

– Vaya, empezamos que era la Macarena y al final ya no sabíamos qué bailábamos (ríe). Pero lo cierto es que ganamos.

– ¿Qué tal las clases en la universidad?

– Geniales, no paramos. Alcanzamos ámbitos que van mucho más allá de los nuestros, centrados en la resolución de conflictos, marketing, social media, gestión y análisis de datos o estrategia de negocio, y liderazgo. Al leer el programa ya vi claro que todo estaba pensado para que fuera una semana única e irrepetible, y encima todo a gastos pagados. La visita a la Nasa fue una parte más vinculada al mundo de la ingeniería, pero fue muy enriquecedor poder tratar la parte más lúdica, de deportes, y muchos otros ámbitos. Recibimos herramientas para poder aprovechar en el mundo laboral de la mano de profesores que son verdaderas eminencias.

– Cuénteme... ¿Cómo empezó toda esta aventura?

– Acabé el graduado de Ingeniería Química en la URV y entonces es cuando te planteas si seguir estudiando o entrar en el mundo laboral. Tuve mucha suerte, entré en el programa de la Fundación Universidad- Empresa, en la empresa Saint Gobain. Un día estaba en el trabajo y vino a verme la responsable de recursos humanos proponiéndome la oportunidad de presentarme y poder entrar en la fase de selección del programa Movers by Fue. Fue todo muy deprisa. Me lo dijeron un viernes y el lunes acababa el plazo. Tuve que grabar un vídeo explicando por qué quería participar. Y a ello dediqué el fin de semana, también a preparar el examen de inglés, el currículum y todo lo que hacía falta. La oportunidad salió de la nada, no me lo habría esperado.

– Había 2.500 candidatos. ¿Estar entre los veinte seleccionados es mucha responsabilidad?

– Sí, es una gran responsabilidad, pero también una oportunidad que solo pasa una vez en la vida. Por supuesto que no la podía desaprovechar. Pero ni de lejos llegué a pensar que acabaría estando entre los veinte seleccionados. Fui la única catalana.

 

– ¿Cómo se enteró de que la habían elegido?

– Yo estaba en el trabajo y me llamaron. Me dijeron que había ganado ‘el sueldo de Nescafé para toda tu vida’. No entendí nada. Yo les dije que no podía ser, que era imposible. Pero se ve que era una broma. Luego me dijeron que era una de las ganadoras y que recibiría formación en algún lugar del mundo. No me explicaron mucho.

– ¿Así que no le dijeron ni dónde iban ni qué harían?

– Solos nos dijeron que recibiríamos una formación de excelencia académica y de empleo. Que iríamos a algún lugar del mundo. Nada más. No sabíamos dónde iríamos. Con el paso de los días fueron aclarando algo. Me dijeron que trajera el pasaporte, porque viajaría a Estados Unidos.

– No pintaba mal...

– No, y en aquel momento tampoco me preocupaba demasiado tener más detalles. A mí lo que realmente me sorprendió muchísimo fue recibir el premio, llegar a reconocer que había sido una de las veinte personas seleccionadas. Fue un reconocimiento al esfuerzo. Dónde iría era lo que menos me preocupaba. Estaba convencida de que la experiencia sería positiva sí o sí. Fue tan deprisa...

– ¿Le dieron más pistas?

– Nos empezaron a enviar e-mails desvelando, poco a poco, el misterio. Cuando vi que era Florida ya fue un subidón, pero nos fueron dando información poco a poco, en cuentagotas. Los días iban pasando y entonces sí, cada vez estaba más impaciente. Iba esperando mensajes que me detallaran algo más para poder saber dónde iría o qué tenía que hacer. Hasta que un día me enviaron el programa académico.

– ¿Qué le pareció?

– Cuando ves que te vas a la University of Central Florida casi no te lo crees. Y al leer el programa entero, te lo crees todavía menos. Empecé a buscar información de los profesores que nos impartirían clase, y flipé, literalmente.

– ¿Qué tal con los otros miembros del grupo?

– Muchos de los veinte participantes en el programa éramos ingenieros, pero también había otros vinculados al derecho, a las relaciones internacionales… No nos conocíamos de nada. Pero arrancamos juntos una aventura.

– Uno de los requisitos para participar en el programa era tener motivación, ilusión e interés constante por saber. ¿Se define así?

– Sí, son los valores que defendemos, en general, todos los que participamos en el programa. Los veinte del grupo pasamos la primera noche en Madrid, antes de emprender el viaje hacia Florida. Allí realizamos una jornada de integración, donde teníamos que presentarnos a los demás compañeros con un talento que nos describiera. Nos dimos cuenta de que todos teníamos algo en común: teníamos mucha ilusión por hacer lo que hacíamos.

– ¿Qué talento se llevó con usted?

– Yo soy músico y me traje mi gralla. Los demás casi no conocían el instrumento.

– Y ya de paso promocionó la cultura popular catalana...

– Sí (se ríe). En seguida vi que todo lo hacen con una gran pasión. Todos tenemos en común las ganas de aprender y de aprovechar cada momento. No nos conocíamos. Solo nos unía que habíamos pasado por lo mismo. Pero ahora ya somos una familia.

– ¿Ya? Muy deprisa...

– Sí, ha sido muy rápido. Con experiencias como esta conoces a las personas de forma exprés. Tienes la necesidad de conocerlas, de compartir experiencias con ellas. Formas grandes lazos de amistad y compañerismo en un periodo muy reducido de tiempo. El objetivo de todos era emprender el viaje y aprovecharlo al máximo. Solo esto ya nos unía. A mí me cuesta un poco relacionarme y allí fue todo exprés. En seguida nos hicimos amigos. Ahora ya estamos organizando quedadas para vernos de nuevo.

– En el vídeo donde se presentaba para el programa Movers by Fue, se definía como una persona inquieta y muy creativa.

– Sí, y creo que era un requisito indispensable para todos nosotros. El viaje ha sido una inyección de optimismo. En todo momento nos transmitían el mensaje de que podríamos hacer todo lo que quisiéramos, que luchásemos por nuestros sueños. Te animan a que sigas hacia esta dirección.

– A que levantes el pie del freno, vaya...

– Sí, allí promueven otra forma de ver las cosas. Te muestran que puedes llegar mucho más lejos de lo que te planteabas antes de emprender este viaje. Ahora lo estoy digiriendo, pienso en todo lo que ha pasado estos días y ya me plantearé nuevos objetivos.

– ¿Ya ha vuelto al trabajo?

– Sí, sigo en Saint Gobain. Y la verdad es que estoy muy agradecida a la empresa. Aquí estoy muy a gusto, muy contenta con el trabajo que desempeño, como técnica de calidad, ahora con una beca. Son ellos quienes me brindaron esta gran oportunidad.

– ¿La experiencia le abrirá nuevas puertas?

– Ahora estoy en fase de reflexión, viendo todo lo que me ha aportado este viaje. Apenas hace unos días que he vuelto. Allí he aprendido muchísimo. Entre otras cuestiones, que hay mucho talento joven, y que en lugares como los que visitamos nos dan la oportunidad de crecer más como personas, que confían en gente como nosotros. Te abren las puertas y te brindan oportunidades para poder ir más allá.

– ¿Ya tiene nuevas metas en mente?

– De momento todavía tengo que digerir todo lo que ha pasado estos últimos días, ya que todo ha llegado de forma muy rápida e imprevista. Quiero reflexionar, con calma, y a partir de aquí, seguir adelante.

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