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    La peatonalización del arrabal de Santa Anna de Reus genera atascos en calles paralelas

    Vecinos denuncian el aumento de tráfico en una calle estrecha como la de Dr. Robert, los ruidos y la contaminación

    01 septiembre 2022 18:20 | Actualizado a 02 septiembre 2022 07:00
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    Por el arrabal de Santa Anna ya no pasan coches, el peatón ha ganado protagonismo. Pero ahora, lo hacen por otras vías paralelas, buscando alternativas, «y nuestra calidad de vida ha bajado en picado», se queja Joan Carles López. Es vecino del primer tramo de la calle Doctor Robert (el más cercano a la plaza de Catalunya) y, desde que el arrabal de Santa Anna está cortado al tráfico por completo por su peatonalización, todo el volumen de vehículos que sube por El Pallol se concentra en Doctor Robert.

    $!La peatonalización del arrabal de Santa Anna de Reus genera atascos en calles paralelas

    La calle es muy estrecha «y se tapona porque no tiene la capacidad de absorber todo el tráfico», relata López. Aclara que está a favor de sacar los vehículos motorizados del centro de la ciudad, «pero hay que tener en cuenta las consecuencias». Reconoce que no sabe cuál podría ser la solución para este caso concreto, «pero quizá, cambiar de sentido alguna calle podría ayudar a descongestionar». Bajo su punto de vista, «se ha actuado de forma muy focalizada sobre el arrabal y no se ha tenido en cuenta que sacaban vehículos de una calle para meterlos en otra infinitamente más estrecha», exclama.

    Isabel Pons, otra vecina de este mismo tramo, recuerda que las aceras son tan estrechas que «no pasan dos personas a la vez», lo que genera muchos problemas entre los peatones. «Si te encuentras a otra persona de cara por la acera, alguien tiene que apartarse, pero no puedes bajar a la calzada porque hay muchos coches. Tienes que quedarte parado hasta que dejan de pasar vehículos o que algún conductor se dé cuenta de la situación y pare para que bajes de la acera y cada uno pueda seguir su camino», añade López. Asegura que no se trata de una situación puntual, «sino que es a diario».

    Para Pons, de 90 años, el punto más peligroso es el cruce entre Doctor Robert y la calle de La Selva del Camp, «donde hay un gimnasio», aclara. Allí, los vehículos que vienen por la calle de La Selva del Camp tienen un ceda el paso respecto a los que suben por Doctor Robert, y justo en este mismo cruce hay un paso de peatones. «Los coches que hacen el ceda el paso están más pendientes de si vienen o no coches por la otra calle y ni ven que allí hay un paso de cebra. Han estado a punto de atropellarme en dos ocasiones y en una de ellas encima me echaron la culpa», exclama.

    $!El cruce entre La Selva del Camp y Dr. Ferran genera problemas. FOTO: Alba Mariné

    Otra consecuencia del mayor volumen de vehículos por esta calle es el ruido y la contaminación. «Tenemos que cerrar las ventanas durante todo el día y abrirlas por la noche, cuando el tráfico se reduce», explica Joan Carles López. Pons narra que tiene que hacer lo mismo, tanto por el ruido como por la suciedad: «Toda la terraza se llena de arenilla y el toldo, igual». Una serie de molestias que, según denuncian, no tenían antes de la peatonalización.

    Aunque esta zona ya era transitada entre los vehículos que querían dirigirse hacia la plaza de la Llibertat o Prat de la Riba, otra parte importante se desviaba hacia el arrabal de Santa Anna y seguir por plaza Prim o subían por la calle Salvador Espriu. Ahora, todo ese volumen que antes iba bifurcándose por varias calles, se concentra por completo por Doctor Robert para, después, dividirse en el cruce con calle de La Selva del Camp.

    De hecho, en la calle Amargura (continuación de La Selva del Camp), también se ha notado un incremento importante de vehículos, como explican desde varios comercios. Y es que aquellos que antes se dirigían a la zona de plaza Prim por el arrabal de Santa Anna, ahora van hasta Prat de la Riba a través de Amargura para después bajar por la calle dels Recs hasta calle de Sant Joan.

    En la tienda de tejidos Kilotela, ubicada en la calle de la Amargura, aseguran haber notado en los últimos meses un incremento de tráfico. Las dos dependientas relatan que, sobre todo en horas punta, se generan largas colas. «Antes ya había bastante movimiento, pero desde que el arrabal está cortado, es un no parar. Y en más de una ocasión se han generado problemas cuando quiere pasar la ambulancia. Entre el semáforo de Pintor Fortuny, el volumen de vehículos y que algunos conductores son incapaces de maniobrar para que la ambulancia pase...», dicen. La otra cara de la moneda es que «si pasan más coches, tenemos más visibilidad».

    En cambio, en la parte superior de Doctor Robert (cerca de la plaza de la Llibertat), «no se nota en exceso» el incremento de vehículos, explican desde la pastelería La Boca. Relatan que es en el cruce con La Selva del Camp donde hay más problemas de movilidad, por lo que en su gran mayoría, los coches se desvían hacia calle Amargura.

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