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El duelo perinatal: un hijo siempre presente en la memoria

Salud. «Socialmente aún no se reconoce la pérdida de un bebé, se lleva en secreto y es complejo», asegura la psicóloga Silvia López-Urrutia en un webinar sobre esta temática organizado por Mémora 

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Foto: Cedida

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La placenta había dejado de alimentar a Joan. Deberían ingresarla para extraer el bebé. Le practicaron una cesárea de urgencia y nació con 28 semanas, prematuro extremo. Llevaba un retraso en el crecimiento de cuatro semanas. Sufrió múltiples complicaciones y dos intervenciones quirúrgicas. Falleció a los cuatro meses de nacer en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. Es el relato de Maite Monllaó y Xavi Vallés, los padres del pequeño, en el marco de un webinar sobre el duelo perinatal organizado por Tu Apoyo en red junto con la Fundación Mémora.

La muerte de un hijo durante un embarazo o un posparto es un acontecimiento vital que representa una dura ruptura con el vínculo que se ha creado con él y con el proyecto de familia que hemos planteado. Lo afirma la psicóloga Silvia López-Urrutia, participante en esta sesión, que define el duelo perinatal como «único y diferente a los demás» porque «se lleva muy en secreto, es complejo y socialmente no se reconoce». Han pasado siete años y Maite reconoce como «a veces aún es difícil convencer incluso a gente cercana de que tienes un hijo. Se convierte en aquello que pasó. Pero Joan sigue siendo nuestro hijo y lo normalizamos dentro y fuera de la familia». El lenguaje tiene una especial relevancia. ¿Qué hay que decir y qué no a una pareja que ha perdido a su bebé?

Ante una pérdida lo mejor es mostrarse abierto a lo que necesiten los padres

En este caso, la psicóloga considera que «si no sabes qué decir a los padres, diles que estás ahí para escucharlos, pero no pronuncies frases que hagan invisible lo que están pasando». Los padres de Joan también dan algunas claves: Xavi cree que «es importante no juzgar y dar soluciones dado que la pérdida no tiene una solución» y Maite cree que el entorno «debe mostrarse abierto a lo que los padres necesiten y nunca darles prisa».

Si el entorno juega un papel determinante, también debe ser fundamental el apoyo por parte de las instituciones. El padre de Joan reconoce que en su día recibieron el apoyo por parte de los profesionales y que dispusieron de tiempo para despedirse del pequeño. Sin embargo «no tuvimos apoyo psicológico por parte institucional: después de su muerte el camino a seguir era hablar con el médico de cabecera para que nos derivara a un psicólogo de la red pública al cabo de seis meses. Eso no era lo que necesitábamos y buscamos ayuda por nuestra parte», argumenta.

El duelo perinatal tiene varias fases que pueden ser variables y no seguir siempre un orden establecido, detalla López-Urrutia. Una es el estado de shock -cuando se recibe la mala noticia y en la que los padres se sienten más vulnerables-. Otra es la negación: «esto no me puede estar pasando a mí, que es como si dijéramos que no podemos tolerar todo el dolor de golpe. Lo que ayuda en estos casos es que el profesional esté accesible, de información y muestre empatía por ese momento». La psicóloga también señala la ira, «ese enfado que lleva a buscar responsables» y la negociación, cuando se apela a «la religión o al universo en el caso que el niño que se encuentre en la UCI». También existe la fase de tristeza donde se permite «sacar todo el desgarro, llorando desde la calma». Y la de la aceptación, la de «aprender a soltar la mochila», explica la psicóloga.

¿Se puede superar una pérdida? «Si superar significa que vuelves a ser feliz creo que se puede decir que se puede superar la muerte de un hijo. El esfuerzo que haces personalmente ayuda, aunque sea un proceso largo. La ausencia sin embargo siempre estará allí, es un vacío y no quita que lo recuerdes y lo tengas presente», relata Maite. Xavi también remarca que hay que distinguir entre recuerdo y memoria. «Si recuerdo a Joan tengo la imagen de él en la UCI, lo recuerdo de una manera. Pero si hago memoria es el modo en que Joan está presente ahora en mi vida, siete años después. La vida de Joan es mucho más ahora que en aquel momento». Aleix es el hermano de Joan. Él «siempre lo ha conocido a través de las fotos y es consciente de lo que ha supuesto para la familia la pérdida de Joan», relatan sus padres.

En este sentido, la psicóloga cree que a los niños siempre hay que decirles la verdad adecuando el lenguaje a su edad ya que «si ven algo extraño en el entorno les genera desconfianza e incluso pueden sentirse culpables». Los niños «están incluso mejor preparados que algunos adultos y hay que hacerlos partícipes de ese duelo. Es importante dejar claro que es una situación irreversible, que nadie ha querido que esto ocurra y que situaciones como estas no se producen de forma normal», argumenta

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