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Medioambiente

Más mosquitos y cucarachas por las altas temperaturas: Tarragona refuerza el control sanitario

La proliferación de insectos vinculada al cambio climático obliga a intensificar los tratamientos en espacios públicos, redes de alcantarillado y zonas de riesgo larvario. La desestacionalización de este tipo de vectores es un riesgo de cara al futuro

Imagen de archivo de un mosquito.

Imagen de archivo de un mosquito.Pixabay

Joel Medina

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La combinación de temperaturas inusualmente elevadas durante el verano y precipitaciones persistentes en invierno y primavera ha intensificado en las últimas semanas la proliferación de mosquitos y cucarachas en Tarragona, un fenómeno que genera inquietud por sus posibles riesgos para la salud pública y el bienestar ciudadano. 

Los tratamientos contra los mosquitos se llevan a cabo en la ciudad, tal y como confirma el Ajuntament, al menos tres veces al mes entre abril y noviembre en varios puntos del término municipal. En cuanto a las cucarachas, se llevan a cabo tratamientos preventivos durante todo el año en la red de alcantarillado.

Los tratamientos contra los mosquitos se llevan a cabo en la ciudad de Tarragona, como mínimo tres veces al mes entre abril y noviembre

¿Cómo está la situación este año?

La dinámica responde a un patrón ya conocido, aunque este año ha mostrado una intensificación notable. “Nos espera un verano como cada año, pero con particularidades que exigen mayor vigilancia, como un ascenso térmico repentino”, advierte Andreu Garcia, vicepresidente y portavoz de l’Associació d’Empreses de Salut Ambiental de Catalunya (ADEPAP). 

Cuando se habla de organismos que no regulan su temperatura corporal, como son los insectos, este incremento térmico incide directamente en su metabolismo, nivel de actividad y capacidad reproductiva. El claro ejemplo está en los mosquitos, las cucarachas y las garrapatas.

“Este 2025 hemos tenido un invierno y una primavera no solo templados, sino también muy lluviosos. Esto se traduce en un incremento de la humedad ambiental y en una mayor presencia de acumulaciones de agua, condiciones idóneas para que los mosquitos completen su ciclo biológico”, explica Garcia.

Los que más preocupan

Entre los principales vectores identificados en entornos urbanos, ADEPAP señala tres especies destacadas: el mosquito común, el mosquito tigre, y el mosquito Culiseta longiareolata, una especie a la que no se le conoce capacidad de transmitir enfermedades a humanos, pero es habitual encontrarla en el ámbito urbano.

Los principales vectores en entornos urbanos son el mosquito común, el mosquito tigre, y el mosquito Culiseta longiareolata

El mosquito común preocupa especialmente por su capacidad de transmitir el virus del Nilo Occidental, especialmente en zonas rurales ya que algunas aves (migratorias y no migratorias) pueden actuar como reservorio. Los humanos son, al igual que los caballos, hospedadores accidentales de la enfermedad.

El virus del Nilo Occidental se propaga principalmente entre aves y mosquitos, ya que las aves actúan como hospedadores amplificadores: cuando se infectan, el virus se multiplica en su sangre a niveles suficientemente altos como para que un mosquito que las pique, se contagie y continúe propagando la infección

En cambio, los humanos y los caballos, aunque pueden desarrollar síntomas e incluso formas graves de la enfermedad, no permiten esta amplificación viral. En ellos, el virus no alcanza concentraciones en sangre que puedan infectar a nuevos mosquitos, por lo que se les considera hospedadores terminales: pueden enfermar, pero no contribuyen a la transmisión.

El virus del Nilo Occidental se transmite principalmente entre aves y mosquitos

Por su parte, el mosquito tigre es vector potencial de afecciones como el dengue, el zika o la chikungunya. Cabe recordar que en 2024 ya se detectó un brote de dengue autóctono en Vila-seca, con afectación a ocho personas. En este caso, los mosquitos pican a una persona infectada de otro país que llega a España y, en consecuencia, se convierten en transmisores locales.

Desde la Agència de Salut Pública de Catalunya, su subdirector general de Vigilància i Resposta a Emergències, Jacobo Mendioroz, reconoce que el incremento de vectores “puede tener impacto en una posible mayor transmisión”, pero subraya que “el control sanitario actual permite contener los riesgos”

Andreu Garcia: "Nos espera un verano como cada año, pero con particularidades que nos obligan a estar más vigilantes"

Mendioroz explica que los mosquitos y las garrapatas “necesitan haber picado previamente a un mamífero infectado para poder transmitir la enfermedad”, y que “mientras haya capacidad de detectar y controlar los casos importados o locales de forma eficaz, no debería suponer un problema de salud pública”. Por el momento, afirma que la situación en cuanto a enfermedades está bastante controlada.

Las medidas planteadas

A nivel operativo, el Ajuntament de Tarragona ha desplegado un amplio dispositivo de vigilancia y control ambiental para hacer frente a esta problemática. El consistorio actúa en coordinación con la Empresa Municipal Mixta d'Aigües de Tarragona (Ematsa), que realiza tratamientos preventivos en imbornales y rejas del alcantarillado al inicio de los meses cálidos. 

Los puntos en los que se actúa en cuanto a mosquitos (localizados en puntos donde se ha detectado acumulación de larvas en años anteriores) son el río Francolí (entre Sant Salvador y Residencial Palau), las rieras de Riu Clar y La Móra, el túnel de la A-7 y los registros de aguas fecales en Torres Jordi, avenida Roma, Cèsar August y los parques y jardines.

Otros de los puntos son al lado del campo de fútbol de Icomar (y también en la sèquia del barrio), el polígono industrial Francolí, detrás de la Escola Ponent Campclar, debajo del puente de Països Catalans y en las zonas de concentración de agua de Les Gavarres, de la playa Llarga, de Bonavista, de Campclar y del antiguo depósito de vehículos. También en el lago de la Anella Mediterrània y, si es necesario, en las llars d'infants.

Para controlar las plagas de cucarachas, fuentes municipales informan de que Ematsa, durante todo el año, ejecuta periódicamente "tratamientos preventivos de desratización y desinfección en la red de alcantarillado".

Sonia Orts: "“Hemos de tener en cuenta que el calor y el cambio climático también influyen en esta problemática"

“Desde el Departament de Neteja y también desde Ematsa se realiza un trabajo sistemático y continuo para evitar la presencia de cucarachas y mosquitos”, afirma la concejala de Neteja, Sonia Orts. 

Y añade: “Hemos de tener en cuenta que el calor y el cambio climático son factores que inciden directamente en este fenómeno. No podemos bajar la guardia en ningún momento, y es esencial que, como ciudadanía, colaboremos siguiendo las recomendaciones municipales, como evitar el estancamiento de agua en jardines, terrazas o balcones”.

Más allá del verano por el cambio climático

Pero el fenómeno trasciende la temporada estival. Según Garcia, el cambio climático está alterando los ciclos naturales de los insectos: “Estamos viendo que franjas temporales de actividad de mosquitos que antes eran de seis meses ahora son de siete, y no se descarta que en el futuro tengamos que ampliarlas más”.

El cambio climático está alterando los ciclos naturales de los insectos

El portavoz de ADEPAP menciona incluso estudios recientes en Grecia que detectan actividad de mosquitos en diciembre y enero: “Esto nos lleva a un escenario donde podría haber mosquitos activos todo el año, con fluctuaciones en la intensidad, pero sin pausa”.

Esta nueva realidad se define con un término cada vez más citado en el ámbito científico y técnico: la desestacionalización. Como señala Garcia: “Antes hablábamos siempre de las cuatro estaciones, ahora las fronteras entre estaciones están cada vez más difusas. Lo mismo ocurre con las plagas: ya no son exclusivas del verano”.

Protocolos de vigilancia

En este contexto, el pasado 2 de junio, la Generalitat activó oficialmente su protocolo de vigilancia, prevención y control de las arbovirosis transmitidas por mosquitos. “Es un protocolo muy bien estructurado que define con precisión las medidas a adoptar según el escenario”, destaca Garcia. Las actuaciones incluyen bloqueos entomológicos, seguimiento en zonas sensibles y campañas de información ciudadana.

En suma, las instituciones públicas, tanto a nivel local como autonómico, reconocen que el cambio climático está modificando la dinámica de las plagas urbanas. Y aunque por ahora el riesgo sanitario se considera contenido, la prevención constante, la coordinación técnica y la concienciación ciudadana serán esenciales para prevenir episodios más graves en el futuro inmediato.

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